Incluso los sábados protestan contra Sarkozy

Sale a la calle un millón de personas, pero el gobierno dice que cada vez son menos y ratifica la reforma previsional

PENSANDO EN EL FUTURO. Hasta los estudiantes salieron a las calles de Francia para rechazar la reforma de las jubilaciones que impulsa el gobierno.
PENSANDO EN EL FUTURO. Hasta los estudiantes salieron a las calles de Francia para rechazar la reforma de las jubilaciones que impulsa el gobierno.
17 Octubre 2010
PARÍS.- Cerca de un millón de personas marcharon ayer en ciudades de toda Francia, en protestas contra los planes del presidente Nicolas Sarkozy de elevar la edad de jubilación, de 60 a 62. En paralelo, las huelgas en refinerías complican la provisión de combustible de los aeropuertos.

El gobierno sostuvo que las movilizaciones tuvieron una menor asistencia que las que se realizaron en los últimos fines de semana, pero los sindicatos aseguraron que el número de manifestantes se mantuvo estable y que mantendrán sus medidas de protesta. Sólo enfrentamientos menores se reportaron durante las movilizaciones. A estas se le añaden la huelgas de cinco días en el sector ferroviario, que afectaron el transporte dentro del país. Los camioneros, por su parte, anunciaron que hoy empezarán a bloquear las carreteras.

"La participación es claramente hacia la baja, pero aún hay mucha gente en la calle", dijo el ministro de Trabajo, Erich Woerth. "Los franceses entendieron que la reforma de pensiones es fundamental y necesaria", justificó. Sarkozy está decidido a continuar adelante con la ley y frenar el déficit explosivo del sistema de pensiones. Según los sindicatos CGT y CFDT, entre 2,5 y 3 millones de personas se unieron a las protestas entre Toulouse y Rouen, menos que en la última marcha realizada el fin de semana del 2 de octubre y que en las protestas del martes, en las que se estimó una participación de 3,5 millones de personas. El Gobierno contabilizó 850.000 personas, menos que las 899.000 del 2 de octubre. Las mayores convocatorias fueron en París, y el ánimo era optimista.

Aeropuerto

El suministro de combustible para aviones a través de un ducto clave se restableció ayer y dio un respiro a la complicada situación en los aeropuertos de París. El aeropuerto internacional Charles de Gaulle tendrá combustible asegurado hasta el fin de la próxima semana. El otro internacional de Francia, Orly, tiene reservas para varios días. Los sindicatos fijaron su próxima gran protesta y huelga nacional para el martes, el día antes de que el Senado vote el proyecto de ley de la reforma, cuyas cláusulas principales ya fueron aprobadas por el Parlamento. Las huelgas indefinidas desde el martes en 12 refinerías son un enorme dolor de cabeza para Sarkozy. (Reuters)

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