22 Mayo 2003 Seguir en 
FRANKFURT.- Las especulaciones acerca de que el gobierno estadounidense podría dejar que el dólar siga cayendo impulsaron al euro hasta su cotización más alta en cuatro años. Ayer por la tarde, la moneda única europea subió hasta los U$S 1,1744 la unidad, valor ligeramente inferior al de su primer día de cotización, el 4 de enero de 1999, de U$S 1,1747.
Paralelamente, el presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Alan Greenspan, admitió que una deflación golpearía a una economía estadounidense titubeante y todavía con interrogantes sobre su real fortaleza tras el final de la guerra.
Según expertos de Frankfurt, las versiones de que Washington es favorable a un dólar débil pesan todavía sobre la cotización de la divisa estadounidense. No obstante, el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, afirmó que el presidente estadounidense, George W. Bush, sigue apostando por un dólar fuerte. El Banco Central Europeo (BCE) había fijado ayer para el euro una cotización de referencia de U$S 1,1689, frente a los U$S 1,1644 del martes. Con ello, el dólar pasó a costar 0,8555 euros (martes: 0,8588). "La tendencia alcista del euro no acabó", sostuvo la analista Alexandra Bechtel, del Commerzbank. En su opinión, la cotización de la divisa estadounidense se vio afectada también por las declaraciones del especulador de divisas George Soros, quien dijo que vendía sus reservas de dólares para comprar otras monedas. Soros justificó su decisión al señalar que el secretario del Tesoro estadounidense, John Snow, insinuó que Washington pretendía apartarse de la política de dólar fuerte, adoptada en la década de 1990.
Exportadores angustiados
Por su parte, el comisario de Comercio de la Unión Europea, Pascal Lamy, minimizó el impacto de un dólar débil en la economía europea. "Es cierto que el dólar débil tiene efecto en la competitividad de nuestras exportaciones, pero también nos permite importar productos energéticos más baratos, y la energía contribuye a nuestras exportaciones", dijo. Los exportadores europeos están angustiados. La trepada del euro, que en lo que va del año se ha fortalecido un 11% frente al dólar, afecta la demanda extranjera de los bienes europeos en momentos en que los consumidores domésticos controlan sus gastos debido al modesto crecimiento y al incremento en el desempleo.
Lamy dijo que los europeos deberían dejar de pensar de la misma manera en que lo hacían antes del lanzamiento de la moneda única europea, cuando las fluctuaciones cambiarias tenían un impacto mucho mayor en el comercio europeo. Los ingresos por exportaciones representan ahora apenas un 10% de la economía europea, frente al 30% de otros años. "Dos terceras partes de nuestra economía estan vacunadas contra la volatilidad del dólar, pero eso no pasó con nuestra forma de pensar", reclamó. "No es que las fluctuaciones cambiarias no sean importantes, pero lo son tres veces menos que hace 10 años", dijo. (DPA/Reuter)
Paralelamente, el presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Alan Greenspan, admitió que una deflación golpearía a una economía estadounidense titubeante y todavía con interrogantes sobre su real fortaleza tras el final de la guerra.
Según expertos de Frankfurt, las versiones de que Washington es favorable a un dólar débil pesan todavía sobre la cotización de la divisa estadounidense. No obstante, el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, afirmó que el presidente estadounidense, George W. Bush, sigue apostando por un dólar fuerte. El Banco Central Europeo (BCE) había fijado ayer para el euro una cotización de referencia de U$S 1,1689, frente a los U$S 1,1644 del martes. Con ello, el dólar pasó a costar 0,8555 euros (martes: 0,8588). "La tendencia alcista del euro no acabó", sostuvo la analista Alexandra Bechtel, del Commerzbank. En su opinión, la cotización de la divisa estadounidense se vio afectada también por las declaraciones del especulador de divisas George Soros, quien dijo que vendía sus reservas de dólares para comprar otras monedas. Soros justificó su decisión al señalar que el secretario del Tesoro estadounidense, John Snow, insinuó que Washington pretendía apartarse de la política de dólar fuerte, adoptada en la década de 1990.
Exportadores angustiados
Por su parte, el comisario de Comercio de la Unión Europea, Pascal Lamy, minimizó el impacto de un dólar débil en la economía europea. "Es cierto que el dólar débil tiene efecto en la competitividad de nuestras exportaciones, pero también nos permite importar productos energéticos más baratos, y la energía contribuye a nuestras exportaciones", dijo. Los exportadores europeos están angustiados. La trepada del euro, que en lo que va del año se ha fortalecido un 11% frente al dólar, afecta la demanda extranjera de los bienes europeos en momentos en que los consumidores domésticos controlan sus gastos debido al modesto crecimiento y al incremento en el desempleo.
Lamy dijo que los europeos deberían dejar de pensar de la misma manera en que lo hacían antes del lanzamiento de la moneda única europea, cuando las fluctuaciones cambiarias tenían un impacto mucho mayor en el comercio europeo. Los ingresos por exportaciones representan ahora apenas un 10% de la economía europea, frente al 30% de otros años. "Dos terceras partes de nuestra economía estan vacunadas contra la volatilidad del dólar, pero eso no pasó con nuestra forma de pensar", reclamó. "No es que las fluctuaciones cambiarias no sean importantes, pero lo son tres veces menos que hace 10 años", dijo. (DPA/Reuter)







