Una velada magnífica, emotiva, inolvidable, cálida, histórica, vivimos el viernes a la noche durante una hora y 45 minutos en el Teatro San Martín. La figura monumental de Roberto "Fats" Fernández y su excepcional quinteto embriagó de entusiasmo a un público que lo despidió de pie y con largos aplausos. "Fats" y sus músicos desplegaron sobre el escenario una variedad temática marcada por la experiencia del trompetista y la solvencia de sus músicos. "Increíble", "felicitaciones", "excelente", "tiene que volver", "sigue siendo lo mejor del jazz". El presidente del Ente de Cultura de la provincia, Mauricio Guzman, recibió la gratitud de los asistentes cuando se retiraban de la sala al final del concierto. Así transcurrió el espectáculo, con un público entregado, envuelto en una frazada con tela y bordados de jazz, que marcó la piel con los juegos de agudos de la trompeta y la improvisación vocal de palabras y sílabas (Scat) que propuso "Fats".
Con un recuerdo para el trompetista tucumano Víctor Murda, que falleció el año pasado, arrancó el concierto. "Vamos a tocar música que sale de nuestro corazón y yo quisiera dedicar este concierto a ese gran músico que fue Murda", planteó de entrada el hombre que trascendió al mundo del jazz desde el barrio de toda su vida: La Boca.
"Nunca estuve antes enamorado" fue el estándar que introdujo de lleno al "mundo ?Fats?" y que marcaría la noche: una propuesta musical limpia, con largos solos de trompeta y la excelente compañía de Jorge Armani en guitarra y de Pablo Raposso en piano, dos músicos fundamentales en la formación.
Luego siguió "Mis cosas favoritas", de la película La Novicia Rebelde, en la que "Fats" mostró su veteranía para crear el equivalente de un solo musical con sus improvisaciones vocales. Con "El sólo pensar en ti" tributó un homenaje a Harry James, luego vino un homenaje al trompetista Dizzy Gillespie, con una creación propia, "Recuerdos de Dizzy". Pero uno de los momentos mágicos, íntimos, personales fue la versión de "Gricel", el tango de Mariano Mores que el trompetista interpretó con la compañía de Armani. Enseguida llegó el cariño a "la perjudicada, la patrona que me banca, porque hay que estar al lado de este gordo", relató "Fats" para interpretar "Giselle". Con "Algún día te arrepentirás" de Louis Armstrong, y la balada "Body and soul" el músico expuso un momento de intensidad y carisma y la gente reaccionó exultante. Luego llegó "Noche en Túnez", de Gillespie, que el propio trompetista anunció que sería el final del recital. Fue otro espacio singular y cálido que el público premió con aplausos y de pie, especialmente por el lucimiento del batero Daniel Hoyos y la perfecta sintonía del bajo de Alfredo Facciolo. Pero "Fats" aceptó un bis y entregó la balada de la Milonga del ángel, de Astor Piazzolla, en una versión tan personal y cálida que emocionó a todos. "Ha sido una gran noche para nosotros, lo disfrutamos mucho y creo que también ustedes, pero ya es necesario irse a dormir", se despidió "Fats" desde el escenario.
El público celebró la ocurrencia y lo saludó como su estuviera ante un amigo de siempre, ante un tipo entrañable. Esa sensación nos dejó este grande del jazz, en un concierto que ofreció experiencia, calidad, y sobre todo, música con el corazón en las manos. Muchos le estamos agradecidos.
Con un recuerdo para el trompetista tucumano Víctor Murda, que falleció el año pasado, arrancó el concierto. "Vamos a tocar música que sale de nuestro corazón y yo quisiera dedicar este concierto a ese gran músico que fue Murda", planteó de entrada el hombre que trascendió al mundo del jazz desde el barrio de toda su vida: La Boca.
"Nunca estuve antes enamorado" fue el estándar que introdujo de lleno al "mundo ?Fats?" y que marcaría la noche: una propuesta musical limpia, con largos solos de trompeta y la excelente compañía de Jorge Armani en guitarra y de Pablo Raposso en piano, dos músicos fundamentales en la formación.
Luego siguió "Mis cosas favoritas", de la película La Novicia Rebelde, en la que "Fats" mostró su veteranía para crear el equivalente de un solo musical con sus improvisaciones vocales. Con "El sólo pensar en ti" tributó un homenaje a Harry James, luego vino un homenaje al trompetista Dizzy Gillespie, con una creación propia, "Recuerdos de Dizzy". Pero uno de los momentos mágicos, íntimos, personales fue la versión de "Gricel", el tango de Mariano Mores que el trompetista interpretó con la compañía de Armani. Enseguida llegó el cariño a "la perjudicada, la patrona que me banca, porque hay que estar al lado de este gordo", relató "Fats" para interpretar "Giselle". Con "Algún día te arrepentirás" de Louis Armstrong, y la balada "Body and soul" el músico expuso un momento de intensidad y carisma y la gente reaccionó exultante. Luego llegó "Noche en Túnez", de Gillespie, que el propio trompetista anunció que sería el final del recital. Fue otro espacio singular y cálido que el público premió con aplausos y de pie, especialmente por el lucimiento del batero Daniel Hoyos y la perfecta sintonía del bajo de Alfredo Facciolo. Pero "Fats" aceptó un bis y entregó la balada de la Milonga del ángel, de Astor Piazzolla, en una versión tan personal y cálida que emocionó a todos. "Ha sido una gran noche para nosotros, lo disfrutamos mucho y creo que también ustedes, pero ya es necesario irse a dormir", se despidió "Fats" desde el escenario.
El público celebró la ocurrencia y lo saludó como su estuviera ante un amigo de siempre, ante un tipo entrañable. Esa sensación nos dejó este grande del jazz, en un concierto que ofreció experiencia, calidad, y sobre todo, música con el corazón en las manos. Muchos le estamos agradecidos.







