El dilema peronista

La fórmula del mirandismo enfrenta un período terrible.

28 Abril 2003
Carlos Menem y Néstor Kirchner se medirán en las urnas en la segunda vuelta. El ex presidente, además, lidera los resultados tanto en el orden provincial como en el nivel nacional. Con estos datos, Tucumán se fue a dormir con una paradoja: el triunfo del peronismo en el país complica al PJ local.
En el entorno del candidato a gobernador José Alperovich consideran que él es uno de los que tiene que festejar. El se "pegó" a la figura de Kirchner, quien le levantó la mano en cuanto acto hubo, y la apuesta, afirman, salió bien.
Pero la versión oficialista elude la otra mitad de la verdad. En estas elecciones no hubo ganadores, aunque sí innumerables derrotados. Con lo cual las apuestas, en todo caso, quedaron redobladas hasta el 18. Y en esos 20 días, en la provincia en general, y en el PJ en particular, se librará una batalla política implacable. La principal malherida será la fórmula del mirandismo.
Los avatares que padecerá un binomio constituido por un kirchnerista como Alperovich y por un menemista como Fernando Juri son incalculables. En los hechos, para cortar camino, la única salida para mantener esa dupla será su esterilización. Uno de los dos integrantes va a tener que estar "pintado", tomando una posición meramente testimonial ante la segunda vuelta.
La cuestión se pone aún más delicada cuando se observa que la estrella de la fórmula, Alperovich, quedó mal parada frente al socio adherente, Juri, por cuanto es Menem quien, de momento, encabeza las preferencias.Para colmo de males, el 10 de mayo vence el plazo para inscribir a los precandidatos a intendentes y a delegados comunales. Hasta aquí se barajaba la idea de que el Congreso partidario designara a los postulantes definitivos. Pero la pelea por anotar a simpatizantes de Kirchner o de Menem en esos puestos o la opción de no intervenir en esa cuestión y pasar a desangrarse en la interna abierta del 25 de ese mes (para que la oposición pase con una ambulancia a recoger los heridos) se asoman como un tormento. Este atolladero, con todo, sigue siendo un embrollo doméstico del justicialismo vernáculo. El duelo de titanes peronistas por la presidencia reserva para la provincia un panorama terrible. Los peores aspectos de la política desfilarán por las calles hasta el 18 de mayo. Qué otra cosa, si no, puede esperarse en la provincia donde los gobernantes pasean en camionetas "4x4" mientras los niños lo hacen en carrozas fúnebres conducidas por el hambre.
Se incrementará la extorsión en todos los niveles. La de los punteros con los beneficiarios de planes sociales; la de los candidatos, con los punteros; la de la Provincia con las comunas y los municipios; la de la Nación con la Provincia. Coincidentemente con el último acto de Menem en Tucumán, un depósito del Siprosa quedaba vacío de alimentos no perecederos. Claro que pudo coincidir con un reparto asistencial programado, pero los Duhalde no van a permitirse más dudas razonables. Se le acaba al gobernador Julio Miranda la posibilidad de jugar con un pie en cada plato de la balanza.
La tragedia del mandatario es que, por su impericia, tendrá también un frente interno feroz. El vicegobernador y 15 legisladores peronistas van a poner las cosas difíciles. El rescate de los bonos, que precisa de 27 votos sobre 40, será sin ellos tan sólo un anhelo.
La oposición tendrá que decidir si sigue perdiendo el tiempo o si capitaliza la pelea peronista. Recrear ganó en la capital provincial, pero Ricardo López Murphy quedó tercero en la Argentina, la filial Tucumán no tiene personería jurídico-política y los dirigentes provinciales no pueden pretender que esos votos sean suyos. El fin de las especulaciones está cerca.
El futuro del país y de la provincia siguen siendo inciertos. La esperanza era llamada "ciega" por el griego Esquilo hace 2.500 años, por su perseverancia ante cualquier prueba. Si en lugar de votar un proyecto de Nación o de provincia se sigue votando sólo contra alguien, ciega se va a quedar.

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