Dios o el diablo

Análisis.

Juan Manuel Montero
Por Juan Manuel Montero 31 Octubre 2010
¿Quién no quisiera tener la oportunidad de apretar un botón y cambiar en un segundo un episodio desagradable de nuestra vida? ¿Quién no querría tener una segunda oportunidad con el sólo hecho de cliquear un mouse? Pero es imposible. O al menos parece serlo. Según algunos fiscales, eso sucede con delincuentes a los que se les da una segunda oportunidad, aunque no lo merezcan. No es lo mismo que en la planilla de antecedentes figuren 10 detenciones por robo y otros 10 pedidos de captura, que entregar una página limpia que nos daría la oportunidad hasta de trabajar en el Vaticano. Tampoco se cree que este sea sólo un error en el sistema informático. Hay prontuario de una misma persona con dos números. O con el mismo número, pero con distintos datos. Nada es gratis en la vida. La anomalía que descubrieron los fiscales es grave. De ellos depende que una persona quede presa o salga en libertad. Pero para eso deben tener las pruebas necesarias como para decidir. Y la planilla de antecedentes es clave. ¿Qué se les puede reclamar si un delincuente sale libre a los 10 días de haber sido detenido si, según la Policía, el acusado no entró a una comisaría ni para hacer un trámite administrativo? Cuando se informatizó la División Antecedentes se aseguró que se había puesto punto final a la falsificación. Pero parece que tanto con la PC como con una lapicera, como se hacía antes, se puede ser Dios o el diablo.

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