Llegó el día en que empezará a definirse el destino de la nación, por la opción más o menos voluntaria de sus ciudadanos. En rigor, las más diversas encuestas de opinión revelan que lo único cierto hasta ahora es la realización de la segunda vuelta para el 18 de mayo.
Los candidatos a Presidente enfrentan el desafío de quebrar la indecisión ciudadana y de suscitar una esperanza. Pero la oferta programática de ellos choca con los condicionamientos heredados del calamitoso período abierto en diciembre de 2001 y con el escepticismo colectivo.
En esas condiciones, suena sensata la reflexión del historiador Luis Alberto Romero -publicada el domingo pasado en LA GACETA-: "Cualquiera sea el ganador, hará más bien lo que pueda y no lo que quiera".
La sexta elección de renovación presidencial -anticipada a hoy por las renuncias de Fernando de la Rúa y de Adolfo Rodríguez Saá- se combina con un cronograma escalonado de comicios en las provincias -que incluyen la renovación de diputados y senadores-.
En dos mundos diferentes pero complementarios se compondrá un escenario políticamente complejo. De la aptitud del nuevo gobierno para negociar consensos políticos y de su firmeza para despejar escollos dependerá, en buena proporción, la futura estabilidad de las instituciones.
La sucesión de Eduardo Duhalde encuentra definitivamente resuelta la cuestión conservadora que el politólogo Carlos Floria identificaba como una de las cinco claves para el afianzamiento del orden democrático, en 1986, en un trabajo titulado "Análisis introductorio de la política y del Estado", que editó Astrea.
"La claudicación conservadora ha impedido la representación política cabal de un sector importante del electorado", escribía en ese momento. Floria señalaba también que ese repliegue de la derecha liberal había desinteresado a sectores influyentes de la vida democrática.
Pues bien, tras algunas experiencias fallidas -la Ucedé de Alvaro Alsogaray es una de estas-, con Recrear Argentina y Ricardo López Murphy se cierra esa brecha, fortificándose el régimen político vigente. El economista de procedencia radical, de todos modos, articuló una coalición de bases sociales mucho más extendida.
Efectos de la tripartición
El abanico de nombres que propone el peronismo -Rodríguez Saá, Carlos Menem y Néstor Kirchner- constituye de hecho uno de los polos electorales.
La situación política lo coloca en un plano ventajoso, ya que no hay indicios de que se vayan a repetir los guarismos de 1999, cuando la fórmula de la Alianza batió al dueto Duhalde-Ramón Ortega en Tucumán.
La tripartición del PJ se transfirió automáticamente a la pelea interna del distrito. El oficialismo enfrentará una prueba de fuego, ya que está comprometido a hacer ganar a Kirchner. Las urnas develarán si el gobernador Julio Miranda y sus operadores cooperaron efectivamente con el delfín de Duhalde. El intendente de esta ciudad, Antonio Alvarez, ató también su fortuna a la de Kirchner.
La vertiente histórica del gobernador santacruceño -liderada por la diputada Stella Córdoba- es la tercera pata de la estructura. Los menemistas se juegan enteros por el ex presidente. El ala mirandista de esa parcela del peronismo y el sector de Olijela Rivas se prodigarán por todo el territorio porque al objetivo común adicionan motivaciones propias.
La derrota de Kirchner facturaría al gobernador. Quienes creen que la maquinaria gubernamental se pasará en el terreno de los hechos a la causa de Menem, explican que no habrá castigos para la administración mirandista porque Duhalde estará atado de manos por una decisión electoral adversa. Entonces, se vería constreñido por la segunda ronda electoral y por la transferencia del poder al dueto vencedor el 18 de mayo.
Los seguidores de Rodríguez Saá confían en que perforarán la disyuntiva Menem-Kirchner, con el apoyo de una franja del peronismo antimirandista y de algunos sindicatos como UTA, Sadop y Vialidad Nacional. Vale la pena advertir que esta toma de posiciones de algunos de estos gremios en la puja nacional del peronismo no se repetirá con iguales trazos en los comicios provinciales de gobernador del 29 de junio. En el comando de Rodríguez Saá rezongan por el uso político de los bolsones por las otras dos fracciones en que se desgajó el Partido Justicialista. "Se aprovechan de la miseria", afirman enojados. La sospecha se focaliza en el aparato de las comunas rurales y en el área social del Gobierno. Hasta hubo un planteo en la Junta Electoral Nacional.
De todos lados del peronismo se observará con detenimiento la influencia que tuvo la definición de Fuerza Republicana, cuya máxima jerarquía proclamó la prescindencia partidaria. Pero también elogió la respuesta positiva de Menem a un compromiso de naturaleza programática.
La ambigüedad bussista da lugar a múltiples conjeturas en el conflictivo paisaje político de la Provincia.
El otro lado del tablero
La alianza de Ciudadanos Independientes y de Recrear, que sostiene a López Murphy, aspira a mezclarse en el pelotón de los más votados en la provincia. Justifica su pretensión en la ilusión de captar capas del radicalismo y de porciones de bussistas desencantados, amén del electorado liberal, que quedó vacante desde la disolución de la Ucedé. El senador Pablo Walter cree en la solidez de esa amalgama.
La chance de Elisa Carrió (ARI), Leopoldo Moreau (UCR), Alfredo Bravo (PS), Manuel Herrera (DC), Jorge Altamira (PO) y otros candidatos está subordinada a sus modestas estructuras.
El esfuerzo electoral de hoy no extinguió el interés por la elección local del 29 de junio. El panorama de las alianzas tendrá mañana formas precisas, cuando venza el plazo de su inscripción.
Esteban Jerez, Osvaldo Cirnigliaro, José Alperovich y Ricardo Bussi están en carrera. La alianza que apuntala a Jerez se constituye por etapas, en forma laboriosa. La exclusión del bussismo y de la corriente de Rivas clarificó las cosas en parte.
El radicalismo pudo cancelar la elección interna, luego de un traumático proceso. Se hizo evidente, entonces, que una parte de ese partido, de la muñeca del ex diputado nacional Alfredo Neme Scheij, busca asociarse al ex correligionario Alperovich. Tras aprobarse la candidatura de Jerez por la UCR, Neme Scheij admitió que no compartía esa táctica. En el partido están convencidos de que aquel saltará el cerco. La coalición de Jerez entrará en otra fase desde mañana.







