28 Abril 2003 Seguir en 
En múltiples oportunidades -y siempre sin éxito- hemos hecho notar la poderosa contribución a la falta de higiene del centro que representa el estado de abandono de la mayoría de los locales comerciales cerrados. El cese de la actividad que en ellos se desarrollaba ha convertido en receptáculos de cuanta basura existe en la calle a su vereda, a sus zaguanes y a su interior.
Obvio es decir que si pasan meses -y en ocasiones, años- sin que nadie limpie un edificio, se genera allí un foco de antihigiene y un nido de alimañas que conspira contra la situación sanitaria general de la ciudad, a la vez que causa injustos perjuicios a todo el vecindario.Conocidas ordenanzas establecen, como una de las obligaciones del propietario de inmuebles urbanos, la de cuidar la razonable higiene de estos. La cantidad de locales donde no se cumple esta norma en el radio de las cuatro avenidas es cada vez mayor. Resulta reveladora de la conciencia de impunidad establecida a su respecto.
Debe la Municipalidad salir de la perjudicial inacción que exhibe también en este sentido.
Obvio es decir que si pasan meses -y en ocasiones, años- sin que nadie limpie un edificio, se genera allí un foco de antihigiene y un nido de alimañas que conspira contra la situación sanitaria general de la ciudad, a la vez que causa injustos perjuicios a todo el vecindario.Conocidas ordenanzas establecen, como una de las obligaciones del propietario de inmuebles urbanos, la de cuidar la razonable higiene de estos. La cantidad de locales donde no se cumple esta norma en el radio de las cuatro avenidas es cada vez mayor. Resulta reveladora de la conciencia de impunidad establecida a su respecto.
Debe la Municipalidad salir de la perjudicial inacción que exhibe también en este sentido.







