Una melancólica travesía cinematográfica que terminó en una disco. Así puede definirse al Concierto Pop de Primavera versión 2010, que ofreció la Orquesta Sinfónica de la UNT ante un auditorio que no alcanzó a colmar el Teatro Alberdi.
La puesta, dirigida por Gustavo Guersman, fue una verdadera fiesta musical. Con todo lo que la palabra fiesta involucra. Se había prometido color, y hubo una explosión de matices; se había pronosticado diversión, y el público se rió hasta las lágrimas; se había augurado nostalgia y los corazones vibraron. Y es que este tipo de conciertos generan un atractivo especial, sobre todo en los más jóvenes.
El telón se corrió sin ningún preámbulo pasadas las 22.15, y en la pantalla gigante montada sobre el escenario comenzaron a aparecer las primeras imágenes de un Fred Astaire en sus mejores años. En el escenario, el barítono Ariel Corroto abrió la velada con la canción "Dancing in the dark", de la película "Melodías de Broadway". Así se inició el nostálgico homenaje al mítico bailarín y actor de Hollywood. Le siguieron "Smoke gets in your eyes", de la película "Roberta", con la voz de Nilda Chiarello; "Cheek to cheek", del filme "Sombrero de copa", entonada por Constanza Gutiérrez; "They can't take that away from me", de "Bailamos", con un dúo integrado por María Laura Toledo y Ezequiel Martínez Romero; y finalmente, "The way you look tonight", de "En alas de la danza", también entonada por Martínez Romero.
Tras el homenaje a Astaire se produjo un momento de quietud con el bello "Adagietto" de Gustav Mahler, que forma parte de la banda de sonido de la película "Muerte en Venecia". Las escenas del recordado filme que Luchino Visconti rodó en 1971 emocionaron a un público completamente entregado al misticismo del cine. Y para acrecentar este clima, la orquesta propuso nuevas canciones como las inolvidables "Fly me to the moon", "What a wonderful world" y "She", que los cantantes Corroto y Martínez Romero interpretaron con particular solvencia. En esta lista no pudo faltar, por supuesto, la célebre "Over the rainbow", de la película "El mago de Oz", en una original versión de la soprano Myriam Molina.
Fue en este momento de canciones coloridas y escenas inolvidables que se produjo la primera perlita de la noche: un cortometraje de los años 50 que se proyectó con el telón cerrado y que mostraba la discusión de una pareja al ritmo de la Quinta Sinfonía de Beethoven. Una maravilla que hizo reír a más de uno y preparó el terreno para la segunda parte de la velada. Antes del intervalo, la orquesta y los cantantes recrearon una escena de la película animada de Disney "El jorobado de Notre Dame". Fue con la canción "Dios salve a los desamparados", que los cantantes liderados por Chiarello (en el rol de la gitana Esmeralda) entonaron con atuendos apropiados, trasladando al público al interior de la legendaria catedral de París.
Entre bailes y efectos
La segunda parte comenzó con algunos llamativos efectos especiales. Luces y sonidos de truenos y rayos fueron el preámbulo para el descenso de Myriam Molina desde las alturas del teatro, enfundada con una sombrilla de los años 20 y sostenida por unos arneses. Fue para interpretar junto con Martínez Romero la conocida "Chim, chim, cher-ee" de la película "Mary Poppins", uno de los duetos más aplaudidos de la noche.
Luego, la orquesta entregó una particular versión sinfónica de "Cuban Pete", de la película "La máscara", que contrastó con la nostalgia posterior del tema central de la película "La vida es bella", interpretada por Chiarello y Corroto.
Pero el plato fuerte de la noche fue servido al final. El segmento "Abba for ever" condensó una seguidilla de los éxitos más descollantes del famoso grupo sueco que dan forma a la película "Mamma mía!", protagonizada por Meryl Streep y Pierce Brosnan. Fue entonces cuando la sala del teatro se convirtió en una disco.
Con arreglos muy bien logrados por Ricardo Sbrocco y V. Juárez la orquesta mostró su mejor performance y sonó como nunca. Los cantantes, con algunas fallas en la dicción de los temas en inglés, acompañaron la puesta con gran entusiasmo y bailaron como si el escenario fuera realmente la pista de un boliche ochentoso.
El desborde de entusiasmo contagió al público que, con aplausos pidió bises. Y hubo bises. Sobre todo con las maravillosas "Dancing queen" y "Mamma mia".
Más canciones y menos bandas sonoras
La versión 2010 del Concierto Pop exhibió una evolución notoria respecto de sus anteriores ediciones. Para empezar, la puesta contó con muchas más canciones y menos bandas de sonido (también llamada música incidental), lo que la volvió más festiva. También la puesta en escena, a cargo de María Silvia Barboza, exhibió un sello distintivo: menos efectos especiales pero más participación de los artistas en el escenario. El espectáculo se repetirá esta noche, a las 22, y mañana, a las 21.
La puesta, dirigida por Gustavo Guersman, fue una verdadera fiesta musical. Con todo lo que la palabra fiesta involucra. Se había prometido color, y hubo una explosión de matices; se había pronosticado diversión, y el público se rió hasta las lágrimas; se había augurado nostalgia y los corazones vibraron. Y es que este tipo de conciertos generan un atractivo especial, sobre todo en los más jóvenes.
El telón se corrió sin ningún preámbulo pasadas las 22.15, y en la pantalla gigante montada sobre el escenario comenzaron a aparecer las primeras imágenes de un Fred Astaire en sus mejores años. En el escenario, el barítono Ariel Corroto abrió la velada con la canción "Dancing in the dark", de la película "Melodías de Broadway". Así se inició el nostálgico homenaje al mítico bailarín y actor de Hollywood. Le siguieron "Smoke gets in your eyes", de la película "Roberta", con la voz de Nilda Chiarello; "Cheek to cheek", del filme "Sombrero de copa", entonada por Constanza Gutiérrez; "They can't take that away from me", de "Bailamos", con un dúo integrado por María Laura Toledo y Ezequiel Martínez Romero; y finalmente, "The way you look tonight", de "En alas de la danza", también entonada por Martínez Romero.
Tras el homenaje a Astaire se produjo un momento de quietud con el bello "Adagietto" de Gustav Mahler, que forma parte de la banda de sonido de la película "Muerte en Venecia". Las escenas del recordado filme que Luchino Visconti rodó en 1971 emocionaron a un público completamente entregado al misticismo del cine. Y para acrecentar este clima, la orquesta propuso nuevas canciones como las inolvidables "Fly me to the moon", "What a wonderful world" y "She", que los cantantes Corroto y Martínez Romero interpretaron con particular solvencia. En esta lista no pudo faltar, por supuesto, la célebre "Over the rainbow", de la película "El mago de Oz", en una original versión de la soprano Myriam Molina.
Fue en este momento de canciones coloridas y escenas inolvidables que se produjo la primera perlita de la noche: un cortometraje de los años 50 que se proyectó con el telón cerrado y que mostraba la discusión de una pareja al ritmo de la Quinta Sinfonía de Beethoven. Una maravilla que hizo reír a más de uno y preparó el terreno para la segunda parte de la velada. Antes del intervalo, la orquesta y los cantantes recrearon una escena de la película animada de Disney "El jorobado de Notre Dame". Fue con la canción "Dios salve a los desamparados", que los cantantes liderados por Chiarello (en el rol de la gitana Esmeralda) entonaron con atuendos apropiados, trasladando al público al interior de la legendaria catedral de París.
Entre bailes y efectos
La segunda parte comenzó con algunos llamativos efectos especiales. Luces y sonidos de truenos y rayos fueron el preámbulo para el descenso de Myriam Molina desde las alturas del teatro, enfundada con una sombrilla de los años 20 y sostenida por unos arneses. Fue para interpretar junto con Martínez Romero la conocida "Chim, chim, cher-ee" de la película "Mary Poppins", uno de los duetos más aplaudidos de la noche.
Luego, la orquesta entregó una particular versión sinfónica de "Cuban Pete", de la película "La máscara", que contrastó con la nostalgia posterior del tema central de la película "La vida es bella", interpretada por Chiarello y Corroto.
Pero el plato fuerte de la noche fue servido al final. El segmento "Abba for ever" condensó una seguidilla de los éxitos más descollantes del famoso grupo sueco que dan forma a la película "Mamma mía!", protagonizada por Meryl Streep y Pierce Brosnan. Fue entonces cuando la sala del teatro se convirtió en una disco.
Con arreglos muy bien logrados por Ricardo Sbrocco y V. Juárez la orquesta mostró su mejor performance y sonó como nunca. Los cantantes, con algunas fallas en la dicción de los temas en inglés, acompañaron la puesta con gran entusiasmo y bailaron como si el escenario fuera realmente la pista de un boliche ochentoso.
El desborde de entusiasmo contagió al público que, con aplausos pidió bises. Y hubo bises. Sobre todo con las maravillosas "Dancing queen" y "Mamma mia".
Más canciones y menos bandas sonoras
La versión 2010 del Concierto Pop exhibió una evolución notoria respecto de sus anteriores ediciones. Para empezar, la puesta contó con muchas más canciones y menos bandas de sonido (también llamada música incidental), lo que la volvió más festiva. También la puesta en escena, a cargo de María Silvia Barboza, exhibió un sello distintivo: menos efectos especiales pero más participación de los artistas en el escenario. El espectáculo se repetirá esta noche, a las 22, y mañana, a las 21.







