26 Abril 2003 Seguir en 
Washington.- El presidente George W. Bush estimó que sus tropas permanecerán en Irak al menos dos años más, tiempo que podría requerir la instalación de un gobierno definitivo. Bush anunciará el próximo jueves el fin de la guerra en Irak. Lo hará desde el portaaviones "Abraham Lincoln", que participó en la invasión y que ya volvió a San Diego, California.
Las fuerzas estadounidenses estacionadas en Irak siguen amenazadas por los ataques de francotiradores y de combatientes irregulares.
Otro golpe a la ONU
Por otra parte, Washington presentará la semana próxima, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, un proyecto de resolución que prevé el levantamiento de todas las sanciones internacionales contra Irak, según responsables de la Casa Blanca. Esta resolución dejaría en manos de EE.UU. el control de los ingresos iraquíes por petróleo hasta que una autoridad provisional tome posesión en Bagdad. La misma resolución daría a la ONU una función meramente consultiva, pese a que tiene el control del programa "Petróleo por Alimentos" establecido como parte del embargo a Irak.
En tanto, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, advirtió nuevamente que no tolerará un régimen pro iraní en Irak. "Una minoría vociferante que clame transformar a Irak a la imagen de Irán, no será admitida", dijo, en alusión a la peregrinación que millones de chiítas realizaron esta semana a la ciudad santa de Karbala. Bush advirtió a Irán que debe atender estos llamados y pidió a otros países que exijan lo mismo a las autoridades de Teherán. Los chiítas, que representan un 60% de la población iraquí, fueron excluidos del poder por el régimen de Saddam Hussein, esencialmente compuesto de sunnitas (25% de la población). Esta semana hicieron una fuerte demostración de fuerza en Karbala, al sur de Bagdad. Los chiítas se pronunciaron a favor de un gobierno islámico en Irak, y afirmaron que no acatarán a un gobierno de ocupación. En Bagdad, un imán chiíta subrayó ayer que el próximo mandatario iraquí debería ser musulmán, de acuerdo con una norma dictada en An Najaf por los principales dignatarios religiosos. (Télam/Reuter)
Las fuerzas estadounidenses estacionadas en Irak siguen amenazadas por los ataques de francotiradores y de combatientes irregulares.
Otro golpe a la ONU
Por otra parte, Washington presentará la semana próxima, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, un proyecto de resolución que prevé el levantamiento de todas las sanciones internacionales contra Irak, según responsables de la Casa Blanca. Esta resolución dejaría en manos de EE.UU. el control de los ingresos iraquíes por petróleo hasta que una autoridad provisional tome posesión en Bagdad. La misma resolución daría a la ONU una función meramente consultiva, pese a que tiene el control del programa "Petróleo por Alimentos" establecido como parte del embargo a Irak.
En tanto, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, advirtió nuevamente que no tolerará un régimen pro iraní en Irak. "Una minoría vociferante que clame transformar a Irak a la imagen de Irán, no será admitida", dijo, en alusión a la peregrinación que millones de chiítas realizaron esta semana a la ciudad santa de Karbala. Bush advirtió a Irán que debe atender estos llamados y pidió a otros países que exijan lo mismo a las autoridades de Teherán. Los chiítas, que representan un 60% de la población iraquí, fueron excluidos del poder por el régimen de Saddam Hussein, esencialmente compuesto de sunnitas (25% de la población). Esta semana hicieron una fuerte demostración de fuerza en Karbala, al sur de Bagdad. Los chiítas se pronunciaron a favor de un gobierno islámico en Irak, y afirmaron que no acatarán a un gobierno de ocupación. En Bagdad, un imán chiíta subrayó ayer que el próximo mandatario iraquí debería ser musulmán, de acuerdo con una norma dictada en An Najaf por los principales dignatarios religiosos. (Télam/Reuter)







