Tragar sapos

Enfrenta escollos el proyecto de rescate de Bocade.

26 Abril 2003
Por Roberto Delgado

Los comicios de mañana trajeron un problema inesperado para el gobernador Julio Miranda y su ministro de Economía, José Alberto Cúneo Vergés, que quieren a toda costa que el martes se firme la adhesión de la Provincia al programa de rescate de bonos que ofrece la Nación. Pero los legisladores oficialistas son en su mayoría menemistas y ahora no siguen al dedillo los deseos de Miranda (que apuesta al candidato Néstor Kirchner), sino que quieren ver qué pasa el domingo. Por eso no dictaminó ayer la comisión de Hacienda (sólo escuchó lo que tenían que decir los funcionarios de Miranda que defienden el proyecto). La sesión de la Legislatura se haría el mismo martes (sobre el filo de la navaja) y algunos legisladores oficialistas ya comenzaron a decir que ellos no quieren quedar como los malos de la película.
Es que el proyecto de Miranda y de Cúneo Vergés encierra trampas que han puesto los pelos de punta a la sociedad: quieren canjear los Bocade a valor de mercado (con una pérdida de por lo menos el 10% para los que tengan estos papeles). Para justificar esto, usan dos sofismas: uno es que los comerciantes tucumanos ya aplican ese desagio aumentando los precios (lo cual es cierto, pero los que van a terminar perdiendo son los ciudadanos en su totalidad, no sólo los comerciantes). El otro sofisma es que el Banco Central exige canjear a valor de mercado los bonos. También es cierto, pero los Bocade son una cuasimoneda creada por una ley que dice que debe canjearse uno a uno con el efectivo. Y el que no cumple con esta ley es el Estado, que debería depositar efectivo para el canje en el Banco del Tucumán, como lo establece la norma, y en cambio deja que las "cuevas" hagan sus negocios aplicando desagio a la gente.
También es inquietante que se quiera afectar la coparticipación para tomar un crédito de 150 millones de pesos (para reemplazar 169 millones en Bocade), sin que se sepa qué pasó con los bonos mellizos, truchos y fotocopiados, y sin que hayan concluido las investigaciones judiciales sobre la emisión paralela de Bocade, que involucran al candidato oficialista José Alperovich. Se cree que hay en circulación muchos más bonos que los declarados y, a pesar de que los funcionarios lo niegan enfáticamente, se piensa que con este proyecto se eliminarían todos los riesgos que pudieran surgir por esta presunta emisión paralela.
La idea de sacar de una vez el bono es atractiva para los tucumanos, hartos de pelear a diario con estos papeles. Pero los puntos oscuros del proyecto oficial, las sospechas de que hay cosas ocultas y la poca convicción del Gobierno para explicar por qué se quiere aplicar este desagio cuando en otras partes el retiro se hará de otra manera, han generado incertidumbre, falta de efectivo e inflación.
Nuevamente hay sospechas sobre la honorabilidad de la Legislatura frente a una propuesta que parece seguir más los intereses del Gobierno que los de la gente, como ocurrió con los proyectos de reforma de la Constitución y de reemplazo del fiscal anticorrupción, y las permanentes leyes de emergencia y de ampliación de emisiones de bonos pedidas por Miranda (entre otras), que sólo sirvieron para que las cosas estén como están ahora.
Una de las características del fracaso de la política argentina es que se ha legislado sobre todo para la coyuntura, siempre con la presión del problema económico. Estas normas tienen poca vida o bien efectos nefastos. La excusa de los legisladores suele ser que, en virtud de la emergencia o de las presiones, tienen que "tragar sapos" para evitar males mayores. Pero la verdad es que esta forma de trabajar a las apuradas, sin coherencia, sin pensar en el futuro, con proyectos interesados, contribuye cada vez más al caos. Y es la sociedad la que termina tragando los sapos que le dejan sus políticos.

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