28 Abril 2002 Seguir en 
Los desaciertos del Gobierno nacional en materia económica, que derivaron en el cóctel explosivo que es la mezcla de estancamiento más inflación ("estanflación"), no podía menos que impactar en forma negativa en los niveles de recaudación tributaria del país.
Un poco por problemas de dinero y otro por rebelión fiscal ante la falta de respuestas de un Estado que mucho pide pero que poco da, los contribuyentes pagan menos impuestos en estos días que en etapas anteriores. En este contexto, la AFIP-DGI tiene una tarea que parece al menos ingrata: tratar de lograr un nivel aceptable de recaudación, pese a la parálisis de la economía y a un Estado que sólo provoca dolores de cabeza.
Raúl Mirande, jefe de la División Jurídica de la AFIP, a cargo de la Región Tucumán, es consciente de que son tiempos duros para tratar de cobrar impuestos. "Tenemos una actitud de comprensión del momento que vivimos, y es por eso que se ponen en marcha moratorias y planes de pago para deudas vencidas", señaló.
- ¿Qué argumentan los contribuyentes cuando dicen que no pueden pagar impuestos?
- Principalmente, invocan la caída de la actividad económica. Pero también hacen hincapié en la falta de medios de pago, por la enorme cantidad de Bocade que proliferan en la plaza local. A todos estos inconvenientes se suman los problemas que provoca el corralito y el hecho de que la gente y las empresas no pueden disponer libremente de sus fondos.
- ¿El contribuyente tucumano es pagador de impuestos o tiende a eludir sus obligaciones?
- Para saber esto habría que recurrir a un análisis comparado con lo que sucede en otras provincias. Pero podría decirse que, en general, el contribuyente argentino no tiene una conducta tributaria muy digna de exhibirse, ni aún en las épocas económicas que podrían considerarse mejores que la actual.
- ¿Hay detectados en Tucumán grupos de empresas evasoras, por ejemplo?
- Es difícil detectar evasores desde el punto de vista de la fiscalización. El problema es que la evasión en general se circunscribe a sectores informales, que no llevan contabilidad y que son ajenos alos circuitos bancarios. Es más fácil detectar irregularidades en quienes mantienen registros contables y que operan con los bancos.
- ¿Cuál es la relación que existe entre la DGI y los bancos?
- Los bancos son agentes informativos con respecto a transacciones relevantes de terceros. Estas entidades proveen de información a la DGI, que cuenta con una base de datos de movimientos bancarios. Hay una red que funciona. No hay que olvidarse que para la DGI no rige el secreto bancario.
- ¿Por qué cada Gobierno anuncia un combate contra la evasión, y luego nada cambia?
- La evasión fiscal es un fenómeno mundial, y no sólo de la Argentina. Es un flagelo en países altamente evolucionados, como España, Italia y Alemania, donde hay casos escandalosos de evasión. La resistencia a pagar tributos es bíblica, y nadie la inventó ahora. La propia palabra "impuesto" lo dice todo: impuesto significa en contra de la voluntad. Pero es el precio de vivir en una sociedad civilizada.
Ahora se habla de rebelión fiscal, de que se vaya el Gobierno y de que desaparezca la DGI. Pero la clave es: ¿quién o qué la sustituye si no está? Porque sin fisco se llega a la anarquía y a la pérdida de la acción organizada.
- ¿Cree que se debe reformar el sistema tributario argentino?
- Dicho por especialistas tributarios, por economistas y por las doctrinas de cátedras especializadas, habría que reformular todo el sistema fiscal en la Argentina. Especialmente en lo que refiere a la coparticipación de recursos fiscales que recauda la Nación y que luego distribuye entre las provincias. La idea es terminar con los impuestos distorsivos y recesivos, las dobles o triples imposiciones, etcétera.
- ¿Qué proyecciones hace la AFIP a futuro en el rol que le compete?
- Las proyecciones están en buena medida ligadas a las posibilidades de que la economía argentina salga de este letargo. Un despegue incidirá rápidamente en la recaudación de impuestos indirectos, que gravan al consumo, como es el caso del IVA. El aumento del consumo impacta en forma inmediata en el IVA, y no tanto en la recaudación de los impuestos a los Bienes Personales o a las Ganancias. Pero si la economía se mantiene como hasta ahora, no habrá mejoras en la percepción de gravámenes.
Un poco por problemas de dinero y otro por rebelión fiscal ante la falta de respuestas de un Estado que mucho pide pero que poco da, los contribuyentes pagan menos impuestos en estos días que en etapas anteriores. En este contexto, la AFIP-DGI tiene una tarea que parece al menos ingrata: tratar de lograr un nivel aceptable de recaudación, pese a la parálisis de la economía y a un Estado que sólo provoca dolores de cabeza.
Raúl Mirande, jefe de la División Jurídica de la AFIP, a cargo de la Región Tucumán, es consciente de que son tiempos duros para tratar de cobrar impuestos. "Tenemos una actitud de comprensión del momento que vivimos, y es por eso que se ponen en marcha moratorias y planes de pago para deudas vencidas", señaló.
- ¿Qué argumentan los contribuyentes cuando dicen que no pueden pagar impuestos?
- Principalmente, invocan la caída de la actividad económica. Pero también hacen hincapié en la falta de medios de pago, por la enorme cantidad de Bocade que proliferan en la plaza local. A todos estos inconvenientes se suman los problemas que provoca el corralito y el hecho de que la gente y las empresas no pueden disponer libremente de sus fondos.
- ¿El contribuyente tucumano es pagador de impuestos o tiende a eludir sus obligaciones?
- Para saber esto habría que recurrir a un análisis comparado con lo que sucede en otras provincias. Pero podría decirse que, en general, el contribuyente argentino no tiene una conducta tributaria muy digna de exhibirse, ni aún en las épocas económicas que podrían considerarse mejores que la actual.
- ¿Hay detectados en Tucumán grupos de empresas evasoras, por ejemplo?
- Es difícil detectar evasores desde el punto de vista de la fiscalización. El problema es que la evasión en general se circunscribe a sectores informales, que no llevan contabilidad y que son ajenos alos circuitos bancarios. Es más fácil detectar irregularidades en quienes mantienen registros contables y que operan con los bancos.
- ¿Cuál es la relación que existe entre la DGI y los bancos?
- Los bancos son agentes informativos con respecto a transacciones relevantes de terceros. Estas entidades proveen de información a la DGI, que cuenta con una base de datos de movimientos bancarios. Hay una red que funciona. No hay que olvidarse que para la DGI no rige el secreto bancario.
- ¿Por qué cada Gobierno anuncia un combate contra la evasión, y luego nada cambia?
- La evasión fiscal es un fenómeno mundial, y no sólo de la Argentina. Es un flagelo en países altamente evolucionados, como España, Italia y Alemania, donde hay casos escandalosos de evasión. La resistencia a pagar tributos es bíblica, y nadie la inventó ahora. La propia palabra "impuesto" lo dice todo: impuesto significa en contra de la voluntad. Pero es el precio de vivir en una sociedad civilizada.
Ahora se habla de rebelión fiscal, de que se vaya el Gobierno y de que desaparezca la DGI. Pero la clave es: ¿quién o qué la sustituye si no está? Porque sin fisco se llega a la anarquía y a la pérdida de la acción organizada.
- ¿Cree que se debe reformar el sistema tributario argentino?
- Dicho por especialistas tributarios, por economistas y por las doctrinas de cátedras especializadas, habría que reformular todo el sistema fiscal en la Argentina. Especialmente en lo que refiere a la coparticipación de recursos fiscales que recauda la Nación y que luego distribuye entre las provincias. La idea es terminar con los impuestos distorsivos y recesivos, las dobles o triples imposiciones, etcétera.
- ¿Qué proyecciones hace la AFIP a futuro en el rol que le compete?
- Las proyecciones están en buena medida ligadas a las posibilidades de que la economía argentina salga de este letargo. Un despegue incidirá rápidamente en la recaudación de impuestos indirectos, que gravan al consumo, como es el caso del IVA. El aumento del consumo impacta en forma inmediata en el IVA, y no tanto en la recaudación de los impuestos a los Bienes Personales o a las Ganancias. Pero si la economía se mantiene como hasta ahora, no habrá mejoras en la percepción de gravámenes.







