12 Octubre 2010 Seguir en 
SANTIAGO.- El equipo de rescate afina los últimos detalles antes de iniciar el descenso de la cápsula metálica Fénix, que sacará a la superficie a los 33 mineros. En la madrugada de ayer se terminó de reforzar con tubos de acero los primeros 90 metros, desde la superficie hacia abajo, del ducto de 622 metros que fue abierto para evacuar a los mineros, tras casi 70 días bajo tierra.
Ese primer tramo fue considerado por expertos el más inestable. Con el asesoramiento de ocho geólogos e imágenes de video, el equipo de rescate determinó no reforzar (encamisar) el resto del ducto de 66 centímetros de diámetro ante la dureza de la roca perforada, pero fue confirmado el hecho de que el trayecto presenta leves desviaciones. Para el rescate hay disponibles tres cápsulas fabricadas por una división de la Armada de Chile, que miden 3,95 metros de alto y pesan unos 460 kilos. Es justamente el largo de la cápsula el que podría complicar su trayecto por el interior del ducto por desvíos ocurridos en la perforación.
Las tres alternativas
Rescate exitoso: antes de iniciar la operación de ascenso de los mineros, el equipo de rescate hizo el lunes una prueba de la cápsula vacía para ver su desempeño dentro del ducto. Posteriormente será probada con algunos de los socorristas que bajarán a la mina. El ministro de Minería, Laurence Golborne, dijo que la cápsula más ancha descendió hasta los 610 metros de profundidad con un resultado muy promisorio, positivo. Para el izamiento será instalado un sistema de guinche australiano. Esta primera prueba llevó al optimismo de autoridades.
Si la cápsula queda atascada: el fracaso de la operación no deja de ser factible puesto que la cápsula podría quedar atascada con uno de los mineros en el ascenso de los 622 metros, debido al largo de la jaula, desviaciones o posibles desmoronamientos al interior del ducto que sólo fue reforzado parcialmente. La cápsula está equipada con un arnés para sujetar a los mineros, un tubo de oxígeno y un micrófono. Si la jaula llegara a quedar atascada en su ascenso, posee un sistema de emergencia para que el minero active su desmontaje en dos, lo que implicaría que el hombre pueda regresar al fondo de la mina en una parte de la cápsula y apoyado en un sistema hidráulico. En caso de que fallara este plan, el equipo de rescate deberá remover el resto de la cápsula que quedó atrapada en el ducto y que podría ser reemplazada por una más pequeña para continuar con las labores.
El plan C: a pesar de que el sábado fue lograda la perforación crucial del ducto por el que se espera que finalmente sean evacuados los mineros, el equipo a cargo del rescate decidió que otra máquina siga adelante con una perforación en paralelo, llamado Plan C, que realiza en la mina desde hace varias semanas. Su meta son 580 metros de profundidad y ya lleva cerca de 457 metros en un diámetro mayor que el ducto que se empleará para el rescate y en un ángulo más directo, lo que permitiría un ascenso de la cápsula sin tanto desvío o fricción. Pero este plan atrasaría la evacuación al menos una semana más.
Ese primer tramo fue considerado por expertos el más inestable. Con el asesoramiento de ocho geólogos e imágenes de video, el equipo de rescate determinó no reforzar (encamisar) el resto del ducto de 66 centímetros de diámetro ante la dureza de la roca perforada, pero fue confirmado el hecho de que el trayecto presenta leves desviaciones. Para el rescate hay disponibles tres cápsulas fabricadas por una división de la Armada de Chile, que miden 3,95 metros de alto y pesan unos 460 kilos. Es justamente el largo de la cápsula el que podría complicar su trayecto por el interior del ducto por desvíos ocurridos en la perforación.
Las tres alternativas
Rescate exitoso: antes de iniciar la operación de ascenso de los mineros, el equipo de rescate hizo el lunes una prueba de la cápsula vacía para ver su desempeño dentro del ducto. Posteriormente será probada con algunos de los socorristas que bajarán a la mina. El ministro de Minería, Laurence Golborne, dijo que la cápsula más ancha descendió hasta los 610 metros de profundidad con un resultado muy promisorio, positivo. Para el izamiento será instalado un sistema de guinche australiano. Esta primera prueba llevó al optimismo de autoridades.
Si la cápsula queda atascada: el fracaso de la operación no deja de ser factible puesto que la cápsula podría quedar atascada con uno de los mineros en el ascenso de los 622 metros, debido al largo de la jaula, desviaciones o posibles desmoronamientos al interior del ducto que sólo fue reforzado parcialmente. La cápsula está equipada con un arnés para sujetar a los mineros, un tubo de oxígeno y un micrófono. Si la jaula llegara a quedar atascada en su ascenso, posee un sistema de emergencia para que el minero active su desmontaje en dos, lo que implicaría que el hombre pueda regresar al fondo de la mina en una parte de la cápsula y apoyado en un sistema hidráulico. En caso de que fallara este plan, el equipo de rescate deberá remover el resto de la cápsula que quedó atrapada en el ducto y que podría ser reemplazada por una más pequeña para continuar con las labores.
El plan C: a pesar de que el sábado fue lograda la perforación crucial del ducto por el que se espera que finalmente sean evacuados los mineros, el equipo a cargo del rescate decidió que otra máquina siga adelante con una perforación en paralelo, llamado Plan C, que realiza en la mina desde hace varias semanas. Su meta son 580 metros de profundidad y ya lleva cerca de 457 metros en un diámetro mayor que el ducto que se empleará para el rescate y en un ángulo más directo, lo que permitiría un ascenso de la cápsula sin tanto desvío o fricción. Pero este plan atrasaría la evacuación al menos una semana más.


