02 Diciembre 2010 Seguir en 
Todo esto ha ocurrido este miércoles: la confirmación de que Interpol emitió una orden de búsqueda y captura contra el australiano Julián Assange, el fundador de Wikileaks; la decisión de la compañía estadounidense Amazon de expulsar de sus servidores a aquel sitio y las insistentes denuncias de que China ha prohibido el acceso a los cables diplomáticos filtrados. Además, el Gobierno de Estados Unidos ha anunciado el nombramiento de un zar "antifiltraciones" cuya función es impedir nuevos episodios semejantes al cablegate.
A Assange, el artífice de la plataforma que consiguió más de 250.000 telegramas del Departamento de Estado de EEUU, se lo acusa de acoso sexual y violación. Su última aparición pública tuvo lugar en Reino Unido, donde está vigente la orden emitida por Interpol. El padre de Wikileaks permanece escondido y ha encargado a su entorno que libere un paquete de filtraciones varias veces mayor que el que ya entregó en el caso de que le suceda algo. No son pocos los que desean bloquear su enorme poder informático: desde el Gobierno de EEUU, que estudia si corresponde demandarlo por violación de las leyes de espionaje, hasta la conservadora Sarah Palin, que lo ha calificado de "terrorista". Tom Flanagan, un ex asesor del primer ministro canadiense Stepher Harper, directamente incitó a asesinar a Assange en un programa de televisión. Antes, el republicano Mike Huckabee, ex gobernador del Estado de Arkansas, había dicho que Assange debía ser ejecutado: "la pena de muerte es lo mínimo que le corresponde".
El australiano, por cierto, tiene una defensora incondicional: Christine, su madre, que ayer pidió que no lo persigan. "No cacen ni encarcelen a mi hijo", rogó la mujer en una entrevista radial.
Amazon, por su parte, dio un espaldarazo a la campaña "antiwikileaks" con la decisión de expulsar al sitio de sus servidores. El diario británico The Guardian -uno de los cinco medios con acceso a las filtraciones de los despachos diplomáticos- informó en el transcurso de la siesta que la página trasladó su base de datos a la sueca Bahnhof, su anterior proveedor de hosting (los seguidores de Assange confirmaron la noticia a las 16 vía Twitter). Joe Lieberman, presidente del comité de Seguridad Nacional del Senado estadounidense, aplaudió la decisión de Amazon y pidió a las empresas de su país que se abstengan de alojar los archivos de Wikileaks. Menos contentos con aquella medida, hackers y activistas vinculados con el sitio anunciaron que llevarán la decisión de Amazon a los tribunales.
China y más "wikis"
Estados Unidos no es el único país interesado en complicarle la vida a Wikileaks. Ayer también quedó claro que las autoridades chinas tampoco están dispuestas a permitir que sus ciudadanos conozcan los comprometedores secretos que atesora aquella web. Internautas radicados en China denunciaron la creciente imposibilidad de acceder a wikileaks.org y a cablegate.wikileaks.org.
Pese a la persecución narrada, hay más "Assanges" dispuestos a replicar el invento que permitió filtrar los cables diplomáticos. Según el semanario alemán Der Spiegel, un ex vocero de Wikileaks, Daniel Domscheit-Berg, prepara un libro sobre la organización que revelará cómo nació y por qué varios miembros fundadores se apartaron de él a partir de serias discusiones con Assange (es decir, el autor se propone filtrar las intimidades del gran filtrador -como corresponde a los que quieren que todos sepan todos los secretos-). Domscheit-Berg también ha anunciado que, junto a un grupo de ex integrantes de Wikileaks, pondrá en línea a finales de este mes un nuevo sitio con el mismo cometido (develar documentos confidenciales) interesado especialmente en cubrir las filtraciones vinculadas con Europa.
A Assange, el artífice de la plataforma que consiguió más de 250.000 telegramas del Departamento de Estado de EEUU, se lo acusa de acoso sexual y violación. Su última aparición pública tuvo lugar en Reino Unido, donde está vigente la orden emitida por Interpol. El padre de Wikileaks permanece escondido y ha encargado a su entorno que libere un paquete de filtraciones varias veces mayor que el que ya entregó en el caso de que le suceda algo. No son pocos los que desean bloquear su enorme poder informático: desde el Gobierno de EEUU, que estudia si corresponde demandarlo por violación de las leyes de espionaje, hasta la conservadora Sarah Palin, que lo ha calificado de "terrorista". Tom Flanagan, un ex asesor del primer ministro canadiense Stepher Harper, directamente incitó a asesinar a Assange en un programa de televisión. Antes, el republicano Mike Huckabee, ex gobernador del Estado de Arkansas, había dicho que Assange debía ser ejecutado: "la pena de muerte es lo mínimo que le corresponde".
El australiano, por cierto, tiene una defensora incondicional: Christine, su madre, que ayer pidió que no lo persigan. "No cacen ni encarcelen a mi hijo", rogó la mujer en una entrevista radial.
Amazon, por su parte, dio un espaldarazo a la campaña "antiwikileaks" con la decisión de expulsar al sitio de sus servidores. El diario británico The Guardian -uno de los cinco medios con acceso a las filtraciones de los despachos diplomáticos- informó en el transcurso de la siesta que la página trasladó su base de datos a la sueca Bahnhof, su anterior proveedor de hosting (los seguidores de Assange confirmaron la noticia a las 16 vía Twitter). Joe Lieberman, presidente del comité de Seguridad Nacional del Senado estadounidense, aplaudió la decisión de Amazon y pidió a las empresas de su país que se abstengan de alojar los archivos de Wikileaks. Menos contentos con aquella medida, hackers y activistas vinculados con el sitio anunciaron que llevarán la decisión de Amazon a los tribunales.
China y más "wikis"
Estados Unidos no es el único país interesado en complicarle la vida a Wikileaks. Ayer también quedó claro que las autoridades chinas tampoco están dispuestas a permitir que sus ciudadanos conozcan los comprometedores secretos que atesora aquella web. Internautas radicados en China denunciaron la creciente imposibilidad de acceder a wikileaks.org y a cablegate.wikileaks.org.
Pese a la persecución narrada, hay más "Assanges" dispuestos a replicar el invento que permitió filtrar los cables diplomáticos. Según el semanario alemán Der Spiegel, un ex vocero de Wikileaks, Daniel Domscheit-Berg, prepara un libro sobre la organización que revelará cómo nació y por qué varios miembros fundadores se apartaron de él a partir de serias discusiones con Assange (es decir, el autor se propone filtrar las intimidades del gran filtrador -como corresponde a los que quieren que todos sepan todos los secretos-). Domscheit-Berg también ha anunciado que, junto a un grupo de ex integrantes de Wikileaks, pondrá en línea a finales de este mes un nuevo sitio con el mismo cometido (develar documentos confidenciales) interesado especialmente en cubrir las filtraciones vinculadas con Europa.







