19 Septiembre 2010 Seguir en 
Una cadena de tributos apenas disimulados fue llenado el camino de melodías pegadizas e inquietas. No admitieron la quietud, porque los giros hacia los sonidos más fiesteros del rock y el pop se dieron con mucho, muchísimo, funk. Esa es la línea sobre la que viajan Luis Gómez Salas y su Espacial Orquesta en "Tirame al cielo", el disco que presentó en Pollock con un show colorido y alegre, repleto de sorpresas y recuerdos semiinconscientes.
Luis vuelca en sus nuevas canciones toda la música con la que se crió. El rock y el pop de los 60, 70 y 80 late en cada tema, con las pulsaciones ascendentes que acarrea una banda tan apasionada como preparada. Tocan Carlos Cazón (bajo), Facundo Posse (batería), Rodrigo Posse (guitarra y coros) y Fabricio Arnone (guitarra).
El patio del boliche, repleto de gente -como el salón-, se convirtió en pista de baile con una puesta en escena de alto vuelo, aunque sin alardes. Las luces, armadas sobre una estructura que aprovechó los árboles y los espacios para aclimatar la fiesta, le dieron más calidez a una noche que equivocadamente se anticipaba fría.
El show empezó con la presentación de Javier Pedelaborde, el ex mánager de Charly García, que viene acompañando la proyección nacional de Luis.
Personaje arquetípico de nuestro rock, Javier volvió al escenario para sumarse a los coros en "Alfombra mágica", de Amanda, la banda que Luis lideró en los 90. En ese momento sobre la tarima había varias chicas del público bailando, y los invitados Priscila Omil y Pablo Pacífico aportando sus voces como ya lo habían hecho en otros temas.
Ella lo había acompañado antes con su expresiva sensualidad en "Tuve una flor", que grabó en el disco.
La revisión histórico musical incluyó algunos otros clásicos de Amanda. Las versiones se sucedieron, y más de un desmemoriado se preguntó dónde había escuchado esa canción. Como cuando tocó "La noche se fue", grabada en este nuevo disco, con una introducción tarantinesca onda "Pulp Fiction".
También hubo un pequeño homenaje a Virus ("Me puedo programar"), que puso a los veteranos a corear. De eso, y de Amanda, tiene mucho la Espacial Orquesta, aunque con más eclecticismo y diversidad, sin contar la maduración de Luis como compositor, intérprete y showman.
Si la ambientación y la propuesta fueron bastante inusuales para este Tucumán dormido, la composición del público hizo su aporte al desconcierto. Podían escucharse conversaciones sobre temas tan diversos como la política, la poesía, el folclore y el arte, sin olvidar las ropitas coloridas y, en algunos casos, diminutas. Había de todo un poco en la noche desencajada en el tiempo.
La fiesta terminó con Dj Cili y Vj Rudy Garzoto haciendo de las suyas. Claro: hubo quienes no pudieron controlar la inercia y siguieron bailando.
Luis vuelca en sus nuevas canciones toda la música con la que se crió. El rock y el pop de los 60, 70 y 80 late en cada tema, con las pulsaciones ascendentes que acarrea una banda tan apasionada como preparada. Tocan Carlos Cazón (bajo), Facundo Posse (batería), Rodrigo Posse (guitarra y coros) y Fabricio Arnone (guitarra).
El patio del boliche, repleto de gente -como el salón-, se convirtió en pista de baile con una puesta en escena de alto vuelo, aunque sin alardes. Las luces, armadas sobre una estructura que aprovechó los árboles y los espacios para aclimatar la fiesta, le dieron más calidez a una noche que equivocadamente se anticipaba fría.
El show empezó con la presentación de Javier Pedelaborde, el ex mánager de Charly García, que viene acompañando la proyección nacional de Luis.
Personaje arquetípico de nuestro rock, Javier volvió al escenario para sumarse a los coros en "Alfombra mágica", de Amanda, la banda que Luis lideró en los 90. En ese momento sobre la tarima había varias chicas del público bailando, y los invitados Priscila Omil y Pablo Pacífico aportando sus voces como ya lo habían hecho en otros temas.
Ella lo había acompañado antes con su expresiva sensualidad en "Tuve una flor", que grabó en el disco.
La revisión histórico musical incluyó algunos otros clásicos de Amanda. Las versiones se sucedieron, y más de un desmemoriado se preguntó dónde había escuchado esa canción. Como cuando tocó "La noche se fue", grabada en este nuevo disco, con una introducción tarantinesca onda "Pulp Fiction".
También hubo un pequeño homenaje a Virus ("Me puedo programar"), que puso a los veteranos a corear. De eso, y de Amanda, tiene mucho la Espacial Orquesta, aunque con más eclecticismo y diversidad, sin contar la maduración de Luis como compositor, intérprete y showman.
Si la ambientación y la propuesta fueron bastante inusuales para este Tucumán dormido, la composición del público hizo su aporte al desconcierto. Podían escucharse conversaciones sobre temas tan diversos como la política, la poesía, el folclore y el arte, sin olvidar las ropitas coloridas y, en algunos casos, diminutas. Había de todo un poco en la noche desencajada en el tiempo.
La fiesta terminó con Dj Cili y Vj Rudy Garzoto haciendo de las suyas. Claro: hubo quienes no pudieron controlar la inercia y siguieron bailando.







