Devaluar es sinónimode pérdida salarial

Cinco años atrás, antes del comienzo de la recesión, el ingreso promedio era de U$S688 (U$S8.950 al año). Con el fin de la convertibilidad y con la actual cotización de la moneda estadounidense, los salarios argentinos cayeron en picada.

28 Abril 2002
La caída del ingreso en la Argentina es notorio en los últimos años, en especial desde que la recesión empezó a azotar esta tierra que... ¡alguna vez!, supo estar entre las siete economías más poderosas del mundo.
A tanto llegó el deterioro de la economía, que en un estudio reciente, elaborado por la consultora Equis de Buenos Aires, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el país cayó del primero al noveno lugar en el ránking latinoamericano, que ahora encabeza Uruguay. La renta anual por habitante bajó en la Argentina de U$S8.950 en 1997 a U$S2.492 en la actualidad. De esta forma, el ingreso mensual promedio por persona es de tan sólo U$S207.
Cinco años atrás, antes del comienzo de la recesión, el ingreso promedio era de U$S688 (U$S8.950 al año). De esta forma la caída fue de un 72%. Con el fin de la convertibilidad y con la actual cotización de la moneda estadounidense, los salarios argentinos cayeron en picada.
Considerando tan sólo el ingreso per cápita en dólares, sólo seis naciones se ubican por debajo de la Argentina. Colombia, tiene una renta por persona de U$S181 mensuales; Paraguay, U$S166; El Salvador, U$S150; Ecuador, U$S130; Bolivia, U$S80, y Nicaragua, apenas U$S34. En el orden interno de ingresos, que incluye salarios, jubilaciones, pensiones y rentas de todo tipo, apenas cuatro ciudades (Capital Federal, Tierra del Fuego, Río Gallego y Comodoro Rivadavia) se ubican sobre la media nacional (U$S207). Tucumán está entre las últimas, con U$S132.
Todo esto marca un panorama desolador, porque resulta que no solamente el país está mal sino que sigue bajando en el ránking que mide el nivel en la región. De todas maneras, es importante tener en cuenta que una vez restablecidas las condiciones para el crecimiento (moneda, bancos, instituciones que funcionen), la posibilidad de recuperar el terreno perdido existe, como ya ocurrió en la propia Argentina en otras oportunidades, y en diversos países del continente.
Cifras que no marcan la realidadSin embargo, como señalan investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Tucumán, la medición cruda del PBI ignora la diferencia de la paridad de poder de compra que el dólar tiene en países diferentes (un dólar no compra una misma canasta de bienes en los distintos países).
En la Argentina, durante la crisis presente, que llevó el tipo de cambio a cerca de $3,50 por dólar, en menos de cuatro meses, una operación simplemente aritmética sugeriría que el producto -medido en dólares- se habría reducido a menos de la tercera parte. Por lo tanto, la posición de la Argentina medida con el dato crudo del PBI por habitante habría caído al noveno lugar.
No obstante, a pesar de que no hay dudas de que el país cayó en su posición relativa en Latinoamérica (se estima que en 2002 habrá un índice negativo del 15% en el PBI) el ingreso por habitante corregido experimentó una caída bastante menor. Esto se debe a que un argentino -con un dólar- compra mucho más bienes que antes de la devaluación, y un peruano, por ejemplo, compra en su país mucho menos bienes (también con un dólar).
Es decir que la Argentina, en realidad, no ha perdido las dos terceras partes de su bienestar en cuatro meses. Si bien la pérdida de bienestar viene medida en dólares y por habitante, corregida por la paridad de poder de compra en dólares, la caída no es tan sustancial. Por lo tanto, teniendo en cuenta la caída esperada en el producto por habitante (del orden del 15% al 18%) en 2002, se puede estimar que la Argentina habrá pasado a fines de año a ocupar (en lugar del primer lugar) la tercera posición en Latinoamérica. Se ubicaría detrás de Uruguay y Chile, tanto en producto por habitante como en IDH.

Medición más realista
Desde hace diez años, las instituciones (Naciones Unidas o Banco Mundial) que intentan medir el desarrollo en los países, modificaron la vieja práctica de usar el producto per cápita en dólares y que consta como indicador. Lo reemplazaron por un índice llamado IDH (Indice de Desarrollo Humano) que se compone del Producto Bruto Interno (PBI) por habitante, pero corregido por la paridad de poder de compra del dólar en cada país. También se tienen en cuenta variables sociales tales como igualdad en la distribución, esperanza de vida al nacer, alfabetización, entre otros items.

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