29 Abril 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El presidente Duhalde y su candidato en el ballottage, Néstor Kirchner, han lanzado una serie de negociaciones para asegurar al futuro gobierno un margen adecuado de gobernabilidad parlamentaria que sería muy difícil de alcanzar con el menemismo después de la segunda vuelta. Ambos dan por seguro el triunfo del gobernador quien, según algunas evidencias, contaría con claro apoyo en las bancadas radicales de ambas cámaras. Estas últimas, por cierto, podrían verse comprometidas por un período de recomposición como consecuencia del fuerte despojo electoral que la UCR tuvo el domingo a cargo de Ricardo López Murphy y Elisa Carrió, si bien ninguno de ellos aparece reticente a prestar esa clase de apoyo. Tanto Duhalde como Kirchner están convencidos de que el justicialismo volverá a integrarse después del ballottage, pero -especialmente el segundo- advierten que el fuerte comportamiento selectivo del electorado y la desconfianza en la clase política que la dispersión del voto revela, pueden haber reducido considerablemente el viejo caudal cautivo del peronismo. En este último punto hay coincidencia de una mayoría casi absoluta de analistas, para quienes la aparición de Ricardo López Murphy es un dato testimonial de recomposición política.
Grandes derrotados
Esa urgencia oficialista por asegurar la gobernabilidad es una réplica al nuevo electorado, surgido de la dura experiencia de la crisis y posiblemente dispuesto a ejercer una inédita participación activa en el control del poder, a través de las múltiples organizaciones aparecidas en ese período. El futuro gobierno tendrá un tiempo crítico de cinco meses para recorrer hasta las elecciones legislativas, por lo que asegurar ese acuerdo resulta una exigencia primaria para exhibir eficacia en dicho lapso. Seguramente que esa gestión tendrá un marco político muy poco perturbador en los espacios públicos, tras los rudos golpes que las nutridas urnas de votos positivos han asestado a las extremas izquierda y derecha, así como a las más provocadoras organizaciones piqueteras, a las que la sociedad dio la espalda. Inclusive en las zonas urbanas más deterioradas social y económicamente. Las que trataron de copar el Obelisco porteño en el atardecer del domingo debieron retirarse poco después en medio de la indiferencia ciudadana.
Los mercados
Si la continuidad de Roberto Lavagna en la conducción económica de un eventual gobierno de Kirchner pudo haber significado una garantía política para el sector moderado del electorado que dominó entre los tres primeros lugares, no ha llegado a ser lo mismo en los mercados de la city. La fuerte caída de la Bolsa porteña, que adelanta una recomposición a la baja de las exultantes ruedas precedentes, evidenció insatisfacción por el ajustado triunfo de Carlos Menem, y el descarte de López Murphy del ballottage. La interpretación durante la primera jornada de prueba ha sido que esa situación se mantendrá hasta la segunda vuelta con un promedio de bajas y que, por supuesto, se interrumpirán las órdenes de compra que estuvieron llegando del exterior desde hace diez días. (De nuestra Sucursal)
Grandes derrotados
Esa urgencia oficialista por asegurar la gobernabilidad es una réplica al nuevo electorado, surgido de la dura experiencia de la crisis y posiblemente dispuesto a ejercer una inédita participación activa en el control del poder, a través de las múltiples organizaciones aparecidas en ese período. El futuro gobierno tendrá un tiempo crítico de cinco meses para recorrer hasta las elecciones legislativas, por lo que asegurar ese acuerdo resulta una exigencia primaria para exhibir eficacia en dicho lapso. Seguramente que esa gestión tendrá un marco político muy poco perturbador en los espacios públicos, tras los rudos golpes que las nutridas urnas de votos positivos han asestado a las extremas izquierda y derecha, así como a las más provocadoras organizaciones piqueteras, a las que la sociedad dio la espalda. Inclusive en las zonas urbanas más deterioradas social y económicamente. Las que trataron de copar el Obelisco porteño en el atardecer del domingo debieron retirarse poco después en medio de la indiferencia ciudadana.
Los mercados
Si la continuidad de Roberto Lavagna en la conducción económica de un eventual gobierno de Kirchner pudo haber significado una garantía política para el sector moderado del electorado que dominó entre los tres primeros lugares, no ha llegado a ser lo mismo en los mercados de la city. La fuerte caída de la Bolsa porteña, que adelanta una recomposición a la baja de las exultantes ruedas precedentes, evidenció insatisfacción por el ajustado triunfo de Carlos Menem, y el descarte de López Murphy del ballottage. La interpretación durante la primera jornada de prueba ha sido que esa situación se mantendrá hasta la segunda vuelta con un promedio de bajas y que, por supuesto, se interrumpirán las órdenes de compra que estuvieron llegando del exterior desde hace diez días. (De nuestra Sucursal)







