La explosión de un polvorín dejó al menos 40 muertos

Un hecho aparentemente accidental desencadenó la tragedia. El ejército dice que fue un ataque. Los vecinos aseguran que los soldados estaban destruyendo municiones.

TRAGEDIA. Después de auxiliar a las primeras víctimas, el ejército acordonó la zona donde ocurrió el hecho.
TRAGEDIA. Después de auxiliar a las primeras víctimas, el ejército acordonó la zona donde ocurrió el hecho.
27 Abril 2003
BAGDAD.- El estallido de un depósito de armas iraquíes incautadas por las fuerzas estadounidenses dejó entre 20 y 40 muertos en un barrio del sudeste de Bagdad. La cifra de víctimas, que incluye gran cantidad de heridos, no se pudo establecer a raíz de que los militares acordonaron el lugar. Fuentes médicas, voluntarios que ayudaron a trasladar a las víctimas y testigos dijeron que al menos cuatro niños figuran entre los muertos. El hecho causó indignación y protestas por parte de la población.
La serie de explosiones, que duró más de una hora y se escuchó en el centro de Bagdad -a 15 kilómetros de distancia- fue causada, según el Comando Central estadounidense, por bengalas arrojadas por desconocidos. Sin embargo, los vecinos afirmaron que el depósito estaba demasiado bien vigilado como para que alguien pudiera disparar contra él desde el exterior.
El hecho generó la reacción espontánea de los vecinos, quienes aseguraban, furiosos, haber advertido a las tropas estadounidenses sobre los riesgos de acumular esas armas en una zona residencial densamente poblada como la del barrio de Zaafaraniya, al sudeste de Bagdad. "Hay mucha gente enojada, y es comprensible. Algunos nos tiraron piedras", reconoció el coronel estadounidense John Peabody.

Volaron misiles
Horas después de las explosiones, las protestas se trasladaron hacia el centro de Bagdad, donde grupos de iraquíes enarbolaban una gran pancarta en la que se leía "No más bombas entre las casas". Vecinos del barrio de Zaafaraniya dijeron que las víctimas se debieron a misiles que salieron despedidos hacia viviendas cercanas como consecuencia de la explosión del polvorín. Cuatro casas quedaron completamente destruidas por las deflagraciones, agregaron los testigos. Sólo en una vivienda murieron ocho personas, entre las cuales hay niños. Además, resultaron heridos otros 27 civiles y un soldado norteamericano.
Según el comandante estadounidense Frank McLary, este fue el cuarto incidente de este tipo -con participación de agresores desconocidos- en Bagdad en las últimas 48 horas. Sin embargo, otras fuentes aseguran que el hecho se produjo en momentos en que los estadounidenses destruían munición y bombas iraquíes en explosiones aparentemente controladas. Testigos vieron varias casas destruidas en el barrio, así como al menos cuatro misiles que no explotaron. Un vecino explicó que desde hace días los soldados estadounidenses están llevando a cabo explosiones controladas en la antigua zona militar, y que era la primera vez que los misiles llegaban al lugar. Hace días que los vecinos vienen pidiendo a las autoridades militares que llevaran todas esas municiones a un lugar deshabitado. (Reuter/Télam)

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