En Tucumán, la elección del domingo fue la mejor excusa para que la dirigencia local midiera su ascendencia territorial y especulara sobre los cargos a los que puede aspirar en función de los números obtenidos. La compulsa fue propicia para los que piensan en seguir subsistiendo después del 29 de junio. Ser menemista, kirchnerista, "adolfista", lopezmurphysta, "lilista" o radical fue la chapa de ocasión. La primera reacción no fue reflexionar sobre el resultado presidencial o si la gente castigó o premió la labor política, sino sobre a quién se le ganó en el circuito, la comuna o el municipio y qué se puede exigir.
Podría decirse que los menemistas salieron mejor parados para discutir la ubicación en las boletas, ya que ahora cada uno sabe quién es quien en cada lugar y con quiénes hay que aliarse, o de quiénes hay que huir. En este caso, los más afectados fueron los intendentes justicialistas, que respondieron verticalmente al aparato mirandista jugándose por el candidato "del apellido difícil", como se lo identificaba en el interior. La mayoría perdió, lo que no es un buen antecedente para nominarse a legislador. El único que puede sonreír es Alejandro Martínez (Tafí Viejo), quien se impuso declarándose abiertamente menemista. En la capital, los legisladores que siguen al riojano también festejaron. Algunos ya sueñan con la intendencia y otros con concejalías.
En un plano mayor, los menemistas y los kirchneristas que juegan en el mirandismo apoyando a la dupla José Alperovich-Fernando Juri han tendido puentes para aliarse en la capital y consensuar un candidato a intendente, dado que los votos de los peronistas en el municipio llegan a 150.000. Por una cuestión de números el nominado debería ser menemista, pero eso es pura especulación porque en una negociación lo que se cede en un territorio se recupera en otro.
Pero los comicios del domingo no sólo determinaron preeminencias e ilusiones en el justicialismo. Así, los de Recrear se creen dueños de los votos de Ricardo López Murphy, por lo que aspiran a lugares expectantes en el frente de Esteban Jerez. No pueden dejar pasar la oportunidad de pedir espacios amparándose en los 120.000 sufragios que su líder sacó en Tucumán.
Pueden irse y tratar de jugar solos, o pueden discutir para quedarse con la capital, donde chocarán con los intereses de los radicales, que postularon a Carlos Courel. Estas luchas por espacios conspirarán con el armado de la base de sustento que necesita Esteban Jerez para soñar con la gobernación. Con los valores del domingo, el radicalismo le ofrece al ex fiscal estructura pero no votos y Recrear le daría votos, pero no estructura. Jerez debe estar sufriendo lo que significa lidiar para construir un polo de poder.Olijela Rivas le ofrecía al ex fiscal estructura y votos, pero rechazó la oferta. Hoy la diputada nacional saldrá con su propio frente electoral, tal vez como candidata. Su salida al ruedo implica una preocupación para el Frente Fundacional. También en este caso la aparición en la pelea comarcana de Rivas se sustenta en la buena elección del menemismo en la provincia, donde la ex senadora volcó todo su aparato y esfuerzo hacia el riojano. Las cifras le dijeron que puede pelear por un espacio provincial y los rumores la ponen cerca de Fuerza Republicana.
Lo cierto es que la elección presidencial fue un trampolín para los sueños políticos de unos, y la fosa para otros. Era esencial ubicarse lo mejor posible el domingo pasado, porque la presentación de candidaturas para los cargos electivos de Tucumán vencen antes del ballottage, cuando el resultado nacional no sería importante en la discusión de los cargos. En consecuencia, en estos días, Menem y Kirchner pasarán a un segundo plano para la dirigencia local. Para la dirigencia local importa la segunda vuelta, sino lo que sería la tercera vuelta, la de junio.
30 Abril 2003 Seguir en 
Por Juan Manuel Asis







