John Stowell, pura emoción
El destacado guitarrista norteamericano John Stowell actuó en Tucumán el viernes y asombró al público con su particular manera de tocar. "El jazz tiene la misma pasión que el tango, pero el amor es diferente", señaló el músico de 59 años. Con un estilo original que no se aferra a ninguna escuela, el artista reconoció que el género cuenta en la Argentina una impronta muy particular, a pesar de que se tocan los mismos temas que en Estados Unidos.
30 Mayo 2010 Seguir en 
"El jazz no se puede definir. Es pura pasión". La afirmación pertenece al norteamericano John Stowell, uno de los guitarristas de mayor proyección en el universo actual del género.
Su talento asombra no sólo por la manera de tocar la guitarra, sino por la impronta que le da a un género que cuenta con múltiples facetas, según él mismo lo aclaró. Y el viernes por la noche, en el MUNT, el músico tuvo la oportunidad de demostrarlo. Ante un auditorio colmado por aficionados, estudiantes y músicos tucumanos, Stowell realizó un concierto que dejó a más de uno con la boca abierta. "Este es un auditorio muy cálido. Me gusta tocar en Tucumán", dijo al final del show en un inglés rápido y preciso.
Con 59 años, este músico radicado en Oregon supo codearse con grandes intérpretes. Lleva 35 años tocando, pero reconoce que siempre lo hace con distintos artistas. "Ya he grabado más de 50 discos pero actualmente no formo parte de ningún conjunto", explica. En diálogo con LA GACETA, Stowell reveló por qué el jazz reúne millones de adeptos en todo el mundo y destaca que su vida gira en torno de la música. "Mi estilo es original. No suena como ningún otro", señaló. Y es cierto. Si algo destacó el público que asistió el viernes al concierto en el MUNT es justamente su manera particular de hacer jazz.
"Como intérprete me gusta todo lo que tenga que ver con la guitarra: su sonido, su ritmo... Todo lo que puede transmitirse al público. Pero, puesto a elegir, creo que el sonido es tal vez lo más importante", reconoció.
Un género sin definición
En cambio, a la hora de definir el jazz, Stowell se excusó con un movimiento de manos. "Es un género que tiene más de 100 años y, por lo tanto, es muy difícil de definir en pocas palabras. Hay muchos estilos involucrados y tiene muchas ramas. Hay, inclusive, una fusión muy interesante con el tango", recordó. Aunque aclaró que así como el tango se caracteriza sobre todo por una pasión sensual, el jazz también tiene su propio sello. "La pasión es la misma, pero el amor es distinto. Un amor que, en su caso, es lo más importante de la vida. "El 99% de mi energía está centrada en tocar jazz con mi guitarra", destacó el intérprete.
Stowell empezó su carrera a principios de los 70 con el guitarrista Linc Chamberland y el pianista John Mehegan. Ambos músicos fueron mentores valiosos para John, permitiéndole tocar con ellos a medida que progresaba en su desarrollo. Muchos años más tarde conoció al bajista David Friesen en la ciudad de Nueva York, y formaron un dúo que grabó e hizo giras prolíficamente durante siete años, con conciertos en Estados Unidos, Canadá, Europa y Australia. Semejante trayectoria le permitió a Stowell comparar la manera de hacer jazz en distintos lugares del mundo. "En la Argentina, por ejemplo, el jazz tiene un estilo diferente, a pesar de que se tocan las mismas canciones que en Estados Unidos", señaló.
Sobre la experiencia de tocar con músicos tucumanos, Stowell enfatizó que realmente es increíble. "La audiencia fue impresionante porque todos escucharon, prestaron atención y, al parecer, disfrutaron del concierto -subrayó-. El tucumano es un público muy cálido. Eso es lo más importante".
Su talento asombra no sólo por la manera de tocar la guitarra, sino por la impronta que le da a un género que cuenta con múltiples facetas, según él mismo lo aclaró. Y el viernes por la noche, en el MUNT, el músico tuvo la oportunidad de demostrarlo. Ante un auditorio colmado por aficionados, estudiantes y músicos tucumanos, Stowell realizó un concierto que dejó a más de uno con la boca abierta. "Este es un auditorio muy cálido. Me gusta tocar en Tucumán", dijo al final del show en un inglés rápido y preciso.
Con 59 años, este músico radicado en Oregon supo codearse con grandes intérpretes. Lleva 35 años tocando, pero reconoce que siempre lo hace con distintos artistas. "Ya he grabado más de 50 discos pero actualmente no formo parte de ningún conjunto", explica. En diálogo con LA GACETA, Stowell reveló por qué el jazz reúne millones de adeptos en todo el mundo y destaca que su vida gira en torno de la música. "Mi estilo es original. No suena como ningún otro", señaló. Y es cierto. Si algo destacó el público que asistió el viernes al concierto en el MUNT es justamente su manera particular de hacer jazz.
"Como intérprete me gusta todo lo que tenga que ver con la guitarra: su sonido, su ritmo... Todo lo que puede transmitirse al público. Pero, puesto a elegir, creo que el sonido es tal vez lo más importante", reconoció.
Un género sin definición
En cambio, a la hora de definir el jazz, Stowell se excusó con un movimiento de manos. "Es un género que tiene más de 100 años y, por lo tanto, es muy difícil de definir en pocas palabras. Hay muchos estilos involucrados y tiene muchas ramas. Hay, inclusive, una fusión muy interesante con el tango", recordó. Aunque aclaró que así como el tango se caracteriza sobre todo por una pasión sensual, el jazz también tiene su propio sello. "La pasión es la misma, pero el amor es distinto. Un amor que, en su caso, es lo más importante de la vida. "El 99% de mi energía está centrada en tocar jazz con mi guitarra", destacó el intérprete.
Stowell empezó su carrera a principios de los 70 con el guitarrista Linc Chamberland y el pianista John Mehegan. Ambos músicos fueron mentores valiosos para John, permitiéndole tocar con ellos a medida que progresaba en su desarrollo. Muchos años más tarde conoció al bajista David Friesen en la ciudad de Nueva York, y formaron un dúo que grabó e hizo giras prolíficamente durante siete años, con conciertos en Estados Unidos, Canadá, Europa y Australia. Semejante trayectoria le permitió a Stowell comparar la manera de hacer jazz en distintos lugares del mundo. "En la Argentina, por ejemplo, el jazz tiene un estilo diferente, a pesar de que se tocan las mismas canciones que en Estados Unidos", señaló.
Sobre la experiencia de tocar con músicos tucumanos, Stowell enfatizó que realmente es increíble. "La audiencia fue impresionante porque todos escucharon, prestaron atención y, al parecer, disfrutaron del concierto -subrayó-. El tucumano es un público muy cálido. Eso es lo más importante".
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