El fútbol tiene esas cosas que lo vuelven atrapante para quienes lo practican y para los que miran desde las tribunas. Hasta hace un par de fechas, el juego de San Martín era cuestionado por buena parte de sus seguidores. Sin embargo, bastaron dos partidos y una cosecha de cuatro puntos para que la situación experimentara un giro de 180 grados.
Uno de los máximos responsables de esta mejoría futbolística del equipo de La Ciudadela es Juan Casado. El enganche del equipo que orienta Carlos Roldán alcanzó un gran nivel el viernes, contra Tiro Federal. Esa noche, el "santo" cortó una racha de nueve partidos sin triunfos.
"Lo más importante es que recuperamos la memoria futbolística. Jugando así, en las cuatro primeras fechas nos habíamos prendido bien arriba en la tabla -analizó-. Lamentablemente, el nivel que alcanzamos contra Rosario Central no pudimos sostenerlo en las siguientes fechas. Además no nos ayudó la suerte, y eso nos impidió rescatar puntos cuando habíamos hecho méritos".
"Lo justo sería contar con cuatro o cinco puntos más de los que tenemos. Pero la realidad es que con los merecimientos no se consigue nada. No sirve si no sos certero a la hora de concretar", analizó el volante, formado en las inferiores de Vélez Sarsfield.
Un aporte decisivo
El ex jugador de Belgrano es consciente de que ocupa un lugar estratégico en la cancha y que su tarea puede despertar el elogio o la reprobación del hincha. "Mi experiencia en el fútbol me indica que hay que mantener la calma, tanto en los momentos de alegría como cuando se producen los tragos amargos. Lo que me deja tranquilo es que cada vez que salgo a la cancha trato de dejar lo mejor de mí. Es natural que a veces las cosas te salgan como pretendés, y otra veces no, pero siempre lo intento", enfatizó el volante, de 30 años.
"En el fútbol actual cada jugador tiene una tarea específica y es clave en el funcionamiento del equipo. Uno debe darle a todos su importancia para que las cosas funcionen a nivel colectivo", agregó.
Casado se considera muy autocrítico. "El momento más duro lo pasé cuando quedé afuera del partido contra Ferro. Me dolió no haber sido citado. Pero a partir de allí las cosas empezaron a cambiar. Lo importante es que siempre estuve tranquilo, porque sabía que tarde o temprano iba a mejorar. Lo bueno es que más allá de que pueda lucirse individualmente, uno debe colaborar con el equipo, dejando todo en cada pelota", expresó.
Muy cómodo
El volante sólo tiene palabras de elogio para Tucumán. "Desde el primer momento que llegué me hicieron sentir de maravilla -recalcó-. A la ciudad sólo la conocía ocasionalmente. La verdad es que me encanta y me gustaría vivir mucho tiempo más acá".
Según Casado, la importancia que tiene la familia en la contención diaria del jugador es imprescindible. "La carrera de un futbolista tiene muchos vaivenes. Podés pasar de un momento de esplendor a matices grises. Allí es donde aparece la familia para servir de apoyo, porque esta profesión te obliga a trasladarte de un lugar para otro y ellos son incondicional. Son los que te bancan en todo momento", sostuvo Casado.
En ese sentido, el enganche del "santo" no tiene de qué quejarse: su esposa, Erika Cuk (24 años), y su hija, Valentina (4 años), son sus hinchas número uno.
Uno de los máximos responsables de esta mejoría futbolística del equipo de La Ciudadela es Juan Casado. El enganche del equipo que orienta Carlos Roldán alcanzó un gran nivel el viernes, contra Tiro Federal. Esa noche, el "santo" cortó una racha de nueve partidos sin triunfos.
"Lo más importante es que recuperamos la memoria futbolística. Jugando así, en las cuatro primeras fechas nos habíamos prendido bien arriba en la tabla -analizó-. Lamentablemente, el nivel que alcanzamos contra Rosario Central no pudimos sostenerlo en las siguientes fechas. Además no nos ayudó la suerte, y eso nos impidió rescatar puntos cuando habíamos hecho méritos".
"Lo justo sería contar con cuatro o cinco puntos más de los que tenemos. Pero la realidad es que con los merecimientos no se consigue nada. No sirve si no sos certero a la hora de concretar", analizó el volante, formado en las inferiores de Vélez Sarsfield.
Un aporte decisivo
El ex jugador de Belgrano es consciente de que ocupa un lugar estratégico en la cancha y que su tarea puede despertar el elogio o la reprobación del hincha. "Mi experiencia en el fútbol me indica que hay que mantener la calma, tanto en los momentos de alegría como cuando se producen los tragos amargos. Lo que me deja tranquilo es que cada vez que salgo a la cancha trato de dejar lo mejor de mí. Es natural que a veces las cosas te salgan como pretendés, y otra veces no, pero siempre lo intento", enfatizó el volante, de 30 años.
"En el fútbol actual cada jugador tiene una tarea específica y es clave en el funcionamiento del equipo. Uno debe darle a todos su importancia para que las cosas funcionen a nivel colectivo", agregó.
Casado se considera muy autocrítico. "El momento más duro lo pasé cuando quedé afuera del partido contra Ferro. Me dolió no haber sido citado. Pero a partir de allí las cosas empezaron a cambiar. Lo importante es que siempre estuve tranquilo, porque sabía que tarde o temprano iba a mejorar. Lo bueno es que más allá de que pueda lucirse individualmente, uno debe colaborar con el equipo, dejando todo en cada pelota", expresó.
Muy cómodo
El volante sólo tiene palabras de elogio para Tucumán. "Desde el primer momento que llegué me hicieron sentir de maravilla -recalcó-. A la ciudad sólo la conocía ocasionalmente. La verdad es que me encanta y me gustaría vivir mucho tiempo más acá".
Según Casado, la importancia que tiene la familia en la contención diaria del jugador es imprescindible. "La carrera de un futbolista tiene muchos vaivenes. Podés pasar de un momento de esplendor a matices grises. Allí es donde aparece la familia para servir de apoyo, porque esta profesión te obliga a trasladarte de un lugar para otro y ellos son incondicional. Son los que te bancan en todo momento", sostuvo Casado.
En ese sentido, el enganche del "santo" no tiene de qué quejarse: su esposa, Erika Cuk (24 años), y su hija, Valentina (4 años), son sus hinchas número uno.









