El envidiable modelo social francés, en jaque

Las protestas seguirán pese a que el Senado aprobó la reforma. La edad para jubilarse es una de las más bajas del mundo, pero Sarkozy quiere sanear el déficit del sistema. El caso británico

PROPÓSITO. Sarkozy intenta convencer a toda Europa de que no quiere destruir el sistema de pensiones. AFP
PROPÓSITO. Sarkozy intenta convencer a toda Europa de que no quiere destruir el sistema de pensiones. AFP
24 Octubre 2010
La aprobación por parte del senado francés (por 173 votos a a favor y 153 en contra) de la reforma jubilatoria es un triunfo para Nicolás Sarkozy, pero no el fin de un conflicto que plantea la ciudadanía para defender un modelo social que es la envidia de toda Europa. La ley -que sube de 60 a 62 años la edad para jubilarse- es resistida en particular por los jóvenes, que creen que agrandará la brecha generacional en un país donde el desempleo ronda el 10% anual.

Francia vivirá hoy una nueva jornada de protestas, con huelgas y marchas. Mañana una comisión del senado y de la asamblea nacional tratarán de unificar el texto de reforma que será votado por el parlamento.

Sarkozy, un político conservador que gobierna Francia desde 2007 con su partido Unión Para un Movimiento Popular (UMP), pretende también que aumente de 65 a 67 la edad para percibir una pensión completa. Los casseurs (vándalos) no tendrán la última palabra, dijo el mandatario, luego de que los sindicatos lanzaron seis marchas. Convencido de que debe ir al ataque, Sarkozy ordenó ayer a la policía que desbloqueara las mayores refinerías de petróleo, ocupadas por huelguistas desde hace 11 días. Por eso, los sindicatos compararon al gobierno de Sarkozy con el régimen pro nazi de Vichy (1940-1944).

El plan de reformas afecta a un paquete de beneficios sociales como seguro de salud, vacaciones garantizadas, horas laborales y escuelas públicas. La edad para jubilarse en Francia es una de las más bajas del mundo y de Europa, pero el sistema de pensiones afronta un déficit de unos U$S 15.000 millones por año, debido a lo cual según Sarkozy, podría llevar a la bancarrota.

Las protestas empezaron el 24 de junio y cobraron mayor fuerza en los últimos 10 días. Cuentan con el apoyo del 69% de la población, según encuestas.

Comparaciones

El proyecto fue aprobado por la asamblea nacional el 15 de septiembre, pero del tema se habla en Francia desde hace 10 meses. El analista John Lichfield, en un artículo del diario The Independent, dijo que Sarkozy sabe que el humor de la gente está cambiando en contra de la huelga y se pregunta cómo será recordado octubre de 2010 en la historia de Francia: ¿como Mayo de 1968, noviembre de 2005 o julio de 1789? ¿O cómo otro movimiento reaccionario de izquierda como los de 1995, 2003 y 2006? Para analistas, la diferencia entre el Mayo francés -de un crecimiento económico sin precedentes-, y la etapa actual del país, tiene que ver con que la protesta surge tras décadas de desempleo y que la escala social está rota en Francia, considerada la quinta economía del mundo. Sarkozy trata de convencer a Francia -y a Europa, que lo mira de reojo- que no quiere destruir el sistema previsional, sino mantener los fondos de pensión de una eventual bancarrota.

Así como Francia quiere reducir el déficit en sus pensiones, el primer ministro británico, David Cameron (conservador) dijo que eliminará medio millón de empleos públicos, en el mayor recorte del gasto que se recuerde en Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial. El Estado de bienestar británico será reducido en 21.600 millones de euros y los trabajadores deberán trabajar hasta los 66 años para cobrar una pensión pública. Sarkozy y Cameron apuestan a los recortes sociales para enfrentar la crisis que sufre Europa desde 2008, pero sus resultados son aún inciertos. (Télam)

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