11 Septiembre 2010 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El dueño y encargado de Beara -el boliche porteño cuyo VIP se derrumbó y provocó la muerte de dos jóvenes-, Juan Carlos García Yun, está detenido y la principal hipótesis de la caída es que en el entrepiso había una sobrecarga de personas. El caso trae indefectiblemente a la memoria la tragedia del boliche República Cromagnon, ocurrida el 30 de diciembre del 2004, tras la cual fallecieron 194 personas.
Tras esta nueva fatalidad, el cantante del grupo de cumbia Ráfaga, Ariel Pucheta, contó que el VIP colapsó 30 segundos antes de que los músicos subieran a sentarse a una mesa que les habían preparado los empleados del boliche. Relató que vieron cómo todo se vino abajo y que frenaron en el último peldaño de la escalera. Durante el show, según Pucheta, había 350 personas y, una vez concluido el recital, mucha gente se fue del boliche. Agregó que la mayoría de los que quedaban subió al VIP. El músico dijo que estaban las luces de emergencia prendidas y cables colgados por todos lados y que se oían gritos y gente llorando. "Fue un caos total", dijo. Sergio Aranda, otro de los músicos, afirmó que lo que ocurrió en Beara fue un desastre. "Cuando se vino todo abajo estábamos calmando a los que estaban nerviosos y entre todos levantamos el techo para que la gente aplastada pudiera salir", refirió. El abogado de García Yun, Diego Pirota, dijo que el derrumbe ocurrió debido a un desperfecto o una falla de los materiales de construcción y que cuando se produjo García Yun estaba arriba del entretecho, por lo que negó que se supiera de un posible riesgo en la estructura. "Si no, se estaría suponiendo que mi cliente se quería suicidar", aseveró el letrado. El boliche es explotado por la empresa Viejo Sabio y los otros propietarios son Roberto Kattan Coria, Ronaldo Fliess y Agustín Dobrila.
Daniel Llermanos, abogado de la familia de una de las víctimas, Ariana Lizárraga, de 20 años (la otra es Leticia Provedo, de 21), dijo que lo que ocurrió fue un crimen porque había personal trabajando en negro. "En el boliche se sabía que había riesgo de derrumbe", dijo. "No se puede contratar un grupo como Ráfaga que va a duplicar o triplicar el número de personas", agregó.
El jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, adelantó su retorno a Buenos Aires ante la tragedia -en la que resultaron heridas 25 personas- y, por medio de Twitter, expresó sus condolencias a las familias de las dos mujeres que murieron. La oposición se lanzó a criticar al gobierno porteño. Eduardo Epszteyn, legislador de la agrupación Diálogo por Buenos Aires (del ex jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra, que fue destituido del cargo como consecuencia de la tragedia de Cromagnon), dijo que el local no estaba habilitado para shows en vivo, pese a que se promocionaban desde 2009. (Télam-NA-DyN)
Tras esta nueva fatalidad, el cantante del grupo de cumbia Ráfaga, Ariel Pucheta, contó que el VIP colapsó 30 segundos antes de que los músicos subieran a sentarse a una mesa que les habían preparado los empleados del boliche. Relató que vieron cómo todo se vino abajo y que frenaron en el último peldaño de la escalera. Durante el show, según Pucheta, había 350 personas y, una vez concluido el recital, mucha gente se fue del boliche. Agregó que la mayoría de los que quedaban subió al VIP. El músico dijo que estaban las luces de emergencia prendidas y cables colgados por todos lados y que se oían gritos y gente llorando. "Fue un caos total", dijo. Sergio Aranda, otro de los músicos, afirmó que lo que ocurrió en Beara fue un desastre. "Cuando se vino todo abajo estábamos calmando a los que estaban nerviosos y entre todos levantamos el techo para que la gente aplastada pudiera salir", refirió. El abogado de García Yun, Diego Pirota, dijo que el derrumbe ocurrió debido a un desperfecto o una falla de los materiales de construcción y que cuando se produjo García Yun estaba arriba del entretecho, por lo que negó que se supiera de un posible riesgo en la estructura. "Si no, se estaría suponiendo que mi cliente se quería suicidar", aseveró el letrado. El boliche es explotado por la empresa Viejo Sabio y los otros propietarios son Roberto Kattan Coria, Ronaldo Fliess y Agustín Dobrila.
Daniel Llermanos, abogado de la familia de una de las víctimas, Ariana Lizárraga, de 20 años (la otra es Leticia Provedo, de 21), dijo que lo que ocurrió fue un crimen porque había personal trabajando en negro. "En el boliche se sabía que había riesgo de derrumbe", dijo. "No se puede contratar un grupo como Ráfaga que va a duplicar o triplicar el número de personas", agregó.
El jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, adelantó su retorno a Buenos Aires ante la tragedia -en la que resultaron heridas 25 personas- y, por medio de Twitter, expresó sus condolencias a las familias de las dos mujeres que murieron. La oposición se lanzó a criticar al gobierno porteño. Eduardo Epszteyn, legislador de la agrupación Diálogo por Buenos Aires (del ex jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra, que fue destituido del cargo como consecuencia de la tragedia de Cromagnon), dijo que el local no estaba habilitado para shows en vivo, pese a que se promocionaban desde 2009. (Télam-NA-DyN)
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