Los inspectores de armas de la ONU podrían volver a trabajar en Irak

El Pentágono, que rechazaba de plano esta posibilidad, ahora no pone trabas al retorno. De las ruinas, a potencia económica.

BAGDAD. Escolares iraquíes protestan contra la ocupación militar.
BAGDAD. Escolares iraquíes protestan contra la ocupación militar.
21 Mayo 2003
Washington.- En un sorpresivo cambio de actitud, un funcionario de Estados Unidos dijo que el gobierno de George W. Bush no tiene nada en contra de un eventual regreso de los inspectores de armas a Irak. Fue el propio jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, quien sorprendió a periodistas. "Hablé con el general Tommy Franks (el responsable de las operaciones militares en Irak) y me dijo que no había problema con el retorno de los inspectores", explicó.
Esta postura contradice todo lo expresado por los principales funcionarios de EE.UU. sobre el tema, pero es consecuente con las últimas correcciones introducidas por Washington a su propuesta para que el Consejo de Seguridad de la ONU vote el levantamiento de las sanciones a Irak. Estados Unidos necesita con urgencia el fin del embargo para reanudar la actividad petrolera iraquí bajo su administración. Sin embargo, Francia y Rusia exigen un mayor rol de la ONU en el proceso de posguerra.

El argumento
Los inspectores de la ONU habían dejado Irak pocos días antes del ataque anglo-norteamericano a ese país, y al concluir la parte central de las hostilidades el Pentágono se negó al regreso de los expertos para continuar con su tarea. Por el contrario, el propio Rumsfeld despachó a Bagdad miles de especialistas militares estadounidenses para la búsqueda de las armas de destrucción masiva que, presuntamente, poseía Saddam Hussein, y que Washington, Londres y Madrid agitaron como principal argumento para lanzar la guerra Las armas químicas y biológicas hasta el momento no fueron encontradas, y es posible que ni siquiera existan. En marzo, los jefes de inspectores había pedido unos meses para terminar con la tarea, pero Washington aseguró que Saddam estaba desarrollando armas de exterminio masivo y que había que atacar.
El último de los problemas que afronta ahora EE.UU. es el saqueo de las instalaciones nucleares iraquíes, y el robo de material radiactivo. Hans Blix y Mohamed el Baradei, jefes de los inspectores de la ONU, habían advertido acerca de este peligro y desde que terminó la guerra pidieron, sin éxito, que los autoricen a regresar a Bagdad. (Reuter/Télam)


ANALISIS

De las ruinas, a potencia económica
Por Khaled Oweis
BAGDAD.- Irak podría emerger rápidamente de la destrucción dejada por la guerra y convertirse en un poder económico si Estados Unidos deja a los iraquíes el papel protagónico en la tarea. Según expertos, se necesitan miles de millones de dólares -U$S 8.000 millones sólo en el sector de electricidad- para sacar al país de un nivel comparable al del pobre y pequeño reino africano de Lesoto. Pero Irak posee enormes riquezas y, por la calidad y el nivel de su gente, tiene el potencial para asumir un papel semejante al de Japón en Medio Oriente en sólo unos pocos años, afirmó Francois Dubois, jefe del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) en Irak. El petróleo, las tierras fértiles de la Mesopotamia y la tradición del aprendizaje son factores relevantes para ese desarrollo. Pero según Duboi, los propios iraquíes deberían conducir el proceso. La tarea de reconstruir uno de los países árabes más poblados pueden cumplirla los iraquíes que obtuvieron experiencia en el extranjero, y los que aprendieron a vivir dentro del país sobreponiéndose a las vicisitudes de las guerras. Debido al embargo impuesto por la ONU en 1990, tras la invasión de Irak a Kuwait, los iraquíes no podían importar muchas cosas necesarias. "No tenían piezas de repuesto para muchas industrias y equipos. Era como tratar de reparar un Chevrolet con repuestos de un Fiat", explicó.
Irak necesita una reconstrucción total. Todos y cada uno de los sectores de la sociedad han sido destruidos, señaló Dubois. Pese a que EE.UU. no da señales de entregar pronto el poder a los dirigentes iraquíes, los ingredientes necesarios para la reconstrucción ya se perciben. Irak se hallaba bajo un régimen brutal, opresivo, que coartaba toda iniciativa a sus ciudadanos. "El otro día, en una reunión de obreros, dos de ellos se increparon a los gritos por motivos laborales. Han comenzado a expresarse sin temor. Esa es la base para salir del hoyo" aseguró. (Reuter)

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