15 Septiembre 2010 Seguir en 
Los dos jóvenes se mezclaron entre la muchedumbre que cada día entra al Hospital Padilla. Caminaron por el pasillo principal y llegaron hasta donde estaban reunidos los empleados de la firma que realiza la limpieza en el centro asistencial.
- ¿Está Alejandra Monteros?-, preguntó uno de los muchachos. Alguien le contestó:
- Sí, pasen, está en ese cuarto.
Ese era el único dato que les faltaba. Sabían que era día de pagos y sabían que Monteros era la encargada.
Entraron la pequeña oficina de la tesorera, que estaba junto a otras cuatro personas; sacaron armas de fuego y sembraron el pánico en el hospital. "Estuvieron un buen rato removiendo los papeles que yo tenía sobre el escritorio. Al final, se llevaron $2.000 porque no encontraron el sobre donde estaba el resto de los sueldos. Fue espantoso", dijo Monteros.
La suerte fue dispar para los delincuentes. Uno logró escapar con el botín. El otro acabó siendo golpeado por algunos de los empleados que evitaron su huida y, finalmente, la Policía se lo llevó esposado a un calabozo de la seccional 2ª. "En su poder tenía un revólver calibre 32 especial con cinco cartuchos, uno de ellos percutado. Además, se secuestró el teléfono celular, que nos permitirá profundizar la investigación", dijo el comisario Raúl Salles, jefe de esa comisaría.
El atraco se produjo a media mañana, cuando más gente hay en el Padilla. "Ayer (por el lunes) habíamos estado pagando en el Hospital de Niños, y una mujer los había visto dando vueltas. Incluso, ya habían preguntado por mí. Se ve que nos tenían estudiados", dijo Monteros.
Al parecer, los delincuentes ingresaron por las puertas que dan hacia calle Alberdi; luego, caminaron hasta las oficinas que están en el sector de calle La Rioja.
Primero cerraron la puerta de una antesala que tiene la habitación donde se realizan los pagos; allí, uno de los delincuentes se quedó haciendo "guardia", esgrimiendo su arma. El otro, a punta de revólver, amenazaba a la tesorera y a otras personas. "Decían que no les viéramos la cara y pedían la plata. Pero alguien se asomó por la ventana, vio que nos estaban asaltando y salió corriendo para llamar a la Policía", señaló Monteros. Y agregó que uno de los ladrones alcanzó a manotear un fajo de billetes para luego darse a la fuga. "El otro también trató de salir corriendo, pero alguien le puso el pie y lo sujetó del cuello. Entonces, alzó el arma y, antes de que disparara, le levantaron el brazo. El tiro pegó en la pared, pero fue un peligro", dijo Enrique Velázquez, uno de los empleados que redujo al asaltante. El hombre aseguró que alcanzó a darle un puñetazo en el rostro al ladrón. "Cuando cayó al suelo, entre todos lo sujetamos hasta que llegó la Policía", añadió. El asaltante, conocido como "Mickiyín", de 27 años, fue detenido por policías al mando del comisario general Heberto Cortez, jefe de la Regional Capital. Hoy será llevado a la sede penal de Tribunales, donde deberá declarar ante la fiscala Adriana Reinoso Cuello. "Personal de la Dirección de Investigaciones trabajará para establecer si participaron de otros asaltos que fueron concretados en este último tiempo con el mismo modus operandi", explicó el comisario Salles.
Mientras tanto, los empleados del Padilla se quedaron preocupados. "Pasaron todos los controles", afirmaron.
- ¿Está Alejandra Monteros?-, preguntó uno de los muchachos. Alguien le contestó:
- Sí, pasen, está en ese cuarto.
Ese era el único dato que les faltaba. Sabían que era día de pagos y sabían que Monteros era la encargada.
Entraron la pequeña oficina de la tesorera, que estaba junto a otras cuatro personas; sacaron armas de fuego y sembraron el pánico en el hospital. "Estuvieron un buen rato removiendo los papeles que yo tenía sobre el escritorio. Al final, se llevaron $2.000 porque no encontraron el sobre donde estaba el resto de los sueldos. Fue espantoso", dijo Monteros.
La suerte fue dispar para los delincuentes. Uno logró escapar con el botín. El otro acabó siendo golpeado por algunos de los empleados que evitaron su huida y, finalmente, la Policía se lo llevó esposado a un calabozo de la seccional 2ª. "En su poder tenía un revólver calibre 32 especial con cinco cartuchos, uno de ellos percutado. Además, se secuestró el teléfono celular, que nos permitirá profundizar la investigación", dijo el comisario Raúl Salles, jefe de esa comisaría.
El atraco se produjo a media mañana, cuando más gente hay en el Padilla. "Ayer (por el lunes) habíamos estado pagando en el Hospital de Niños, y una mujer los había visto dando vueltas. Incluso, ya habían preguntado por mí. Se ve que nos tenían estudiados", dijo Monteros.
Al parecer, los delincuentes ingresaron por las puertas que dan hacia calle Alberdi; luego, caminaron hasta las oficinas que están en el sector de calle La Rioja.
Primero cerraron la puerta de una antesala que tiene la habitación donde se realizan los pagos; allí, uno de los delincuentes se quedó haciendo "guardia", esgrimiendo su arma. El otro, a punta de revólver, amenazaba a la tesorera y a otras personas. "Decían que no les viéramos la cara y pedían la plata. Pero alguien se asomó por la ventana, vio que nos estaban asaltando y salió corriendo para llamar a la Policía", señaló Monteros. Y agregó que uno de los ladrones alcanzó a manotear un fajo de billetes para luego darse a la fuga. "El otro también trató de salir corriendo, pero alguien le puso el pie y lo sujetó del cuello. Entonces, alzó el arma y, antes de que disparara, le levantaron el brazo. El tiro pegó en la pared, pero fue un peligro", dijo Enrique Velázquez, uno de los empleados que redujo al asaltante. El hombre aseguró que alcanzó a darle un puñetazo en el rostro al ladrón. "Cuando cayó al suelo, entre todos lo sujetamos hasta que llegó la Policía", añadió. El asaltante, conocido como "Mickiyín", de 27 años, fue detenido por policías al mando del comisario general Heberto Cortez, jefe de la Regional Capital. Hoy será llevado a la sede penal de Tribunales, donde deberá declarar ante la fiscala Adriana Reinoso Cuello. "Personal de la Dirección de Investigaciones trabajará para establecer si participaron de otros asaltos que fueron concretados en este último tiempo con el mismo modus operandi", explicó el comisario Salles.
Mientras tanto, los empleados del Padilla se quedaron preocupados. "Pasaron todos los controles", afirmaron.
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