24 Mayo 2003 Seguir en 
BAGDAD.- Tropas estadounidenses decomisaron un cargamento de barras de oro valuado en U$S 500 millones, que dos hombres transportaban en un camión. El vehículo con 2.000 barras de 18 kilogramos cada una fue interceptado en Qaim, en la frontera occidental de Irak con Siria, en un puesto de control militar estadounidense instalado luego de la caída del régimen de Saddam Hussein. Según las declaraciones de los dos ocupantes del camión, ahora detenidos, alguien los había contratado para transportar barras de bronce. Esa persona, dijeron, les pagó 350.000 dinares iraquíes (unos U$S 350) por recoger el camión en Bagdad, conducirlo hasta Qaim y dejarlo en otro sitio.
El mes pasado, las fuerzas estadounidenses encontraron cerca de un palacio unos U$S 600 millones en efectivo en cajas. Dos días antes de la guerra, Qusay, uno de los hijos de Saddam, sacó unos U$S 1.000 millones en efectivo del Banco Central en Bagdad. La mayor parte de ese monto ha sido recuperada, según fuentes estadounidenses.
Los saqueos y los robos continúan siendo los principales problemas que deben afrontar las fuerzas de ocupación en Irak. En sus esfuerzos por restaurar el orden y la seguridad que se han desvanecido desde que invadieron a Irak hace dos meses, las fuerzas estadounidenses comenzarán a tratar de ubicar y desarmar a millones de civiles que ahora portan armas.
Los nuevos poderes
El administrador estadounidense del país, Paul Bremer, comenzó a poner en práctica los nuevos poderes otorgados por la ONU. Horas después de que el Consejo de Seguridad puso fin a 13 años de sanciones y otorgó amplios poderes a EE.UU y a Gran Bretaña para gobernar a Irak y controlar su comercio petrolero, Bremer abolió los ministerios de Defensa e Información, las cortes militares y de seguridad. La orden disuelve la Guardia Republicana, un cuerpo de élite, y el ejército regular; suspende los reclutamientos y despide a todos los efectivos -unos 400.000- de las entidades disueltas.
En la práctica, el ejército iraquí ya fue disuelto por la invasión británica y estadounidense que derrocó a Saddam el mes pasado. Bremer planea crear un nuevo ejército iraquí. Nabil Mammo, fundador de la organización Irak Interest Watch, un grupo de profesionales sin vínculos políticos que vivían en Irak bajo el gobierno de Saddam, advirtió que con los despidos masivos, Bremer está empujando a los leales a Saddam a reagruparse en la clandestinidad. "Esto podría conducir a la resurrección del partido Baaz de Hussein", explicó.
Desembarco de empresas
En una señal de que Irak está regresando a la comunidad mundial, compañías internacionales comenzaron a tomar posiciones en el vital sector petrolero y en otras industrias iraquíes, ahora libres de comerciar luego de que la ONU legitimó la guerra al levantar las sanciones que pesaban contra Irak desde 1990. La ciudad portuaria Umm Qasr, en el sur de Irak, está nuevamente bajo administración civil. La empresa estadounidense Stevedoring Services of America (SSA) asumió el control del puerto de manos de las tropas británicas. Más de 3.500 trabajadores iraquíes serán empleados gradualmente.
Por otra parte, el consorcio estadounidense Bechtel comenzó los preparativos para las obras de reconstrucción de edificios, instalaciones portuarias y la estación ferroviaria, además de realizar las tareas de dragado para permitir el ingreso de barcos grandes al puerto sureño. Mientras, las organizaciones humanitarias comenzaron a llegar con alimentos y medicamentos a Bagdad, en los términos y condiciones que fija la nueva autoridad del país. (Reuter/Télam)
El mes pasado, las fuerzas estadounidenses encontraron cerca de un palacio unos U$S 600 millones en efectivo en cajas. Dos días antes de la guerra, Qusay, uno de los hijos de Saddam, sacó unos U$S 1.000 millones en efectivo del Banco Central en Bagdad. La mayor parte de ese monto ha sido recuperada, según fuentes estadounidenses.
Los saqueos y los robos continúan siendo los principales problemas que deben afrontar las fuerzas de ocupación en Irak. En sus esfuerzos por restaurar el orden y la seguridad que se han desvanecido desde que invadieron a Irak hace dos meses, las fuerzas estadounidenses comenzarán a tratar de ubicar y desarmar a millones de civiles que ahora portan armas.
Los nuevos poderes
El administrador estadounidense del país, Paul Bremer, comenzó a poner en práctica los nuevos poderes otorgados por la ONU. Horas después de que el Consejo de Seguridad puso fin a 13 años de sanciones y otorgó amplios poderes a EE.UU y a Gran Bretaña para gobernar a Irak y controlar su comercio petrolero, Bremer abolió los ministerios de Defensa e Información, las cortes militares y de seguridad. La orden disuelve la Guardia Republicana, un cuerpo de élite, y el ejército regular; suspende los reclutamientos y despide a todos los efectivos -unos 400.000- de las entidades disueltas.
En la práctica, el ejército iraquí ya fue disuelto por la invasión británica y estadounidense que derrocó a Saddam el mes pasado. Bremer planea crear un nuevo ejército iraquí. Nabil Mammo, fundador de la organización Irak Interest Watch, un grupo de profesionales sin vínculos políticos que vivían en Irak bajo el gobierno de Saddam, advirtió que con los despidos masivos, Bremer está empujando a los leales a Saddam a reagruparse en la clandestinidad. "Esto podría conducir a la resurrección del partido Baaz de Hussein", explicó.
Desembarco de empresas
En una señal de que Irak está regresando a la comunidad mundial, compañías internacionales comenzaron a tomar posiciones en el vital sector petrolero y en otras industrias iraquíes, ahora libres de comerciar luego de que la ONU legitimó la guerra al levantar las sanciones que pesaban contra Irak desde 1990. La ciudad portuaria Umm Qasr, en el sur de Irak, está nuevamente bajo administración civil. La empresa estadounidense Stevedoring Services of America (SSA) asumió el control del puerto de manos de las tropas británicas. Más de 3.500 trabajadores iraquíes serán empleados gradualmente.
Por otra parte, el consorcio estadounidense Bechtel comenzó los preparativos para las obras de reconstrucción de edificios, instalaciones portuarias y la estación ferroviaria, además de realizar las tareas de dragado para permitir el ingreso de barcos grandes al puerto sureño. Mientras, las organizaciones humanitarias comenzaron a llegar con alimentos y medicamentos a Bagdad, en los términos y condiciones que fija la nueva autoridad del país. (Reuter/Télam)







