Un atentado en Filipinas dejó al menos 17 muertos

Dos sujetos llegaron al mercado en una moto-taxi, colocaron el paquete y se vieron retrasados en su escapada en medio de los transeúntes.

TERRORISMO EN MINDANAO. Uno de los activistas de Abbu Sayyaf yace destrozado en la acera, en la zona donde estalló el explosivo.
TERRORISMO EN MINDANAO. Uno de los activistas de Abbu Sayyaf yace destrozado en la acera, en la zona donde estalló el explosivo.
11 Mayo 2003
MANILA.- Al menos 17 muertos y 40 heridos dejó un atentado con bomba perpetrado en el sur de Filipinas. Rebeldes musulmanes vinculados a la red Al Qaeda reivindicaron el ataque ocurrido ayer en las afueras del mercado de Koronadal, en la sureña isla de Mindanao.
Una persona que dijo llamarse Abu Solayman, un líder de Abu Sayyaf, llamó a la alcaldía de Koronadal para decir que su grupo, conocido por sus secuestros a cambio de dinero en el sur de esta nación de mayoría católica, perpetró el ataque. "Advirtió que habrán más bombas en Mindanao", dijo un vocero de la alcaldía de Koronadal, ciudad situada a 970 kilómetros al sur de Manila, la capital filipina.
El grupo Abu Sayyaf ha sido clasificado por Washington como una organización terrorista con vínculos con la red Al Qaeda de Osama Bin Laden.

Sangriento escenario
Según testigos, dos sujetos llegaron al mercado en una moto-taxi, colocaron el paquete -la bomba fabricada con un mortero de 81 mm y un detonador de tiempo- y se vieron retrasados en su escapada en medio de los transeúntes, lo que eliminaría la posibilidad de un ataque suicida. Alrededor de 15 motos-taxi estacionadas fuera del mercado resultaron destruidas por la explosión, aparentemente producida por una bomba de fabricación casera. Mujeres sollozaban en el lugar del hecho, donde había restos humanos esparcidos por la acera. La calle estaba repleta de vidrios y escombros.
A unos veinte metros de donde se produjo el estallido, las fuerzas de seguridad encontraron un segundo explosivo que fue detonado en forma controlada. El artefacto -una garrafa de gas licuado con detonador- estaba colocado frente a la estación de bomberos. Se trata del tercero de una serie de atentados de envergadura ocurridos desde marzo en Mindanao, que dejaron un total de 40 muertos y decenas de heridos, en momentos en que el Ejército libra duros combates con el Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI). El gobierno abandonó esta semana sus planes de sostener conversaciones con el grupo guerrillero musulmán. "Negamos la participación del FMLI en esta última explosión", dijo ayer un vocero de esa agrupación. "Nosotros atacamos objetivos militares, no civiles", precisó. (Reuter)

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