El color celeste

Respetar los colores de la bandera es una obligación y aún más si es el Estado el que la utiliza.

26 Mayo 2003
Es conocido que el histórico Congreso de las Provincias Unidas, luego de trasladar su sede de Tucumán a Buenos Aires aprobó, en 1818, como bandera de la Nación, la creada por el general Manuel Belgrano con los colores "celeste y blanco". Es conocido también que el color "celeste" es el color del cielo: deriva del latín "coelestis", esto es perteneciente al cielo. Nadie duda de qué color se trata; tanto que el lenguaje común, cuando quiere precisar la tonalidad, la menciona como "celeste bandera".
Por todo esto, no pueden sino llamar la atención las franjas laterales de la enorme bandera que se iza, en las fechas patrias, en el mástil de la plaza Independencia. Ocurre que su color no es celeste sino de una tonalidad caprichosa que, más bien, tira a turquesa. En la ceremonia oficial de ayer, era curioso el fuerte contraste entre el tono de la referida enseña y el de las que portaban los abanderados de las escuelas e instituciones allí representadas. Nos parece que corresponde confeccionar, entonces, otra bandera para ese mástil, y descartar sin más trámite la que se viene usando. Los símbolos nacionales están reglamentados por el decreto nacional 10.302/44, que de modo expreso impone el "celeste y blanco" (y no podía ser de otra manera) para las franjas de la bandera.

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