28 Mayo 2003 Seguir en 
Los días de libertad y esperanzas de Andrés Miguel se terminaron ayer a las 7.50. Se presentó en Tribunales a firmar una planilla, como lo hacía todos los martes, y quedó detenido. Inmediatamente fue trasladado al penal de Villa Urquiza. El lunes a las 13, los jueces de la Sala Penal V habían ordenado la captura y la detención de Miguel, pero la Policía no había podido encontrarlo.
En noviembre de 2002, Miguel fue condenado a 12 años de prisión por el asesinato de Lucas Fernández, ocurrido el 5 de abril de 1996 a la salida de un boliche de Yerba Buena. Pero había quedado en libertad pocos días después porque sus defensores apelaron la sentencia, y porque ya había estado preso durante más de dos años, que es el máximo permitido por la Constitución nacional.
Al concederle la libertad provisoria y mientras se analizaba el planteo se decidió que todos los martes tenía que presentarse en la Sala V para firmar una planilla y demostrar así que no estaba en su ánimo huir como lo hizo en 1996, ante un cambio en las condiciones de detención que le había otorgado el juez Juan Carlos Tártalo. Miguel cumplió al pie de la letra esa disposición y ayer, al presentarse, fue detenido.
La Corte dejó firme la sentencia al rechazar la apelación, hace alrededor de 20 días. La Sala V no había ordenado aún la detención porque no tenía en su poder las actuaciones.
Recurso de queja
Ahora es la Corte Suprema de Justicia de la Nación la que tiene la última palabra. Hasta allí llegó el recurso de queja planteado por los defensores Juan Roberto Robles y Mario Mirra. El planteo, sin embargo, no suspende los términos de la condena, por lo que Miguel permanecerá detenido hasta cumplir la pena impuesta, a menos que se haga lugar a la queja.
Resignado, el ex policía escuchó ayer al secretario Carlos Sale informarle que quedaba detenido, y se sentó a esperar a que la guardia de Tribunales llegara y lo esposara para trasladarlo a la cárcel.
En noviembre de 2002, Miguel fue condenado a 12 años de prisión por el asesinato de Lucas Fernández, ocurrido el 5 de abril de 1996 a la salida de un boliche de Yerba Buena. Pero había quedado en libertad pocos días después porque sus defensores apelaron la sentencia, y porque ya había estado preso durante más de dos años, que es el máximo permitido por la Constitución nacional.
Al concederle la libertad provisoria y mientras se analizaba el planteo se decidió que todos los martes tenía que presentarse en la Sala V para firmar una planilla y demostrar así que no estaba en su ánimo huir como lo hizo en 1996, ante un cambio en las condiciones de detención que le había otorgado el juez Juan Carlos Tártalo. Miguel cumplió al pie de la letra esa disposición y ayer, al presentarse, fue detenido.
La Corte dejó firme la sentencia al rechazar la apelación, hace alrededor de 20 días. La Sala V no había ordenado aún la detención porque no tenía en su poder las actuaciones.
Recurso de queja
Ahora es la Corte Suprema de Justicia de la Nación la que tiene la última palabra. Hasta allí llegó el recurso de queja planteado por los defensores Juan Roberto Robles y Mario Mirra. El planteo, sin embargo, no suspende los términos de la condena, por lo que Miguel permanecerá detenido hasta cumplir la pena impuesta, a menos que se haga lugar a la queja.
Resignado, el ex policía escuchó ayer al secretario Carlos Sale informarle que quedaba detenido, y se sentó a esperar a que la guardia de Tribunales llegara y lo esposara para trasladarlo a la cárcel.
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