El caos ronda París por las huelgas y las manifestaciones
El miércoles se votará en el Senado el proyecto de retiro laboral a los 62 años -hoy es a los 60-, pero los sindicatos presionan para evitarlo. Los trabajadores de las refinerías mantienen los paros y comenzarían a escasear las naftas. Los camioneros amenazan con cortar las rutas. Una contienda de poderes .
18 Octubre 2010 Seguir en 
PARIS.- El presidente francés Nicolas Sarkozy atravesará el miércoles un momento clave para su reforma de jubilación -se votará el proyecto de ley en el Senado-, mientras trabajadores ferroviarios, empleados de refinerías, camioneros y manifestantes aumentan la presión para evitar que sea aprobada.
Durante los meses de oposición a su plan de subir la edad de retiro (de 60 a 62 años) en Francia para controlar un enorme déficit en el sistema de pensiones, Sarkozy no cedió a los poderosos sindicatos del país. Los grupos de trabajadores, que tienen un historial de aplastar reformas impopulares, anunciaron que seguirán protestando hasta alcanzar sus objetivos.
Con los suministros de combustible cerca de agotarse, los camioneros amenazando con tomar las carreteras y numerosas convocatorias a nuevas marchas en toda la nación, esta semana pondrá a prueba la ambición del presidente.
Si las huelgas que empezaron el martes en las 12 refinerías de Francia continúan, los suministros de naftas podrían escasear a partir de hoy, lo que significa que el Gobierno tendría echar mano a las reservas de emergencia.
Hasta el momento, menos del 2% de las estaciones de combustibles de Francia fueron afectadas, y los principales aeropuertos tienen suficientes naftas para seguir operando indefinidamente.
Los temores de que el principal aeropuerto internacional de Francia, Charles de Gaulle, se quedara sin combustible en las próximas 48 horas fueron disipados por el ministro del Transporte, Dominique Bussereau, quien afirmó ayer que el oleoducto que abastece a la terminal estaba funcionando.
Pero todas las refinerías de Francia siguen en huelga y 350 de las 400 estaciones de combustible administradas por la compañía Total estaban siendo afectadas por interrupciones en el suministro.
Una escasez podría afectar al transporte con mayor severidad si los camioneros bloquean las rutas, y si los manifestantes generan disturbios en las calles a partir de mañana, el día antes de que el Senado someta a votación el polémico proyecto de ley de Sarkozy. (DPA)
Durante los meses de oposición a su plan de subir la edad de retiro (de 60 a 62 años) en Francia para controlar un enorme déficit en el sistema de pensiones, Sarkozy no cedió a los poderosos sindicatos del país. Los grupos de trabajadores, que tienen un historial de aplastar reformas impopulares, anunciaron que seguirán protestando hasta alcanzar sus objetivos.
Con los suministros de combustible cerca de agotarse, los camioneros amenazando con tomar las carreteras y numerosas convocatorias a nuevas marchas en toda la nación, esta semana pondrá a prueba la ambición del presidente.
Si las huelgas que empezaron el martes en las 12 refinerías de Francia continúan, los suministros de naftas podrían escasear a partir de hoy, lo que significa que el Gobierno tendría echar mano a las reservas de emergencia.
Hasta el momento, menos del 2% de las estaciones de combustibles de Francia fueron afectadas, y los principales aeropuertos tienen suficientes naftas para seguir operando indefinidamente.
Los temores de que el principal aeropuerto internacional de Francia, Charles de Gaulle, se quedara sin combustible en las próximas 48 horas fueron disipados por el ministro del Transporte, Dominique Bussereau, quien afirmó ayer que el oleoducto que abastece a la terminal estaba funcionando.
Pero todas las refinerías de Francia siguen en huelga y 350 de las 400 estaciones de combustible administradas por la compañía Total estaban siendo afectadas por interrupciones en el suministro.
Una escasez podría afectar al transporte con mayor severidad si los camioneros bloquean las rutas, y si los manifestantes generan disturbios en las calles a partir de mañana, el día antes de que el Senado someta a votación el polémico proyecto de ley de Sarkozy. (DPA)


