Llegar hasta la escuela Nº 62 no es una tarea sencilla. Luego de recorrer 51 kilómetros por pavimento desde la capital, se debe transitar por 12 kilómetros de ripio y de arcilla. Ese es el trayecto que realizan los 13 docentes para enseñarles a los casi 50 chicos que concurren al establecimiento educativo. Pero para los que no realizan todos los días ese recorrido, es una misión "casi imposible" llegar a Tala Pozo sin realizar algunos kilómetros de más. Los desvíos hacia las distintas fincas se convierten en una "trampa" difícil de superar, ya que no hay ningún cartel indicador.
Ni que hablar de cuando la lluvia se hace presente. Fernando Juárez es el encargado de transportar todos los días al personal docente hasta la escuela. "A las 7 salimos desde la calle Amadeo Jacques primera cuadra", revela el chofer, que en más de una oportunidad "abandonó" a los maestros antes del destino. "Cuando llueve no puedo entrar con la camioneta. Los dejo sobre la ruta 317. Si caen dos gotas ya no se puede transitar. Muchas veces los maestros recorren esos 12 kilómetros caminando para darles de comer a los chicos. Demoran casi cuatro horas", contó.
"La lluvia es nuestra peor enemiga. Una vez, una maestra se quebró la pierna por caminar en medio del barro. Lo que da bronca es que en Obras Públicas había expedientes en los que todo ese tramo figura como enripiado, cuando ustedes comprobaron que no es así", se quejó Pablo Romero, maestro de Plástica.
Ni que hablar de cuando la lluvia se hace presente. Fernando Juárez es el encargado de transportar todos los días al personal docente hasta la escuela. "A las 7 salimos desde la calle Amadeo Jacques primera cuadra", revela el chofer, que en más de una oportunidad "abandonó" a los maestros antes del destino. "Cuando llueve no puedo entrar con la camioneta. Los dejo sobre la ruta 317. Si caen dos gotas ya no se puede transitar. Muchas veces los maestros recorren esos 12 kilómetros caminando para darles de comer a los chicos. Demoran casi cuatro horas", contó.
"La lluvia es nuestra peor enemiga. Una vez, una maestra se quebró la pierna por caminar en medio del barro. Lo que da bronca es que en Obras Públicas había expedientes en los que todo ese tramo figura como enripiado, cuando ustedes comprobaron que no es así", se quejó Pablo Romero, maestro de Plástica.
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