Aznar mide sus fuerzas tras la guerra en Irak

La cita en las urnas servirá para registrar el grado de aceptación de que goza el gobernante Partido Popular, tras siete años en el poder.

25 Mayo 2003
Madrid.- El gobernante Partido Popular (PP) y el opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE) miden hoy sus fuerzas en unas elecciones municipales y regionales consideradas clave con vistas a los comicios legislativos de 2004.
La cita en las urnas servirá para medir el grado de aceptación de que goza el PP tras siete años en el poder, luego del desgaste político que experimentó por el derrame de petróleo del buque "Prestige", en las costas de Galicia, y por la participación de España en la guerra en Irak. Respecto del PSOE, estas elecciones indicarán si supo o no capitalizar el masivo rechazo de los españoles a la intervención armada y los errores del PP en el manejo de la catástrofe ecológica.

Previsiones
Según las últimas encuestas, el mapa político no variará mucho tras las elecciones en unos 8.000 municipios y en 13 de las 17 comunidades autónomas en disputa (no se sufragará en el País Vasco, Cataluña, Galicia y Andalucía). El PP seguiría gobernando en las siete regiones que controla actualmente y el PSOE en las cinco bajo su poder, mientras que en Canarias se espera una nueva victoria de los regionalistas de la Coalición Canaria. En cuanto a las municipales -en 1999 ambos partidos obtuvieron casi los mismos votos, un 34%- la contienda se centra en Madrid -para muchos la elección clave con vistas a las legislativas de 2004-, donde los sondeos vaticinan un empate entre el PP, en el poder desde hace 14 años, y la suma de PSOE e IU.
Para el presidente del gobierno, José María Aznar, será el último test electoral, ya que aseguró que el año que viene no volverá a postularse. En cambio, será el primer ensayo de ámbito nacional para la gran esperanza del PSOE, el candidato José Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del partido desde julio de 2000. Ambos dejaron en evidencia la importancia que otorgan a estas elecciones, al liderar sus respectivas campañas con una energía inédita para unos comicios que, en teoría, poco tienen que ver con la política nacional y con el poder central. (Télam)

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