24 Mayo 2003 Seguir en 
Washington.- El Congreso aprobó una quinta de U$S 350.000 millones a los impuestos, el tercer mayor recorte impositivo en la historia de EE.UU., destinado a estimular la castigada economía del país. El presidente George W. Bush había presionado por una reducción impositiva de más del doble de este monto, argumentando que colocar más dinero en los bolsillos de los estadounidenses daría un impulso a la mayor potencia económica mundial y frenaría el desempleo. Fue necesario el voto del vicepresidente, Dick Cheney, para aprobar el plan, que constituye uno de los pilares de la campaña de Bush para lograr su reelección en 2004.
Los demócratas opositores a la medida sostienen que el recorte favorece los intereses de los ricos y que aumentará el déficit presupuestario que, según las estimaciones, superará los U$S 300.000 millones este año. El presidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, está entre quienes advirtieron sobre la posibilidad de incurrir en un mayor déficit. Es razonable pensar en una mejoría económica, pero el momento del repunte y su alcance siguen siendo inciertos.
La nueva regulación incluye recortes al impuesto a las ganancias, incrementa los créditos fiscales por cada niño y otorga mayores deducciones impositivas a las pequeñas empresas, pero no elimina los gravámenes sobre dividendos, algo que había solicitado Bush. También destina U$S 20.000 millones a diversos Estados, en parte para solventar costos sanitarios. (DPA)
Los demócratas opositores a la medida sostienen que el recorte favorece los intereses de los ricos y que aumentará el déficit presupuestario que, según las estimaciones, superará los U$S 300.000 millones este año. El presidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, está entre quienes advirtieron sobre la posibilidad de incurrir en un mayor déficit. Es razonable pensar en una mejoría económica, pero el momento del repunte y su alcance siguen siendo inciertos.
La nueva regulación incluye recortes al impuesto a las ganancias, incrementa los créditos fiscales por cada niño y otorga mayores deducciones impositivas a las pequeñas empresas, pero no elimina los gravámenes sobre dividendos, algo que había solicitado Bush. También destina U$S 20.000 millones a diversos Estados, en parte para solventar costos sanitarios. (DPA)







