El día después

Miranda enfrentará a su compañero de fórmula.

25 Abril 2003
Por Marcelo Aguaysol

Las corrientes políticas alineadas tras un candidato presidencial velan sus armas para las elecciones del domingo. Será más bien una lucha de aparatos, que tendrá sus efectos después de esa fecha, sobre todo en el cada vez más problemático Partido Justicialista. Los comicios pueden marcar, o tal vez no, los posicionamientos hacia el 29 de junio, cuando en Tucumán se elija al sucesor del gobernador Julio Miranda. Pero las peleas en el Gobierno se están profundizando.
El vicegobernador Sisto Terán ya no es aquel compañero de fórmula a quienes muchos peronistas consideraron el primer sijulista. Quienes frecuentan a Miranda afirman que cada vez es mayor el distanciamiento entre el número uno y el dos de la provincia. Hasta ambos podrían confrontar en setiembre o en octubre para un cargo en la Cámara Alta del Congreso. Antes de esa eventual confrontación, habrá otra en la que Terán tendrá que medirse contra una quincena de sublemas, integrado por varios intendentes, que serán apoyados por la estructura política del gobernador. A ello hay que sumarle los candidatos no peronistas que seguirán al senador José Alperovich, en su intento por suceder a Miranda.
En la Casa de Gobierno ponen como prueba del desamor la demora de leyes clave para el financiamiento del Estado para lo que resta de mandato mirandista. La última es la de adhesión al Plan de Unificación Monetaria, en la que los menemistas, con Terán a la cabeza, y la oposición, rechazan por el elevado costo del crédito que quiere dar la Nación para sacar de circulación los $ 169 millones de Bocade y a valor de mercado.
Pese a que lo nieguen los protagonistas de esta nueva novela, se repite la vieja historia de pujas interpoderes, como sucedió con Ramón Ortega y con Julio Díaz Lozano, y otra más reciente entre Antonio Bussi y Raúl Topa.En suma, Miranda perdería la "lapicera" -por Terán- que tantas veces estampó, por cuenta y orden del gobernador, su firma para, por ejemplo, declarar el default de los títulos públicos, refinanciar deudas y adherirse a cuanto pacto fiscal se acordó con la Nación.

EncolumnamientosEl día después de las elecciones también marcará los encolumnamientos internos en el PJ; particularmente, en el mirandista Frente Fundacional. El objetivo primero es volcar a esta vertiente al diputado nacional Alberto Herrera, a quien atribuyen ser el líder del Partido Popular.
Los mirandistas descartan toda posibilidad de un nuevo acuerdo político entre el gobernador y la diputada Olijela Rivas. Algunos afirman que, tras descartar la posibilidad de un apoyo a Esteban Jerez, Rivas está más dispuesta a volcar sus votos hacia el bussismo que al radical que se afilió al peronismo. "Esto es algo imperdonable", despotrican varios funcionarios en la Casa de Gobierno.
Otro escenario a tener en cuenta será el de las bajas que se producirán en el Poder Ejecutivo. El temor es que Miranda quede solo ante la posibilidad de renuncias masivas en el gabinete, de hombres y mujeres que no quieren perder el calor del poder luego de las elecciones del 29 de junio. Pero los cambios pueden anticiparse, sobre todo, en áreas sensibles del Ejecutivo, como la salud y la asistencia social.
Como un resabio del criticado Operativo Rescate, hay quienes piensan que el mandatario definirá la próxima semana alejamientos de funcionarios, para disimular tantos errores de su gestión en la contención social. Otra batalla está por iniciarse. Lo malo es que los heridos del combate son los tucumanos. Los dirigentes, tras fuertes disputas, siempre terminarán arreglando sus diferencias para seguir ostentando esa arma tan preciada llamada poder.

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