Vendían en Argentina un medicamento con alto riesgo de transmisión del sida

A mitad de la década de los 80, Bayer vendió en nuestro país un coagulante para hemofílicos incomercializable en EE.UU. y en Europa

22 Mayo 2003
NUEVA YORK.- Cutter Biological, una división del laboratorio Bayer, vendió a mitad de la década de los '80 en Argentina y Asia un coagulante para hemofílicos de alto riesgo de transmisión del sida, reveló hoy el diario New York Times.
El laboratorio vendía en Estados Unidos y Europa un producto nuevo y seguro, pero "aún después de un año, la compañía continuó vendiendo la vieja medicina" en Argentina, Japón, Malasia, Singapur e Indonesia, según los documentos a los que accedió el diario.
Cutter introdujo una medicina segura a fines de febrero de 1984, al comprobarse que la precedente versión, el concentrado Factor VIII, infectaba a hemofílicos con el virus HIV, informó el periódico.
La continuidad de la venta del viejo medicamento llevó a una de las agencias reguladoras de Estados Unidos a acusar a Cutter de quebrar su promesa de detener el mercadeo del producto."Según los documentos, al seguir vendiendo la vieja versión de la vital medicina, las autoridades de Cutter intentaban evitar la acumulación de grandes cantidades del producto, que se demostraba creciente incomercializable en Estados Unidos y Europa", denunció el diario neoyorquino.
El concentrado Factor VIII proveía el elemento sin el cual la sangre de los hemofílicos no puede coagularse.
Al inyectarse, los pacientes podían detener las hemorragias o prevenirlas; algunos hemofílicos la utilizaban hasta tres veces por semana, y les ayudaba a desarrollar una vida normal.
Casi dos décadas más tarde, es difícil -si no imposible-, establecer el saldo de vidas cobradas por esa decisión de mercado, sea porque hoy se carece de los historiales de los pacientes, o porque las pruebas de sida no se desarrollaron hasta que la epidemia estuvo más avanzada.
Sólo en Taiwán y en Hong Kong, más de un centenar de hemofílicos adquirieron HIV después de utilizar la vieja medicina de Cutter, de acuerdo con los historiales y las entrevistas, y muchos murieron desde entonces.
Un informe de Cutter de marzo de 1985, dijo que "en la Argentina se habían vendido 300.000 unidades o quizás más, y que en el Lejano Oriente se habían ordenado 400.000 unidades".
Según el diario, "los documentos de Cutter, que surgieron por las demandas hechas por hemofílicos de Estados Unidos, fueron en gran medida mantenidos en reserva hasta que el Times comenzó a indagar sobre ellos".
"Son los documentos internos de la industria farmacéutica más incriminadores que haya visto", dijo el doctor Sidney M. Wolfe, quien como director del grupo Public Citizen Health Research, investigó las prácticas de esa industria desde hace tres décadas.
Según el Times, las autoridades de Bayer -que se negaron a ser entrevistadas-, respondieron en nombre de Cutter y su entonces presidente, Jack Ryan, por escrito.
Bayer manifestó que Cutter se había "comportado responsable, ética y humanamente" al vender el viejo producto en países de Asia y América latina.
Cutter continuó vendiendo la vieja medicina, agregó la declaración, porque algunos clientes dudaban de la efectividad de la nueva droga, y porque algunos países eran lentos para aprobar su venta.
La compañía también dijo que la escasez de plasma que se utilizada para la manufactura de la medicina, la impidió a Cutter una mayor producción del nuevo producto.
"Las decisiones tomadas hace unas dos décadas, se basaron en la mejor información científica de ese tiempo y fueron consistentes con las regulaciones en el lugar", dijo Bayer.
Hacia marzo de 1983, el Centro para la Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta, lanzó la advertencia de que los productos para la sangre "parecen ser responsables del sida entre los pacientes hemofílicos".
Si bien Bayer no admitió delito, otras tres compañías que hicieron el concentrado, han pagado a los hemofílicos más de 600 millones de dólares para arreglar más de 15 años de juicios en los que son acusados de haber hecho un producto peligroso.(Télam)

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