En tiempos de crisis también son convocantes los principios

Una obra de Tito Cossa, dirigida por Leonardo Goloboff, se repone en el Círculo de la Prensa. Teatro de texto

RELACION DE CONFLICTO. Padre e hija, enfrentados, se reencuentran al momento de discutir la memoria.
RELACION DE CONFLICTO. Padre e hija, enfrentados, se reencuentran al momento de discutir la memoria.
Por Jorge Figueroa 15 Junio 2010
Un hombre de alrededor de 70 años y una mujer de 40 están frente a frente después de 20 años de peleas, silencios y fuertes conflictos: son padre e hija. El es un sindicalista que ha tenido una larga militancia política; ella, una exitosa autora y editora de una importante editorial. El padre la manda llamar porque la necesita para dar forma a sus memorias, que acaba de escribir.

Los principios de padre e hija se verán confrontados muy fuertemente a lo largo del desarrollo de la obra a medida que ellos se pongan a trabajar con el libro: la ética y los ideales de cada uno están en juego. Y al mismo tiempo, en paralelo, la trama compleja de esa relación que necesita una reconciliación y una reparación en lo personal por la ambivalencia que la atravesó.

Palabras más, palabras menos, estos son los temas de "Cuestión de principios", el texto de Roberto "Tito" Cossa, que, con la dirección de Leonardo Goloboff y las actuaciones de Juan Tríbulo y Verónica Pérez Luna, se puede ver sábados y domingos en una de las salas del Círculo de la Prensa.

Ante todo, podemos advertir que nos encontramos ante el llamado teatro de texto o teatro de autor. Los diálogos son muy interesantes, sobre todo en estos tiempos en que términos como la ideología y otros están tan devaluados y no tienen buena prensa.

En la puesta en escena, cuando aparece el ex dirigente sindical se escucha la música de "La Internacional", y cuando ingresa su hija, "Mi unicornio azul". De entrada, entonces, se plantea la diferencia generacional e ideológicas, lo que se refuerza cuando el padre le reprocha a su hija: "las cosas más importantes en la vida son el vino y la revolución". Y ella le responde: "soy abstemia a las dos". En el texto hay, pues, mucho que escuchar, y en el intertexto, funciona un conjunto de referencias, algunos, verdaderos clichés de los años 70. "Tito" Cossa, hay que apuntarlo, hasta exagera ridiculizando algunos principios de aquella época, como aquellos relacionados con los prejuicios en torno del sexo.

La puesta reúne, y mucho, las condiciones para ser un espectáculo atractivo y entretenido: los sólidos trabajos de Tríbulo y de Pérez Luna marcan un saludable encuentro de una pareja que, en la escena local, marcha por caminos muy distintos y hasta opuestos. Es bueno verlos trabajar juntos en una propuesta del viejo teatro realista argentino. Los climas dramáticos están creados correctamente desde la dirección, y por momentos llegan hasta a emocionar.

La escenografía -el amplio living de una casa- colabora en la puesta, desde que ha sido pensada expresamente en relación con el espacio de la pequeña sala Ardiles Gray. Además, con sus pinturas y afiches brinda una información extra a la obra.

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