02 Octubre 2010 Seguir en 
WASHINGTON.- Estados Unidos pidió disculpas a Guatemala por un abominable estudio realizado en ese país entre 1946 y 1948, en el que inocularon vectores de transmisión sexual de forma intencionada a cientos de guatemaltecos sin su conocimiento. "Lamentamos profundamente que esto haya sucedido y ofrecemos nuestras disculpas a los que resultaron afectadas por esas abominables prácticas de investigación", dijeron las secretarias de Estado, Hillary Clinton, y de Salud, Kathleen Sebelius.
El experimento se realizó sobre poblaciones vulnerables incluyendo pacientes mentales, sin informar del propósito del estudio o qué les pasaría a ellos. Un total de 1.500 personas fue utilizada como conejillos de indias para contagiar enfermedades sexuales, y algunos que contrajeron sífilis no fueron tratados. Al menos un paciente murió, aunque no esta claro si fue por los experimentos o por un problema médico subyacente.
El Servicio de Salud Pública de Estados Unidos (PHS, por sus siglas en inglés) en la administración de Harry Truman (1945-1953), estudió entonces el desarrollo de las enfermedades en períodos prolongados de tiempo, sin ofrecer tratamiento alguno a los infectados. El estudio, que se llevó a cabo de 1946 a 1948 en Guatemala (bajo el gobierno del presidente Juan José Arévalo Bermejo) fue claramente antiético.
El caso fue descubierto en 2006 por la investigadora Susan Reverby, de la universidad Wellesley, Massachussetts, que reveló que el estudio fue dirigido por el médico John Cutler, que buscaba comprobar la efectividad de la penicilina para combatir enfermedades de transmisión sexual. Según Reverby, la PHS había ya realizado estudios con "voluntarios" en una cárcel de Indiana, a quienes se los infectó con gonorrea, pero las autoridades norteamericanas se encontraron con el problema de que esos prisioneros no querían exhibir las consecuencias de la enfermedad. "Para seguir adelante con ese trabajo y extenderlo también a la sífilis, el PHS miró hacia más allá de las fronteras", dijo.
Primero, prostitutas
Según la investigación, Cutler y otros médicos eligieron varones en la cárcel y en bases militares, y varones y mujeres en el hospital de enfermos mentales de Guatemala, hasta conseguir 696 personas. Primero utilizaron prostitutas ya afectadas con sífilis para infectar a los prisioneros y luego inocularon la bacteria en los penes o brazos de las víctimas. Luego se les suministraba penicilina.
Clinton anunció el inicio de otra "minuciosa investigación" y su idea de convocar a un cuerpo de especialistas internacionales "para revisar los métodos más eficaces que garanticen que toda investigación médica en seres humanos que se realice en el mundo cumpla con rigurosas normas éticas". (Télam)
El experimento se realizó sobre poblaciones vulnerables incluyendo pacientes mentales, sin informar del propósito del estudio o qué les pasaría a ellos. Un total de 1.500 personas fue utilizada como conejillos de indias para contagiar enfermedades sexuales, y algunos que contrajeron sífilis no fueron tratados. Al menos un paciente murió, aunque no esta claro si fue por los experimentos o por un problema médico subyacente.
El Servicio de Salud Pública de Estados Unidos (PHS, por sus siglas en inglés) en la administración de Harry Truman (1945-1953), estudió entonces el desarrollo de las enfermedades en períodos prolongados de tiempo, sin ofrecer tratamiento alguno a los infectados. El estudio, que se llevó a cabo de 1946 a 1948 en Guatemala (bajo el gobierno del presidente Juan José Arévalo Bermejo) fue claramente antiético.
El caso fue descubierto en 2006 por la investigadora Susan Reverby, de la universidad Wellesley, Massachussetts, que reveló que el estudio fue dirigido por el médico John Cutler, que buscaba comprobar la efectividad de la penicilina para combatir enfermedades de transmisión sexual. Según Reverby, la PHS había ya realizado estudios con "voluntarios" en una cárcel de Indiana, a quienes se los infectó con gonorrea, pero las autoridades norteamericanas se encontraron con el problema de que esos prisioneros no querían exhibir las consecuencias de la enfermedad. "Para seguir adelante con ese trabajo y extenderlo también a la sífilis, el PHS miró hacia más allá de las fronteras", dijo.
Primero, prostitutas
Según la investigación, Cutler y otros médicos eligieron varones en la cárcel y en bases militares, y varones y mujeres en el hospital de enfermos mentales de Guatemala, hasta conseguir 696 personas. Primero utilizaron prostitutas ya afectadas con sífilis para infectar a los prisioneros y luego inocularon la bacteria en los penes o brazos de las víctimas. Luego se les suministraba penicilina.
Clinton anunció el inicio de otra "minuciosa investigación" y su idea de convocar a un cuerpo de especialistas internacionales "para revisar los métodos más eficaces que garanticen que toda investigación médica en seres humanos que se realice en el mundo cumpla con rigurosas normas éticas". (Télam)
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