El electorado hispano es la última carta de Obama

El partido gobernante trató de convencer a los latinos para que concurran a votar frente a la perspectiva de un triunfo de los republicanos.

LAS VEGAS. El senador por Nevada y líder de la mayoría del senado Harry Reid (izquierda), escucha la intervención de Michelle Obama en un mitín político.  EFE
LAS VEGAS. El senador por Nevada y líder de la mayoría del senado Harry Reid (izquierda), escucha la intervención de Michelle Obama en un mitín político. EFE
Fabio Ladetto
Por Fabio Ladetto 02 Noviembre 2010
La última ilusión del oficialismo para tratar de retener la Cámara de Representantes (Diputados) en los Estados Unidos es convencer al electorado hispano de que concurra hoy, masivamente, a sufragar. Esta difícil tarea es reconocida por los voceros demócratas como la estrategia central en las últimas horas antes de los comicios.

La renovación del 100% de la Cámara Baja (435 miembros con dos años de mandato) es la principal preocupación de los seguidores de Barack Obama, que admiten tener dificultades para conservar la mayoría que detentan (la que, por otra parte, no es ciegamente fiel a los designios presidenciales sino que le dio más de un dolor de cabeza a la Casa Blanca).

En cambio, hay confianza en que los demócratas podrán contar con quórum propio en el Senado, donde se actualizan 36 de las 100 bancas (el cargo dura seis años), pese a los cálculos del periódico "The New York Times".

Los debates en el ámbito del votante de habla hispana se concentran en lo referido a las políticas de inmigración, más referidas a lo que no se hizo que a lo que se anuncia hacer.

La queja de los afectados directa o indirectamente es que los demócratas rompieron su promesa sobre las reformas en este campo y, por el contrario, endurecieron las normas estaduales, sin modificar nada en el Congreso nacional.

El primer grupo lo conforman quienes temen ser deportados; el otro, todos ya que no hay ningún residente legal (especialmente centroamericano) que no aspire a que sus parientes vengan a vivir con él. La cuestión desvela expresa o implícitamente a todos con quienes conversó LA GACETA (ver Para nosotros, no ...), al punto que la mayoría pide que no se mencione su apellido y, a veces, ni su nombre.

Hacer o no hacer

Quien mayores explicaciones da en estas horas sobre qué intentó hacer (y no pudo) y qué pretende para el futuro el actual Gobierno, es el presidente de la bancada oficialista en el Senado, Harry Reid (representante de Nevada), cuya reelección pende de un hilo.

Se multiplica en apariciones en todos los medios posibles en castellano para tratar de convencer de que los demócratas no son responsables de lo ocurrido, sino que la culpa es de los republicanos que impidieron que se discutan los proyectos progresistas en el Capitolio. Como el oficialismo es mayoría, su argumento no termina de cuajar. Llegó al extremo de prometer que, gane o pierda, en noviembre se votará una propuesta legislativa en esta materia, algo impensable en un Congreso en retirada y a menos de dos meses de cambiar las caras.

La responsable de la estrategia del Partido Demócrata hacia la colectividad hispana, María Cardona, auguró que entre seis y siete millones de latinos votarán hoy en EEUU, lo que puede beneficiar al oficialismo.

"Cualquier cosa puede pasar porque el entusiasmo creció evidentemente en las últimas horas, y vamos a hacer la diferencia", remarcó la estratega.

"Va a haber más participación que en 2009, aunque desde entonces sabíamos que iba a ser una elección muy difícil", aseveró Cardona al canal en español Galavisión (de origen mexicano), aún en contra de todas las proyecciones independientes.

Su par por los republicanos, Adolfo Franco, se mostró mucho más cauto: "según las últimas encuestas, el 70% de los republicanos en general, no de los latinos, están comprometidos para ir a votar contra el 38% de los demócratas; esta diferencia es por el fracaso de este Gobierno, que decepcionó, lo que permitirá presentar nuevas caras desde nuestro partido".

Desocupación y déficit
El segundo gran tema de campaña entre los latinos es el desempleo (seguido de cerca o consecuencia, según diversas opiniones, del déficit fiscal), que ronda el 9,6% en general pero sube entre cuatro y cinco puntos entre los centroamericanos, según los sondeos informales.

Los seguidores de Obama hablan de la herencia recibida (casi con tono argentino) del descontrol de la gestión militarista de George W. Bush, al tiempo que los republicanos replican que ya llevan dos años de labor y todo empeoró a partir de subsidios y programas de estímulo directo.

De allí que hacen campaña pidiendo al electorado que se pronuncie en una suerte de referéndum de lo hecho por el presidente (al que tildan, sin sonrosarse, de izquierdista) antes que de proyectos de ley.

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