El legatario de Lula heredará un Brasil más poderoso y más rico que hace ocho años

Análisis. Diana Renée - Columnista de DPA.

02 Octubre 2010
RIO DE JANEIRO.- El sucesor del presidente Lula da Silva heredará un país más poderoso y rico de lo que era hace ocho años, cuando el ex obrero metalúrgico asumió el gobierno para cumplir el primero de sus dos mandatos. En ese entonces, pese a los más de ocho años de estabilidad inflacionaria lograda en 1994 por el Plan Real, Brasil todavía daba los primeros pasos para convertirse en una nación con una economía sólida, capaz de generar recursos para reducir la pobreza y las desigualdades sociales.

A lo largo de sus dos mandatos, el antecesor de Lula, el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso, buscó crear una estructura fiscal sólida, al tiempo que creó mecanismos para evitar gastos públicos excesivos por parte de alcaldes y gobernadores y para sanar las debilidades del sistema bancario reveladas tras el fin de décadas de inflación elevada.

No obstante, las sucesivas crisis cambiarias en México (1995), en el Sureste Asiático (1997) y en Rusia (1998) impactaron con fuerza en Brasil, y cuando Lula asumió el país enfrentaba elevadas tasas de desempleo y la vulnerabilidad generada por la deuda pública, que se acercaba entonces al 60% del PIB.

Lula asumió en 2003 anunciando no sólo su primer programa social en favor de los más pobres -Hambre Cero-, sino también un duro ajuste fiscal. Con ello, disipó los temores de un "giro hacia el socialismo" en Brasil. Gracias a ello, Lula logró sacar muy buen provecho: atrajo inversiones, fortaleció su moneda y acumuló reservas de divisas, que hoy están en torno a U$S 270.000 millones. Así, el país creció al 3,5% promedio hasta el año pasado. Con la llegada del año electoral, denuncias de corrupción rozaron a Lula pero su imagen no fue deteriorada y deja el cargo con el 82% de popularidad.

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