25 Abril 2003 Seguir en 
Doha, Qatar.- Dos semanas después de ingresar las tropas aliadas a Bagdad, soldados estadounidenses detuvieron a uno de los emblemas del régimen iraquí, el depuesto viceprimer ministro Tarek Aziz. En un breve comunicado de dos líneas, el Comando Central estadounidense en Doha confirmó anoche este hecho, sin dar ningún detalle. "Tarek Aziz está bajo el control de la coalición. Es el número 43 de la lista de los 55 iraquíes más buscados", señala escuetamente el informe de prensa.
Según medios estadounidenses, Aziz se entregó luego de que intermediarios hablaron, el miércoles, con funcionarios estadounidenses sobre las condiciones de su rendición. Los últimos reportes situaban a Aziz en Bagdad.
El presidente estadounidense, George W. Bush, fue informado de inmediato, indicó en la Casa Blanca. Sin embargo, el mandatario no formuló declaraciones.
De esta manera, doce de los iraquíes más buscados ya fueron capturados. Por sus buenos conocimientos del inglés y sus hábiles presentaciones en el ámbito internacional, Aziz fue la cara visible del régimen a nivel mundial. En la "baraja" de los dirigentes de Irak más buscados por EE.UU. es el ocho de espada.
Desde hace décadas pertenecía al círculo más estrecho de Saddam Hussein y fue leal al gobierno en Bagdad hasta el final. Su función era supervisar los asuntos exteriores de Irak, y fue una de las figuras más visibles del régimen. Se cree que este católico nacido en 1936, en Mosul, con el nombre de Mijail Yuhanna, era el único cristiano en el círculo íntimo del líder depuesto. Durante la Guerra del Golfo, Aziz fue ministro de Relaciones Exteriores.
Después del Vaticano
El hombre de cabello blanco y gruesas gafas encabezó numerosas negociaciones para Bagdad, entre ellas con el secretario general de la ONU, Kofi Annan. A mediados de febrero viajó a Roma para una audiencia con el papa Juan Pablo II, cuando el Santo Padre clamaba por la paz en Irak. Fue su última aparición pública. Estudió idioma en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Bagdad. Luego se convirtió en redactor jefe del órgano partidario "Al Thaura", y desde 1977 perteneció al Consejo del Comando Revolucionario, la central de poder del Estado y del Partido Baath. Durante su carrera política, Aziz se mostró como un defensor incondicional de la posición de Saddam y como su seguidor absoluto. (DPA)
Según medios estadounidenses, Aziz se entregó luego de que intermediarios hablaron, el miércoles, con funcionarios estadounidenses sobre las condiciones de su rendición. Los últimos reportes situaban a Aziz en Bagdad.
El presidente estadounidense, George W. Bush, fue informado de inmediato, indicó en la Casa Blanca. Sin embargo, el mandatario no formuló declaraciones.
De esta manera, doce de los iraquíes más buscados ya fueron capturados. Por sus buenos conocimientos del inglés y sus hábiles presentaciones en el ámbito internacional, Aziz fue la cara visible del régimen a nivel mundial. En la "baraja" de los dirigentes de Irak más buscados por EE.UU. es el ocho de espada.
Desde hace décadas pertenecía al círculo más estrecho de Saddam Hussein y fue leal al gobierno en Bagdad hasta el final. Su función era supervisar los asuntos exteriores de Irak, y fue una de las figuras más visibles del régimen. Se cree que este católico nacido en 1936, en Mosul, con el nombre de Mijail Yuhanna, era el único cristiano en el círculo íntimo del líder depuesto. Durante la Guerra del Golfo, Aziz fue ministro de Relaciones Exteriores.
Después del Vaticano
El hombre de cabello blanco y gruesas gafas encabezó numerosas negociaciones para Bagdad, entre ellas con el secretario general de la ONU, Kofi Annan. A mediados de febrero viajó a Roma para una audiencia con el papa Juan Pablo II, cuando el Santo Padre clamaba por la paz en Irak. Fue su última aparición pública. Estudió idioma en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Bagdad. Luego se convirtió en redactor jefe del órgano partidario "Al Thaura", y desde 1977 perteneció al Consejo del Comando Revolucionario, la central de poder del Estado y del Partido Baath. Durante su carrera política, Aziz se mostró como un defensor incondicional de la posición de Saddam y como su seguidor absoluto. (DPA)







