27 Octubre 2010 Seguir en 
Nada de anillos, relojes ni billeteras. El traje verde o una prenda común y corriente, los formularios dentro de un bolsito transparente, el lápiz, y el celular escondido entre la ropa. Saben que su tarea no será sencilla. Les toca censar los barrios más peligrosos de la ciudad. Tienen temor, pero confían en que estarán protegidos. Muchos son agentes sanitarios que conocen el terreno, otros son vecinos de la zona y también hay docentes. Ellos tendrán la tarea más desafiante del relevamiento que se realizará hoy en todo el país.
La situación de inseguridad no es la misma que hace nueve años, cuando se realizó el último censo. Por eso, esta vez, los celulares tendrán un papel protagónico. Mejor dicho, los famosos mensajes de texto. Así lo acordaron los censistas con sus jefes de radio, que estarán apostados en las escuelas de toda la provincia y también con los otros censistas más cercanos. Por las dudas, algunos ya tienen listo el mensaje "SOS". Sólo les restará apretar send en el momento adecuado. "Tomamos todas las precauciones del caso, pero yo estoy tranquila. Ya pasé por todas las casas que me toca visitar y les avisé que voy mañana (por hoy). En algunas me esperarán con el mate listo", señaló contenta Nelly Rojas, de 50 años. Es agente sanitaria en la zona del Canal Norte. Rojas tendrá que indagar la realidad de 39 familias ubicadas en los alrededores de la intersección de avenidas Francisco De Aguirre y Ejército del Norte. "Es una zona difícil, pero aquí todos me conocen porque hago este trabajo de acercarme a la gente todos los días. Sólo pedí que aten los perros cuando llegue a las casas", bromeó.
La de Ariel Díaz, otro agente sanitario, es una situación diferente. El no conoce a las familias que debe visitar en una zona considerada de riesgo. Ayer fue a visitar el terreno y se puso algo nervioso. "Por suerte, me dijeron que habrá un móvil policial cerca", dijo el joven, de 31 años, quien tendrá que recorrer el corazón de la zona conocida como "villa Piolín". Son dos o tres cuadras, ubicadas en el sector de Ernesto Padilla y Crisóstomo Alvarez.
Díaz confía en que su uniforme de agente sanitario le dará más seguridad que si va vestido con ropa común. "La población nos respeta mucho a los agentes, ve que nos interesamos por ellos, y eso les agrada. Yo los trataré con la mayor de las amabilidades, creo que eso es la base de todo. De todas formas, las autoridades nos aconsejaron no entrar en las casas. Analizaré cada circunstancia", reflexionó el muchacho, y aseguró que llevará sólo lo imprescindible: lápiz, papel y celular para llamar a su jefe si la situación lo requiere.
La situación de inseguridad no es la misma que hace nueve años, cuando se realizó el último censo. Por eso, esta vez, los celulares tendrán un papel protagónico. Mejor dicho, los famosos mensajes de texto. Así lo acordaron los censistas con sus jefes de radio, que estarán apostados en las escuelas de toda la provincia y también con los otros censistas más cercanos. Por las dudas, algunos ya tienen listo el mensaje "SOS". Sólo les restará apretar send en el momento adecuado. "Tomamos todas las precauciones del caso, pero yo estoy tranquila. Ya pasé por todas las casas que me toca visitar y les avisé que voy mañana (por hoy). En algunas me esperarán con el mate listo", señaló contenta Nelly Rojas, de 50 años. Es agente sanitaria en la zona del Canal Norte. Rojas tendrá que indagar la realidad de 39 familias ubicadas en los alrededores de la intersección de avenidas Francisco De Aguirre y Ejército del Norte. "Es una zona difícil, pero aquí todos me conocen porque hago este trabajo de acercarme a la gente todos los días. Sólo pedí que aten los perros cuando llegue a las casas", bromeó.
La de Ariel Díaz, otro agente sanitario, es una situación diferente. El no conoce a las familias que debe visitar en una zona considerada de riesgo. Ayer fue a visitar el terreno y se puso algo nervioso. "Por suerte, me dijeron que habrá un móvil policial cerca", dijo el joven, de 31 años, quien tendrá que recorrer el corazón de la zona conocida como "villa Piolín". Son dos o tres cuadras, ubicadas en el sector de Ernesto Padilla y Crisóstomo Alvarez.
Díaz confía en que su uniforme de agente sanitario le dará más seguridad que si va vestido con ropa común. "La población nos respeta mucho a los agentes, ve que nos interesamos por ellos, y eso les agrada. Yo los trataré con la mayor de las amabilidades, creo que eso es la base de todo. De todas formas, las autoridades nos aconsejaron no entrar en las casas. Analizaré cada circunstancia", reflexionó el muchacho, y aseguró que llevará sólo lo imprescindible: lápiz, papel y celular para llamar a su jefe si la situación lo requiere.









