31 Octubre 2010 Seguir en 
Pasaron exactamente dos años desde que la Policía comenzó a trabajar con los prontuarios informatizados, en un trabajo conjunto que se realizó con la Secretaría de Estado de Planificación. Fue el 30 de octubre de 2008 cuando el plan se puso en marcha. Hasta ese momento habían pasado otros dos años desde que, a diario, personal especializado comenzó a cargar más de 1.400.000 prontuarios. "Cuando advertimos el mal estado en el que se encontraban el edificio de la división y los prontuarios nos propusimos cambiar radicalmente. Fue un trabajo arduo, pero creemos que superamos las expectativas", explicó en ese momento el jefe de Policía, comisario general Hugo Sánchez.
Hasta 2008, los prontuarios eran planillas guardadas en carpetas que estaban en una oficina llena de humedad. Cientos de los legajos estaban absolutamente arruinados y tuvieron que reconstruirlos. En el edificio que ocupaba la División, al fondo de la Jefatura de Policía, en calle Italia al 2.600, se arrumbaban los expedientes, en gran parte enmohecidos y comidos por alimañas.
Ya en 2005 el abogado Roberto Flores había radicado una denuncia por prontuarios truchos. Se había dado un caso particular: en el marco de la detención de un hombre, cada vez que se requería la planilla de antecedentes, se informaba que tenía una causa nueva. Pero las modificaciones se daban en un lapso de pocas horas y mientras el sospechoso permanecía arrestado, por lo que era imposible que, al menos en esa condición, hubiera salido a delinquir. En ese tiempo, Flores afirmó que desde el sistema policial se intenta "con maniobras como esta presionar a los sospechosos". Aparentemente con la informatización de Antecedentes Personales estos errores iban a ser subsanados.
El 30 de octubre de 2008, Sánchez había dicho: "antes, con una fotocopia, se falsificaban. Ahora tienen medidas de seguridad que cualquiera desde una computadora puede confirmar", dijo el funcionario.
Actualmente, el ciudadano que quiere sacar un certificado de conducta debe pedir un turno por internet. El documento consta de un algoritmo que, según los especialistas, lo hace infalsificable.
Hasta 2008, los prontuarios eran planillas guardadas en carpetas que estaban en una oficina llena de humedad. Cientos de los legajos estaban absolutamente arruinados y tuvieron que reconstruirlos. En el edificio que ocupaba la División, al fondo de la Jefatura de Policía, en calle Italia al 2.600, se arrumbaban los expedientes, en gran parte enmohecidos y comidos por alimañas.
Ya en 2005 el abogado Roberto Flores había radicado una denuncia por prontuarios truchos. Se había dado un caso particular: en el marco de la detención de un hombre, cada vez que se requería la planilla de antecedentes, se informaba que tenía una causa nueva. Pero las modificaciones se daban en un lapso de pocas horas y mientras el sospechoso permanecía arrestado, por lo que era imposible que, al menos en esa condición, hubiera salido a delinquir. En ese tiempo, Flores afirmó que desde el sistema policial se intenta "con maniobras como esta presionar a los sospechosos". Aparentemente con la informatización de Antecedentes Personales estos errores iban a ser subsanados.
El 30 de octubre de 2008, Sánchez había dicho: "antes, con una fotocopia, se falsificaban. Ahora tienen medidas de seguridad que cualquiera desde una computadora puede confirmar", dijo el funcionario.
Actualmente, el ciudadano que quiere sacar un certificado de conducta debe pedir un turno por internet. El documento consta de un algoritmo que, según los especialistas, lo hace infalsificable.






