14 Octubre 2010 Seguir en 
COPIAPO.- El rescate de los 33 mineros atrapados bajo tierra en Chile cambió para siempre la vida de esos trabajadores y sus familias, pero también modificó el cuadro político chileno con impensadas repercusiones presidenciales. La operación, el mayor salvamento en la historia minera, catapultó al gobierno de Sebastián Piñera cuando su popularidad bajaba y puso al antes desconocido ministro de Minería, Laurence Golborne, en carrera hacia La Moneda en 2013, con un 90% de respaldo.
Un segundo gobierno sucesivo de la derecha, algo inédito en casi 100 años, asoma hoy como un escenario probable, más aún luego de que la ex presidenta socialista Michelle Bachelet, la carta de la oposición, fijó residencia en Nueva York para dirigir ONU Mujer.
"Los chilenos dijimos que no nos rendiríamos, y cumplimos", dijo el martes Piñera, apelando en su discurso a la unidad nacional.
Ningún opositor emergió como un héroe del rescate, como sí lo hizo Golborne.
En ese ambiente el Gobierno esbozó la idea de una ley de reelección presidencial, que debería sortear un Congreso opositor. Desde un inicio, cuando todos temían la muerte de los mineros, Piñera supo que una parte de su gobierno se jugaba en el desierto de Atacama.
La tragedia, en medio de denuncias de fallas en la fiscalización estatal del mineral, desnudaba las inequidades que subsisten en Chile, con una de las peores distribuciones del ingreso del mundo.
Hoy, sin embargo, la tragedia dotó de una epopeya y un discurso al Gobierno, cuyo respaldo asciende al 58% tras encarar la reconstrucción del terremoto y la tragedia de Atacama.
Sólo el tiempo dirá si los chilenos terminarán favoreciendo en sus opiniones la capacidad de encarar crisis que le reconocen a Piñera en los sondeos o si abrazan la crítica a su supuesta falta de empatía y abuso mediático de todo lo que lo rodea. (DPA)
Un segundo gobierno sucesivo de la derecha, algo inédito en casi 100 años, asoma hoy como un escenario probable, más aún luego de que la ex presidenta socialista Michelle Bachelet, la carta de la oposición, fijó residencia en Nueva York para dirigir ONU Mujer.
"Los chilenos dijimos que no nos rendiríamos, y cumplimos", dijo el martes Piñera, apelando en su discurso a la unidad nacional.
Ningún opositor emergió como un héroe del rescate, como sí lo hizo Golborne.
En ese ambiente el Gobierno esbozó la idea de una ley de reelección presidencial, que debería sortear un Congreso opositor. Desde un inicio, cuando todos temían la muerte de los mineros, Piñera supo que una parte de su gobierno se jugaba en el desierto de Atacama.
La tragedia, en medio de denuncias de fallas en la fiscalización estatal del mineral, desnudaba las inequidades que subsisten en Chile, con una de las peores distribuciones del ingreso del mundo.
Hoy, sin embargo, la tragedia dotó de una epopeya y un discurso al Gobierno, cuyo respaldo asciende al 58% tras encarar la reconstrucción del terremoto y la tragedia de Atacama.
Sólo el tiempo dirá si los chilenos terminarán favoreciendo en sus opiniones la capacidad de encarar crisis que le reconocen a Piñera en los sondeos o si abrazan la crítica a su supuesta falta de empatía y abuso mediático de todo lo que lo rodea. (DPA)


