04 Mayo 2003 Seguir en 
Bagdad.- Cientos de iraquíes reclamaron ayer salarios, seguridad y un gobierno que los represente, durante una airada protesta en la capital. "Bush, Bush, Bush, eres Alí Babá", corearon los manifestantes comparando al mandatario estadounidense, George W. Bush, con el famoso personaje del cuento "Las mil y una noches".
A casi un mes de la entrada de las tropas estadounidenses en Bagdad, los iraquíes se encuentran con un ejército de ocupación extranjero y sin ninguna administración civil. El gobierno de facto estadounidense hasta ahora no ha solucionado los problemas que requerían inmediata atención, como salud y alimentos. "Queremos un gobierno iraquí, queremos trabajo", gritaron ante un retén de soldados de EE.UU. Durante tres semanas, tras las alambradas que rodean al hotel Palestina y ante los tanques y soldados que los mantenían a raya, cientos de civiles llenaron solicitudes de trabajo y se las entregaron a los soldados que las transferían al autoproclamado gobernador de Bagdad, Mohsen Zubeidi, quien les había prometido trabajo y pago de sueldos atrasados. Pero Zubeidi fue arrestado por las tropas estadounidenses y todas las promesas quedaron en la nada. Zubeidi es hombre ligado a Ahmed Chalabi, un chiíta promovido por EE.UU. como futuro gobernante del país.
Niños armados
Por otra parte, las autoridades militares contrataron a policías iraquíes para atender la seguridad en la capital. Hasta ahora les dieron unos U$S 20 en efectivo, pero se desconoce si recibirán más. Los iraquíes exigen a Estados Unidos que garantice sus derechos fundamentales de seguridad y trabajo. En las calles se ven niños de 10 a 12 años armados con pistolas, listos para asaltar a cualquier persona. La mayoría de las familias iraquíes permanece en sus casas por temor a los enfrentamientos casi diarios entre soldados y desconocidos, y a los saqueadores que prosiguen sus campañas de pillaje pese a las patrullas militares.
Bagdad, una ciudad de 6 millones de habitantes, todavía no tiene ningún hospital en total funcionamiento, denunció la organización "Médicos sin Frontera". (EFE)
A casi un mes de la entrada de las tropas estadounidenses en Bagdad, los iraquíes se encuentran con un ejército de ocupación extranjero y sin ninguna administración civil. El gobierno de facto estadounidense hasta ahora no ha solucionado los problemas que requerían inmediata atención, como salud y alimentos. "Queremos un gobierno iraquí, queremos trabajo", gritaron ante un retén de soldados de EE.UU. Durante tres semanas, tras las alambradas que rodean al hotel Palestina y ante los tanques y soldados que los mantenían a raya, cientos de civiles llenaron solicitudes de trabajo y se las entregaron a los soldados que las transferían al autoproclamado gobernador de Bagdad, Mohsen Zubeidi, quien les había prometido trabajo y pago de sueldos atrasados. Pero Zubeidi fue arrestado por las tropas estadounidenses y todas las promesas quedaron en la nada. Zubeidi es hombre ligado a Ahmed Chalabi, un chiíta promovido por EE.UU. como futuro gobernante del país.
Niños armados
Por otra parte, las autoridades militares contrataron a policías iraquíes para atender la seguridad en la capital. Hasta ahora les dieron unos U$S 20 en efectivo, pero se desconoce si recibirán más. Los iraquíes exigen a Estados Unidos que garantice sus derechos fundamentales de seguridad y trabajo. En las calles se ven niños de 10 a 12 años armados con pistolas, listos para asaltar a cualquier persona. La mayoría de las familias iraquíes permanece en sus casas por temor a los enfrentamientos casi diarios entre soldados y desconocidos, y a los saqueadores que prosiguen sus campañas de pillaje pese a las patrullas militares.
Bagdad, una ciudad de 6 millones de habitantes, todavía no tiene ningún hospital en total funcionamiento, denunció la organización "Médicos sin Frontera". (EFE)







