LOS ANGELES.- Hay una historia que todos cuentan sobre él. Cuando todavía era un don nadie y sólo tenía sueños para regalar, el actor canadiense Jim Carrey se autoenvió un cheque de varios millones de dólares y se prometió a sí mismo que algún día lo cobraría. Y no sólo llegó a rebasar esa cifra sino que logró lo que quería: ganar dinero haciendo reír a los demás.
Pero como suele suceder con los payasos, la historia de Jim Carrey no marchó siempre entre risas y carcajadas. Nació en un hogar de lo más confortable, pero de un momento a otro se vino abajo hasta la miseria. Su padre era un músico frustrado y, de su madre tampoco se sabe demasiado.
Pero el pequeño Jim Eugene Carrey siempre trató de apartarse de la realidad con lo que mejor sabía hacer: contar chistes, improvisar historias y hacer miles de muecas con su rostro.
Su destino estaba a la vuelta de la esquina. Su debut como comediante lo hizo en un club nocturno cuando tenía 16 años, y fue un rotundo fracaso. Pero el chico, muy terco, estaba empeñado en ganarse la vida como comediante y continuó probando hasta los 22 años.
Fue entonces cuando recibió una oferta para trabajar en una serie de televisión en vivo llamada "La fábrica de patos", que le abrió las puertas de la pantalla chica y a los roles minúsculos en películas como "Once Bitten" y "Peggy Sue, su pasado la espera".
Elogio de la risa
Entonces alguien se dio cuenta del hechizo que causaban sus morisquetas y le ofreció en "La máscara" el papel de un chico tímido que, tras ponerse una máscara, asumía una personalidad totalmente distinta.
Desde entonces no ha parado de interpretar a seres descerebrados: el sicópata de "El chico del cable", el detective de mascotas de "Ace Ventura", el acertijo que le hizo la vida imposible a Batman y Robin, y el estúpido de "Tonto y retonto".
Su historia comenzó a cambiar un poco de tono con "The Truman Show", donde por primera vez Carrey debió reprimir su repertorio de muecas -y vaya que casi lo logró- para interpretar a un hombre en apariencia común y corriente, bien casado, empleado de una aseguradora, y hasta con un amigo de lo más ingenuo, a no ser porque descubre que su vida es una gran mentira: en realidad es el personaje principal de un programa de televisión y nadie se lo había dicho.
Y aunque no recibió ninguna nominación al Oscar, el público comenzó a mirarlo con otros ojos. De hecho, el director checoslovaco Milos Forman no dudó en confiarle la interpretación del incomprendido comediante Andy Kaufman en su película "El hombre de la luna". La verdad sea dicha, a Jim Carrey el personaje le iba al pelo.
Coincidencias aparte (Jim y Andy nacieron el mismo día, un 17 de enero, con trece años de diferencia. Carrey en 1962 y Kaufman en 1949), el actor canadiense era uno de los pocos que podían sacar a flote la compleja figura de uno de los showman más vanguardistas que han existido.
Eso sí, que nadie se engañe. En el intermedio volvió a hacer de bufón en "Mentiroso, mentiroso". También fue el protagonista del filme de los escatológicos hermanos Bobby y Peter Farrely ("Irene, yo y mi otro yo"), una sátira a la cultura de lo políticamente correcto.
Tras su última película, "The Majestic", que acaba de estrenarse en Tucumán, el actor de nuevo hará equipo con Tom Shadyac y Steve Oedekerk, directores de la saga de "Ace Ventura" para estelarizar la comedia "Bruce Almighty".
En este nuevo trabajo Carrey interpretará a un hombre que constantemente se queja con Dios acerca de sus desgracias personales y que inesperadamente, una mañana descubre que por 24 horas tendrá poderes sobrenaturales para intentar resolver sus problemas. La compañía Universal producirá el filme.
Shadyac dirigirá y Oedekerk está dándole los últimos toques al guión; el rodaje comenzará en julio, para un estreno en 2003. (Especial)
Pero como suele suceder con los payasos, la historia de Jim Carrey no marchó siempre entre risas y carcajadas. Nació en un hogar de lo más confortable, pero de un momento a otro se vino abajo hasta la miseria. Su padre era un músico frustrado y, de su madre tampoco se sabe demasiado.
Pero el pequeño Jim Eugene Carrey siempre trató de apartarse de la realidad con lo que mejor sabía hacer: contar chistes, improvisar historias y hacer miles de muecas con su rostro.
Su destino estaba a la vuelta de la esquina. Su debut como comediante lo hizo en un club nocturno cuando tenía 16 años, y fue un rotundo fracaso. Pero el chico, muy terco, estaba empeñado en ganarse la vida como comediante y continuó probando hasta los 22 años.
Fue entonces cuando recibió una oferta para trabajar en una serie de televisión en vivo llamada "La fábrica de patos", que le abrió las puertas de la pantalla chica y a los roles minúsculos en películas como "Once Bitten" y "Peggy Sue, su pasado la espera".
Elogio de la risa
Entonces alguien se dio cuenta del hechizo que causaban sus morisquetas y le ofreció en "La máscara" el papel de un chico tímido que, tras ponerse una máscara, asumía una personalidad totalmente distinta.
Desde entonces no ha parado de interpretar a seres descerebrados: el sicópata de "El chico del cable", el detective de mascotas de "Ace Ventura", el acertijo que le hizo la vida imposible a Batman y Robin, y el estúpido de "Tonto y retonto".
Su historia comenzó a cambiar un poco de tono con "The Truman Show", donde por primera vez Carrey debió reprimir su repertorio de muecas -y vaya que casi lo logró- para interpretar a un hombre en apariencia común y corriente, bien casado, empleado de una aseguradora, y hasta con un amigo de lo más ingenuo, a no ser porque descubre que su vida es una gran mentira: en realidad es el personaje principal de un programa de televisión y nadie se lo había dicho.
Y aunque no recibió ninguna nominación al Oscar, el público comenzó a mirarlo con otros ojos. De hecho, el director checoslovaco Milos Forman no dudó en confiarle la interpretación del incomprendido comediante Andy Kaufman en su película "El hombre de la luna". La verdad sea dicha, a Jim Carrey el personaje le iba al pelo.
Coincidencias aparte (Jim y Andy nacieron el mismo día, un 17 de enero, con trece años de diferencia. Carrey en 1962 y Kaufman en 1949), el actor canadiense era uno de los pocos que podían sacar a flote la compleja figura de uno de los showman más vanguardistas que han existido.
Eso sí, que nadie se engañe. En el intermedio volvió a hacer de bufón en "Mentiroso, mentiroso". También fue el protagonista del filme de los escatológicos hermanos Bobby y Peter Farrely ("Irene, yo y mi otro yo"), una sátira a la cultura de lo políticamente correcto.
Tras su última película, "The Majestic", que acaba de estrenarse en Tucumán, el actor de nuevo hará equipo con Tom Shadyac y Steve Oedekerk, directores de la saga de "Ace Ventura" para estelarizar la comedia "Bruce Almighty".
En este nuevo trabajo Carrey interpretará a un hombre que constantemente se queja con Dios acerca de sus desgracias personales y que inesperadamente, una mañana descubre que por 24 horas tendrá poderes sobrenaturales para intentar resolver sus problemas. La compañía Universal producirá el filme.
Shadyac dirigirá y Oedekerk está dándole los últimos toques al guión; el rodaje comenzará en julio, para un estreno en 2003. (Especial)







