Llegó a Bagdad el nuevo gobernante estadounidense

Bremer asume su función con la urgencia de restaurar los servicios públicos y la seguridad.

LA AUTORIDAD. Bremer, de civil, rodeado por militares a su llegada al aeropuerto de Bagdad.
LA AUTORIDAD. Bremer, de civil, rodeado por militares a su llegada al aeropuerto de Bagdad.
13 Mayo 2003
Bagdad.- Con un mensaje de conciliación a los iraquíes, el nuevo jefe de la administración civil estadounidense encargada de la reconstrucción de Irak, Paul Bremer, asumió ayer sus funciones en Bagdad. Su misión será acelerar al máximo la restitución de los servicios y la seguridad, tarea que no cumplió su antecesor, el general retirado Jay Garner, y encarar el proceso político para llegar a un gobierno interino formado por líderes iraquíes. Un mes después de la caída del régimen de Saddam Hussein, la capital iraquí sufre un vacío de poder y sus calles están en manos de bandas armadas que siembran el terror entre los cinco millones de habitantes.
Mientras Bremer dirigía un mensaje a los iraquíes, en la ciudad santa chiíta de An Najaf cientos de miles de fieles recibían triunfalmente al ayatollah Mohammad Baker Hakim, quien regresó hace tres días al país tras 23 años de exilio en Irán. El líder espiritual de los chiítas iraquíes -que representan el 60% de la población-, reafirmó ayer la necesidad de un gobierno islámico en Irak y dijo que el pueblo chiíta no le teme ni a Estados Unidos ni a Gran Bretaña. Además, llamó a una resistencia pacífica contra las fuerzas de ocupación.

Hombre peligroso
Estados Unidos teme que Hakim sea un instrumento en manos de Irán y sigue de cerca sus movimientos, ya que se lo considera el "Jomeini iraquí". Jomeini fue el jefe de la revolución islámica de Irán en 1979. Desde El Cairo, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, consideró que el establecimiento de un gobierno islámico iraquí no sería bueno para el pueblo de Irak ni para sus vecinos. Hakim tomará como sede la ciudad de An Najaf y tiene previsto un viaje a Bagdad para estos días.
Antes de arribar a Bagdad, Bremer hizo una breve escala en Basora, la segunda ciudad de Irak actualmente controlada por los británicos y cuya población es mayoritariamente chiíta. "Es un desafío maravilloso ayudar a los iraquíes a reconquistar su país tras un régimen despótico", declaró. "Nuestro objetivo es ayudar al pueblo iraquí a reconstruir el país", añadió el ex diplomático de 61 años, experto en lucha antiterrorista. Lo acompañaban el jefe del Estado mayor interarmas, Richard Myers, y Garner, con quienes había viajado antes a Qatar. El equipo de reconstrucción comenzó a remodelarse con la partida de la responsable para el centro de Irak, Barbara Bodine, cuya destitución precede a la de Garner. (Télam/Reuter)

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