Pese al asedio, hay cosas que los mineros no contarán nunca

Afirman que rige un pacto de silencio y hay detalles del encierro que no se revelarán. Fueron agasajados en sus humildes casas como héroes con fiestas, globos, banderas y champaña. Hoy celebrarán una misa

PAPÁ NUEVO. Ticona, con su hija Esperanza, nacida durante su encierro.
PAPÁ NUEVO. Ticona, con su hija Esperanza, nacida durante su encierro.
17 Octubre 2010
COPIAPÓ.- Los mineros se pusieron firmes: pese al asedio de los medios periodísticos, tras haber sido rescatados, guardan un férreo pacto de silencio acerca de ciertos detalles de la supervivencia bajo tierra de dos meses que dejó boquiabierto al mundo.

Los 33 despertaron ayer en sus casas sin querer abundar en los pormenores de su desventura. "De eso no vamos a hablar", dijo el minero Mario Gómez.

Los mineros, que se han convertido en celebridades después de su asombrosa historia de supervivencia, quieren mantener secretos que luego les sirvan para proyectos, afirmó en una rueda de prensa Juan Illanes, junto a seis de sus colegas en la ciudad de Copiapó, vecina a la mina.

Uno de los sobrevivientes, Víctor Segovia, registró desde dentro de la sofocante y húmeda mina San José los pormenores del encierro y productores se disputan su diario para llevarlo incluso hasta la pantalla grande. Como en toda familia, dijo el minero devenido en cronista, después de un tiempo de estar juntos estallaron los problemas y las peleas, pero no quiso dar otros detalles. "Tenemos un compromiso y debemos cumplirlo", dijo Omar Reygadas. Los mineros admitieron que hubo disputas de liderazgo. "Todos los momentos fueron bien complicados, sobre todo los primeros 17 días, pero no puedo referirme más a eso", dijo Yonni Barrios, a El Mercurio. Los mineros fueron agasajados en sus humildes casas como héroes. Les hicieron fiestas, con globos, banderas y champán. Cuando llegó a su casa el viernes, a Ariel Ticona -cuando estaba en la mina fue padre por tercera vez- lo recibieron con aplausos y papel picado. A pocas cuadras la escena se repitió en la vivienda de Mario Gómez. "A uno tiene que pasarle algo en la vida para reconocer y recapacitar. Y ahí quise expresarle todo mi sentimiento a mi señora", confesó Gómez.

Jimmy Sánchez, el más joven de los mineros, con 19 años, fue recibido por sus amigos y vecinos en una gran fiesta que organizaron en la cancha de básquet ubicada a metros de su casa, y que por un día cambió los partidos por la música y el champán. Antes, sus padres lo habían recibido con una nueva habitación lista para él y su comida preferida, pescado frito con ensalada.

Los familiares prepararon una misa que se realizará hoy junto a la mina, pero a la que no asistirán todos. Los sobrevivientes Segovia y Gómez han manifestado que quieren subir hoy a la mina. Su colega en la odisea, José Henríquez, que fue el soporte espiritual en las profundidades, no pudo esperarse y regresó ayer al yacimiento. Empero, otros como Ticona, no quieren ver ni en fotos a la mina que los mantuvo en su seno durante dos duros meses. (Reuters-AFP-NA)

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