EE.UU. asume sus deberes como potencia ocupante

El Consejo de Seguridad debate el resultado de la invasión. Washington se compromete a proteger a los civiles iraquíes.

10 Mayo 2003
Nueva York.- El Consejo de Seguridad de la ONU inició ayer el debate sobre el Irak de la posguerra, con la recepción de un proyecto de resolución para declarar el fin de las sanciones impuestas por la ONU contra Irak. Estados Unidos, Gran Bretaña y España impulsan esta iniciativa que, de aprobarse, significará que la ONU pone en un marco legal la guerra liderada por EE.UU. a espaldas de la organización internacional. Además, dejaría fuera de jurisdicción de la ONU la espinosa cuestión de las armas prohibidas iraquíes, ya que el proyecto no contempla la continuidad de las inspecciones de armas por parte de la ONU.
En un retoque de último momento, Estados Unidos incorporó al borrador el reconocimiento formal de sus obligaciones como potencia ocupante en Irak, de acuerdo con la Convención de Ginebra de 1949 y las regulaciones de La Haya de 1907. Ello implica que Washington se obliga a proteger a los civiles y a tratar a los prisioneros de guerra en forma humanitaria. Las regulaciones de La Haya explican las obligaciones del ocupante en cuanto al mantenimiento de la administración civil.

Posibles concesiones
En sus puntos esenciales, el proyecto en consideración pide que se levanten de inmediato las sanciones que la ONU impuso a Irak en 1991, y que se coloque la economía bajo control de las fuerzas ocupantes durante un año. El proyecto reformulado llama también a los Estados miembro de la ONU a negar asilo a ex miembros del régimen de Saddam Hussein, y propone también recortar del 25 al 5% la proporción de las ventas de petróleo iraquí destinadas a compensar a Kuwait por la invasión de agosto de 1990 y los siete meses de ocupación posterior. Los puntos incluidos en la nueva versión parecen ser concesiones a los países que, como Francia y Rusia, se opusieron a la guerra.

Caos y anarquía
Mientras, el caos y la anarquía reinan en Irak, y una severa crisis sanitaria amenaza a gran parte de la población. Por otra parte, un helicóptero estadounidense Black Hawk cayó ayer al río Tigris, cerca de Samarra, provocando la muerte de tres tripulantes y causando heridas a otro. En un principio se creyó que se trataba de un nuevo ataque de francotiradores iraquíes. El hecho se halla bajo investigación, aunque una fuente que pidió anonimato dijo que, aparentemente, el helicóptero chocó contra cables de energía eléctrica. (Télam/Reuter/DPA)

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