03 Mayo 2003 Seguir en 
BAGDAD.- Tan sólo unas pocas horas después de que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, declaró el fin de las operaciones militares en Irak, se registró un enfrentamiento en el centro de Bagdad. Tanques estadounidenses dispararon desde las proximidades del Palacio Republicano, a orillas del río Tigris, contra un objetivo desconocido situado en la orilla opuesta. Según fuentes militares, desde hace varios días se registran en esta zona ataques de francotiradores. Irak está lejos de ser un país seguro, dijo ayer el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, para justificar la permanencia de las fuerzas militares tras el derrocamiento del régimen de Saddam Hussein.
Mientras, Faluja, ciudad ubicada a 50 kilómetros al sur de Bagdad, se ha convertido en un polvorín desde que soldados norteamericanos mataron a 17 manifestantes civiles iraquíes, entre ellos varios niños. El imán de la mayor mezquita en Faluja dio un ultimátum a los soldados para que abandonaran la ciudad que vencía a las 18 de ayer. En caso contrario, hará un llamamiento para una resistencia activa contra las fuerzas de ocupación, dijo el jeque durante la tradicional oración del viernes. El jueves, siete soldados norteamericanos resultaron heridos cuando varios atacantes les lanzaron granadas.
Explosión en el Tigris
Decenas de personas murieron ayer al explotar e incendiarse dos embarcaciones que navegaban por el río Tigris cargadas de petróleo, cerca de Bagdad. Poco antes de prenderse fuego, las embarcaciones habían sido tomadas por asalto por unas 400 personas que intentaban apoderarse del crudo almacenado en sus tanques. Los transportes formaban parte de la dotación logística de la Guardia Republicana, el ex cuerpo de élite de Saddam. El hecho ocurrió frente a Madain, localidad situada en la periferia de la capital, informó el canal árabe Al Jazira, que mostró imágenes de las dos embarcaciones en llamas y un primer plano de un cuerpo carbonizado. (Reuter/DPA/Télam)
Mientras, Faluja, ciudad ubicada a 50 kilómetros al sur de Bagdad, se ha convertido en un polvorín desde que soldados norteamericanos mataron a 17 manifestantes civiles iraquíes, entre ellos varios niños. El imán de la mayor mezquita en Faluja dio un ultimátum a los soldados para que abandonaran la ciudad que vencía a las 18 de ayer. En caso contrario, hará un llamamiento para una resistencia activa contra las fuerzas de ocupación, dijo el jeque durante la tradicional oración del viernes. El jueves, siete soldados norteamericanos resultaron heridos cuando varios atacantes les lanzaron granadas.
Explosión en el Tigris
Decenas de personas murieron ayer al explotar e incendiarse dos embarcaciones que navegaban por el río Tigris cargadas de petróleo, cerca de Bagdad. Poco antes de prenderse fuego, las embarcaciones habían sido tomadas por asalto por unas 400 personas que intentaban apoderarse del crudo almacenado en sus tanques. Los transportes formaban parte de la dotación logística de la Guardia Republicana, el ex cuerpo de élite de Saddam. El hecho ocurrió frente a Madain, localidad situada en la periferia de la capital, informó el canal árabe Al Jazira, que mostró imágenes de las dos embarcaciones en llamas y un primer plano de un cuerpo carbonizado. (Reuter/DPA/Télam)







