05 Septiembre 2010 Seguir en 
BOGOTA.- El ministro de Defensa de Colombia, Rodrigo Rivera, aseguró ayer que las negociaciones de paz con la guerrilla de las FARC quedan descartadas, luego de que ésta emboscara a una patrulla de la policía en la que murieron 14 efectivos.
Rivera señaló que cuando las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hablan de paz es cuando más acciones terroristas realizan, tal como la ocurrida el miércoles con los policías en el sureño departamento selvático de Caquetá.
"Esto se enmarca en la estrategia de las FARC que se dio a conocer poco antes de la asunción del presidente Juan Manuel Santos, cuando dijeron que querían conversar y tener un diálogo de paz. Eso demuestra que cuando hablan de paz lo que realmente quieren es guerra", dijo el ministro a RCN Radio. Según el funcionario, mientras las FARC no muestren intenciones de negociar la paz, el gobierno del presidente Santos no negociará con la guerrilla.
"No hay ninguna forma de negociar con un terrorista, con personas que creen que con la violencia y el terror como lenguaje pueden hacerse entender", añadió Rivera.
El ataque llevó a las autoridades a realizar un consejo extraordinario de seguridad en la zona, al término del cual Santos ofreció una recompensa de hasta 500 millones de pesos (unos 277.000 dólares) a la persona que entregue información que ayude a capturar al cabecilla del frente 15 de las FARC, alias "Wilmer", señalado como responsable de la emboscada.
El asesinato de los uniformados también fue condenado por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y por el representante en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Christian Salazar.
Helicóptero abajo
Un helicóptero UH-60 Black Hawk del Ejército de Colombia se precipitó a tierra el sábado después de que decoló y sus 11 ocupantes, la mayoría del esquema del seguridad del presidente Santos, resultaron ilesos, informaron las autoridades. El accidente de la aeronave de fabricación estadounidense, se produjo en la Escuela Militar José María Córdova, el centro de formación de oficiales del Ejército, en el occidente de Bogotá. (Reuters-DPA)
Rivera señaló que cuando las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hablan de paz es cuando más acciones terroristas realizan, tal como la ocurrida el miércoles con los policías en el sureño departamento selvático de Caquetá.
"Esto se enmarca en la estrategia de las FARC que se dio a conocer poco antes de la asunción del presidente Juan Manuel Santos, cuando dijeron que querían conversar y tener un diálogo de paz. Eso demuestra que cuando hablan de paz lo que realmente quieren es guerra", dijo el ministro a RCN Radio. Según el funcionario, mientras las FARC no muestren intenciones de negociar la paz, el gobierno del presidente Santos no negociará con la guerrilla.
"No hay ninguna forma de negociar con un terrorista, con personas que creen que con la violencia y el terror como lenguaje pueden hacerse entender", añadió Rivera.
El ataque llevó a las autoridades a realizar un consejo extraordinario de seguridad en la zona, al término del cual Santos ofreció una recompensa de hasta 500 millones de pesos (unos 277.000 dólares) a la persona que entregue información que ayude a capturar al cabecilla del frente 15 de las FARC, alias "Wilmer", señalado como responsable de la emboscada.
El asesinato de los uniformados también fue condenado por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y por el representante en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Christian Salazar.
Helicóptero abajo
Un helicóptero UH-60 Black Hawk del Ejército de Colombia se precipitó a tierra el sábado después de que decoló y sus 11 ocupantes, la mayoría del esquema del seguridad del presidente Santos, resultaron ilesos, informaron las autoridades. El accidente de la aeronave de fabricación estadounidense, se produjo en la Escuela Militar José María Córdova, el centro de formación de oficiales del Ejército, en el occidente de Bogotá. (Reuters-DPA)







