Sin imagen no hay identidad

El realizador Octavio Getino y la actriz Graciela Borges participaron de un conmovedor homenaje al director tucumano Gerardo Vallejo

06 Noviembre 2010
"Las utopías no están muertas, por eso estamos acá", sintetizó el realizador Octavio Getino durante el homenaje que se realizó a Gerardo Vallejo en el marco del Festival Tucumán Cine 2010. El reconocido cineasta tucumano fue recordado por medio de una mesa panel en la que se combinaron momentos emotivos, anécdotas, risas y, sobre todo, proyectos. El tributo culminó con un concierto que brindaron la Orquesta y el Coro estables de la provincia, bajo la dirección de José Luis Castiñeira de Dios (ver página 3).
En un teatro colmado, el público recibió a las actrices Graciela Borges y Rosita Avila; a Getino; al titular del Ente Cultural Mauricio Guzman y al secretario general de la Gobernación Ramiro González Navarro.
Guzman fue el encargado de abrir las exposiciones con un resumen de la historia de Vallejo. Y coronó su exposición con la lectura de una carta que mandó desde Francia el pianista Miguel Angel Estrella.
Rosita Avila recibió un fuerte aplauso del público y un cálido abrazo de Borges. "Cuando Mauricio me invitó a la mesa panel, en un primer momento dije que no. Pero después pensé: 'qué ingrata', y acepté venir", lanzó sin tapujos la tucumana, que trabajó a las órdenes de Vallejo en "El rigor del destino". Dejando en claro su admiración por el director, Avila sacó un libro escrito por Vallejo y leyó algunas de sus frases.
Por medio de chistes y constantes interacciones con la mesa panel y con el público, Avila se ganó el aplauso cómplice de los espectadores. "¿Se acuerdan del cine Broadway?", preguntó a los presentes, y luego de un escueto sí como respuesta remató: "yo esperaba un 'sí' más fuerte, no se hagan los péndex". Fue uno de los comentarios que agregaron color al discurso.
Luego le tocó el turno a Getino, que quiso pasarle el bastón de mando a Borges. "Pensaba que seguía Graciela", apuntó. Esto llevó a la actriz a tomar el micrófono y a lanzar la primera confesión de la noche: "creo que hoy también hay que tomarse un tiempo para homenajear a otro gran cineasta: Octavio Getino, un hombre maravilloso con ideas geniales", dijo. Ante el cumplido de la actriz, el director no dudó en devolver la atención. "Quiero admitir que cuando yo veía tus películas estaba enamorado de vos", retrucó. Y siguió: "el cine trabaja los sentimientos, no de las ideas, uno guarda lo que toca su sensibilidad: una imagen, una canción, un silencio".
En las palabras de Getino no faltaron las anécdotas. "Me acuerdo que estábamos trabajando en el guión de 'El camino hacia la muerte del viejo Reales' en un cuarto chiquito, por la calle 25 de Mayo. Era un verano bien caliente, transpirábamos un montón y escribíamos mientras tomábamos una ginebra", rememoró Getino.
También habló de sus épocas de exilio en España junto al tucumano, la edición de sus películas en Roma y el trabajo que realizaron ambos con Pino Solanas en el grupo Cine Liberación. Luego de un completo recorrido por la historia de Vallejo, Getino se hizo responsable de los posibles deseos del tucumano. "Si él estuviera acá no hablaría de nada de esto. Compenetrado con sus ideas, estaría pidiendo por la federalización de la producción audiovisual argentina. Porque sin imagen no hay identidad y sin identidad no hay desarrollo", destacó.
"El cine debe responder a la sociedad dándole más de lo que recibe de ella. Peleando, defendiendo, militando. Hay que capacitar a las nuevas generaciones, darles la oportunidad a cientos de jóvenes para que se expresen con la tecnología digital", agregó, en referencia a la evolución tecnológica del cine.
Getino habló además sobre la muerte de Néstor Kirchner y, después de manifestar su dolor y de compararla con la muerte de Perón, reveló que lo dejó satisfecho la reacción de los argentinos. "La vocación de un proyecto sigue más allá de la muerte de sus fundadores. No murió Perón y no murió Kirchner. Vallejo estaría hablando de esto ahora. Estaría diciendo que nuestra sociedad debe ser más solidaria, creativa y disconforme", sostuvo.

Realidad y utopía

Graciela Borges, en cambio, apuntó a las emociones durante su intervención. Recordó algunas cenas con Vallejo y destacó la importancia de haberse cruzado con alguien tan sensible y creativo.
"Para Vallejo las realidad y las utopías eran una misma cosa. Iba caminando y convertía sus sueños en hechos concretos", explicó. Y, como broche de su alocución, recitó un poema del drama "Hamlet", de William Shakespeare. "Hay gente que es así, tan necesaria", deslizó.
Durante el desarrollo del homenaje llegó al teatro Eva Piwowarski, la viuda de Vallejo. Ella se unió a la mesa panel para recordar la pasión que su marido tenía por la provincia. "Gerardo era todo un tucumano, desde su obra reflejó esa identidad. Y desde allí reflejó a todos los argentinos", comentó. Fue una hora de testimonios, emociones, risas y recuerdos para honrar la trayectoria de un creador que está en el corazón de las viejas y de las nuevas generaciones.

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